Dile al corazón

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Capítulo 3: "La noche de los corazones rotos".

 

~*~

La licenciada nos miraba de arriba abajo, sonriendo de a cada tanto cuando veía lo que habíamos entregado, muchos tenían una mueca de inconformidad y de terror, claro signo de que no le tenían confianza a su trabajo, tendría que preocuparme por lo que hice, pero sé que lo realice de la mejor manera, lo que significa que no tendré problemas con la Sra. Álvarez, se es bien sabido que es bastante estricta y complicada, pero es muy buena profesora, he perfeccionado mucho mejor mis trucos de dibujo y los de costura, nadie sabe cuándo tenga que hacerlo por mí misma aunque esa no sea mi especialidad.

—Los felicito, muchos han hecho un buen trabajo, había llegado a pensar que muchos de ustedes no tenían talento, pero, se han esforzado en callarme la boca ¿no? —se acomodó en su asiento observándonos detenidamente—. Les tengo una propuesta, faltan unos cuantos meses para que se acabe su tortura conmigo, y les quiero demostrar que lo único que se busca allá afuera es la calidad, lo innovador, lo nuevo y fuera de serie, nada de arcoíris y cosas rosas, típicas que verías por las tiendas de bajo costo, la gente no quiere algo así y los diseñadores de moda buscan fama, dinero y vender sus creaciones, ¿no es así? —Todos nos quedamos en silencio, logré negar con la cabeza con ímpetu obteniendo la atención de la profesora—. ¿No? ¿Entonces qué es lo que buscan ustedes niños? ¿Nada, o siquiera quieren que lo reconozcan? Explíquenme, porque sus deseos no serán hechos realidad por su ética moral.

—Puede que eso sea cierto, pero yo no busco eso Sra. Álvarez, en primer lugar si decidí estudiarlo, especializarme en esto teniendo ya conocimientos como para crear mi propia tienda departamental, es porque me gusta que la gente use lo que creo, que se sienta feliz y hermoso, si tengo eso, y sé que cuesta lo suficiente pero lo principal es que el cliente se sienta bien usando la ropa, ¿no lo cree? La fama viene sola, porque un diseñador que se vende es porque no ama su trabajo, sino mire a los grandes de la moda, son buenos en lo que hace, ¿y se vendieron? No lo creo, al menos a los que yo admiro —indiqué segura ganándome miradas llenas de recelo por parte de mis compañeros, algunas apoyaban mi ideología, lo vi en sus ojos.

Ella sonrió con un brillo extraño en sus ojos, fijándose en cada uno de los que habían afirmado con la cabeza cuando acabe de hablar.

—Bien, si es así, si es eso lo que quieren, lo que les propondré no lo dejarán pasar por nada del mundo, se aferraran a eso con uñas y dientes, lo sé. Veo ese brillo de competencia, de querer ser uno de los mejores en la industria, por eso —sacó algo de su escritorio y nos indicó que nos acercásemos—. Dentro de unos seis días contando el de hoy habrá una fiesta donde estarán los grandes postores, aquellos que buscan talentos, joyas nuevas a las cuales ponerles el diente, aunque claro, todo dependerá de cómo se desenvuelvan, y por supuesto lo que lleven puesto —nos entregó a cada uno una invitación de lo más elegante que dejo a más de muchos con la boca abierta—. La fiesta anual del hotel Ranges of Gold, es el 14 de septiembre, y he movido algunas llamadas para darle la oportunidad a 10 de ustedes, no más, dirán muy injusto, pero no llevaré a personas que me avergüencen por eso decidí que me lo entregaran hoy, para que comiencen a trabajar con sus vestuarios…

—¿Qué? ¿Tan solo 10? ¡Somos 25 personas profesora! Eso es realmente injusto.

—Yo diría que es incluso demasiadas personas, ¿Sabes cuántos ineptos hay en este semestre? Me sorprende que sigan estando aquí careciendo de talento, deberían de estar en otra carrera en la que al menos, conseguirán el tercer puesto, es difícil que lleguen a algún lado con esas habilidades tan mediocres.

—Oye Naomi, ¿Piensas que eres la única que merece estar allí? No todos aprenden de la misma manera, pero aquí hay muchas personas que superan tu habilidad y se mantienen humildes, ¿te es muy difícil mantener eso en tu corazón? Claro es imposible para una víbora como tú ¿No es así?

—Silencio, no mande a que hablaran estupideces, todos son talentosos, y algunos deberían cambiar su actitud, no todo se consigue por habilidad Naomi, aún hay muchas barreras que tienes que vencer para alcanzar la cima, lo sabrás muy pronto, incluso creo que primero que todos ustedes —suspiró con desgana volviéndose a sentar—. Esa no es la oficial, es únicamente para que sepan a lo que se están ateniendo, a las 3:00 de la tarde colocaré quienes son las personas con la mejor nota y diseño, y los que, por supuesto, irán. Ahora sí váyanse, necesito pensar con claridad quienes serán los agraciados, y ni se les ocurra hacer algo que modifique mi decisión porque no solo tendrán una mala calificación, estarán pendiendo de un hilo en la materia ¿se entendió?

Asentimos con pesadumbre, al menos yo, salí de allí con un nudo en la garganta, no me esperaba ese giro de acontecimientos, éramos muchos los que sabíamos lo que hacíamos y otros que eran buenos pero que no habían llegado a perfeccionarlo demasiado, todos lo merecían, pero la única que decidiría eso es la Sra. Álvarez. Debería de ir pensando en que haré esta tarde sino me eligen, creo que será un buen consuelo el ir a la cena con Sean, sonreí un tanto culpable por utilizarlo, pero fue el que en primer lugar me invitó, yo solamente tenía que darle un timbrazo y ya me pagaría la cena con consuelo incluido, era un combo. Reí ante la ridícula —pero increíble idea— que había tenido al recibir semejante noticia.

—Luna, Luna, ¡Luna Sung! —Detuve mis pasos con pesar, como odiaba ese apellido, oh como quisiera desaparecerlo de mi acta de nacimiento, pero cosas como esa no se borran, no al menos sabiendo que en el fondo de mí sabía que no estaba bien el hacerlo.

—Te pediré que, si vas a llamarme, únicamente uses el Flores, sino quieres que te ignore indefinidamente la próxima vez ¿Ok? —Voltee hacia Vicent un tanto molesta a lo que él alzó las manos con inocencia.



Nina Hernández

Editado: 14.01.2020

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