Diferencias.

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Prologó

—Y si la edad es sólo un número...—su voz se quebró mientras intentaba contener el llanto. —¿Por que la sociedad ve mal un amor cómo el nuestro?

Los ojos del chico se llenaron de lágrimas. Se había preguntado eso mismo desde el momento en que había visto a su bello ángel.
Había soñado tanto tiempo con sentir su amor correspondido que ahora que lo poseía no podía creer que lo dejaría ir por sus malditos principios.

—No es sólo nuestro amor.—apreto los puños dándose valor para poder decir las siguientes palabras. — Hay gente de por medio ¿No comprendes lo mal que ira todo si esto se sabe?

Un par de lágrimas corrieron por su mejilla al escuchar las palabras de el hombre que decía amarla y trago con fuerza.

—¿Entonces que sentido tiene todo esto?—sentia claramente como le faltaba el aire y aún así continuó. —¡¿Piensas terminar con todo esto?! ¡¿Piensas olvidar todo lo que luchamos por el que dirán los demás ?!—grito entre lágrimas, aquellas que no había podido contener más.

Él quiso gritar que no, que no la quería perder. No quería perder lo único bueno que le había ocurrido pero sabia que si no lo hacía ahora terminaría por defraudar a la otra persona que confió en él.

—Lo mejor para ambos es que todo termine aquí. No me hagas lastimarte de forma innecesaria.

—Sólo dime que nunca sentiste nada. —ahora el dolor se había vuelto coraje. Lo odiaba por ser un cobarde. —Dime que no me amas, que jugaste conmigo. Dimelo a la cara y me iré.

Su corazón se hizo pedazos al oírla decir aquello pero aún así levanto la mirada y se topo con la triste mirada café .

—No te amo. —el reflejo en sus ojos verdes se hizo burlesco y a la chica se le encogió el corazón. —Nunca lo hice y creo que ya es hora de terminar con todo esto. Espero te haya gustado el juego.—se dio media vuelta y abrió la puerta de aquel apartamento que había servido para ahogar y esconder su amor .

La chica se sintió tan usada que se encamino hacia la puerta y antes de irse le sonrió con una tristeza irónica.

—Me iré pero así como yo cumplo mi promesa de irme quiero que tu cumplas una.

—¿Cual?—pregunto el con frialdad completamente fingida.

—No me busques nunca más.—ahora era su turno de regresar un poco de dolor. —Si te vuelves a interponer en mi camino te pisaré.

—Descuida, no lo haré.

—Si llegas a hacerlo... —las palabras se quedaron al aire. —Luego no digas que no te lo advertí.



YessGS14

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Editado: 19.03.2018

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