Días cuentos cortos

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Capítulo 11 waifus

5 de abril del 2056

Reno

El día empezó con un cielo despejado cual permitía sentir el sol en todo su esplendor. Con el paso del tiempo nubes del sur empezaron a opacar el grandioso día, los muros perimetrales de la “fortaleza” así fue apodado de la Rebelión de Atlas estaba completado. El mundo 86 seguía siendo el mejor lugar para permanecer. Reno, Dagresk y Curí habían sido llamados a las puertas del gran salón, la unión de gremios les había llamado para discutir que se iba hacer. Los demás integrantes de la hermandad se habían reunido desde muy temprano con representantes de los demás gremios.

De pronto la puerta se abrió, Diinath26 salió para decirles con cordialidad que pasaran. Los gremios esperaban con atención a Reno, los espacios vacíos en los asientos de la Rebelión del Atlas reflejaban una importante situación, cualquiera poder puede ser juzgado en este tribunal.

 Para este punto ya se debió haber tomado una decisión, solamente queda dar las órdenes y acatarlas

En esta ocasión Moth fue nombrada presidenta de esta sesión

—Por este consejo se ha llegada a la conclusión de que ni Reno ni Dagresk son una amenaza para la alianza de gremios. No solo eso, Reno ha demostrado ser uno de los jugadores más importantes para todos nosotros, por ese motivo se le da permiso de un periodo de descanso hasta la entrada del siguiente jefe de mundo. Se le nombraran dos caballeros del máximo nivel como sus guardaespaldas, tan bien se le informa que usted tiene prohibido la venta, intercambio o recompensa por combate de su Diamante Amarillo, el cual es significativo para el futuro de nuestra alianza.

Sin ninguna palabra en objeción de Reno, Curí o Dagresk el concejo les permite salirse.

A la salida del salón, Reno no le dirigió la palabra a Dagresk, la sonrisa con ánimos de Curí no se dejó ocultar en ningún momento después de hacer el comunicado. En el momento que se percató empezó a seguir a Reno hasta alcanzarlo en la salida de las escaleras.

—Oye Reno, ¿qué te pasa?

—Aquí todo mundo toma decisiones por sí mismo, sin preguntarle a nadie que es lo que piensa hacer o a donde quiere ir sin necesidad de tener niñera.

—Oye,9 pero no te enojes, menos conmigo, Moth no tomo la decisión sola y yo tan poco soy una niñera soy tu amiga.

—Perdón Curí, no fue mi intensión, sólo que desde la última guerra no he estado bien, me he distanciado mucho de ustedes, más de Dagresk. Se que él no está pasando por el mejor momento, aun así, no sé si sea buen momento para estar junto los tres.

—Calma, será divertido. Iremos a comprar helado, de campamento o incluso a nadar. Son vacaciones tranquilo, jaja—una sonrisa que se escuchó en toda la habitación reflejaba el gusto por estar con los amigos de Curí.

—Si, creo que tienes razón, he estado pensando en algunos lugares que he querido ir desde hace tiempo, ve a buscar a Dagresk y que comience esta aventura—Reno toma un respiro y descanso con las palabras que le dijo a Curí.

Ella le sonrió, mostro tus dientes blancos y los hoyuelos adornado como tildes cada extremo de su sonrisa. La mirada de Curí siempre ha sido cálida, en sus mejores momentos. Salió corriendo en un instante para buscar a Dagresk.

—Te veo en la caballeriza—le grito Reno mientras se alejaba.

—¡Si!, ¡en cinco minutos!

Eran las ocho de la mañana, muchos integrantes del gremio en su mayoría de noveles bajos aun dormían, Reno se movió del salón principal a la recepción de la guarida, la alfombra roja amortiguaba cada ruido en los pasos, la pintura blanca recién puesta aún tenía su olor, mesitas y espejos estaban colocadas a cierta distancia fija la una de la otra, candelabros recién puestos de igual manera le daban un toque a un palacio lo que fueran simples muros reforzados. La ropa de Reno era la habitual con su color verde característico.

A la salida de la puerta principal rumbo a las caballerizas veía como algunos RPGS limpiaban la entrada, cortaban la hierba alta con una sonrisa en sus rostros, sin ninguna queda sin ninguna objeción, cuando veían a un jugador decían las mismas palabras dependiendo la hora del día «buenos días», «buenas noches», «buenas tardes». Sin decir más Reno siempre se exasperaba, era inútil cambiar las configuraciones porque de igual manera llegaría un tiempo en lo que no dijera algo repetitivo, algo que tú le enseñaste y lo programaste para repetirlo cada vez que te viera. Molestos programas repetitivos.

Para cuando vio las caballerías Curí y Dagresk estaban esperando, como siempre con ánimos Curí vio a Reno con una sonrisa.

—Dagresk, ¿Cómo estas mi buen? —Reno decidido apartar la ley del hielo que tenía hace unos momentos.

—Muy bien amigo—Dagresk responde entendiendo si brazo y saludando a Reno.

—¡Miren! —dijo Curí efusivamente—elegí los tres mejores caballos de todos los gremios, serán nuestros corceles indomables.

Los mejores son palabras modestas a los magníficos caballeros que son esos tres caballos, uno blanco, uno negro y uno café. Más grande que los caballos convencionales, su larga melena ocultaban sus ojos mientras que su respiración era imponente exhalando fuertemente.



Dagresk

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En el texto hay: videojuegos, thriller, ciencia ficion

Editado: 12.08.2019

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