Dime que te quedarás (amor a lo Escocés #1)

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Capitulo 36: Descubriendo la magia

El restaurante que Aiden había elegido era hermoso, elegante, refinado y con un aire íntimo. Grandes candelabros colgaban del techo iluminando tenuemente el lugar, administrándole más romanticismo.

― Señor Strachan ―saludó el hostess en cuanto entramos― estábamos esperándolo.

― ¿Cómo está todo Brandon? ―preguntó jovialmente Aiden compartiendo un pequeño abrazo con el hostess de mediana edad.

¿Tenía Aiden que conocer a todo el mundo en todos lados?

― Todo igual, el trabajo... ya sabe ―la atención de Brandon se posó en mí y sonrió― ¿esta es la linda señorita que me comentó?

― Sí ―Aiden colocó una mano en la parte baja de mi espalda, acercándome para presentarme― Fabiola, conoce a mi viejo amigo Brandon.

― Un placer ―saludé extendiendo mi mano

― El placer es todo mío ―aseguró estrechando mi mano― Vengan, su mesa ya está lista.

Brandon nos guío dentro del restaurante y me alegré de haberme puesto unos zapatos altos esta vez dado que cada mujer que vi, estaba hermosamente vestida y con ostentosas joyas. No obstante, no pude evitar el revoltijo de celos cuando algunas de ellas miraba a Aiden sin siquiera disimular.

Como toda buena mujer, afiancé mi agarre en el brazo que Aiden me había ofrecido... Y sonreí

Brandon nos dejó en una mesa para dos, dispuesta al lado de uno de los enormes ventanales, permitiéndome disfrutar de la vista que la ciudad ofrecía. Había estado unos meses ya aquí y aun así no dejaba de maravillarme por lo hermosa que era Edimburgo.

― ¿Hermoso no? ―preguntó Aiden al verme observar la vista.

Asentí ― Esta ciudad aún no deja de sorprenderme.

― Me pasa lo mismo ―la mirada de Aiden se enfocó en lo que el ventanal nos dejaba entrever― y llevo toda mi vida viviendo aquí.

― El restaurante también es hermoso ―comenté― ¿sueles venir a menudo?

― Solía ―Aiden dejó de mirar por la ventana encontrándose con mis ojos― este era el restaurante favorito de mi madre, así que veníamos con frecuencia. Mis padres solían venir todos los años en su aniversario y después de que murieron bueno... Rupert y yo continuamos la tradición.

― ¿Por eso es que conoces a los mesoneros? ―pregunté sin saber muy bien que decir. Estaba conmovida al saber que me trajo a un lugar que significaba tanto para él

― Sí, Brandon le tenía mucho aprecio a mi padre. Lo conozco desde hace años.

― Eso es lindo

Él se encogió de hombros y sonrió de lado 

― Me ayuda con las reservaciones de último momento

Un camarero -que también conocía a Aiden- llegó unos segundos después trayendo el menú. Todo se veía tan exquisito y delicioso que no estaba segura de cual platillo elegir, al final, terminé decidiéndome por la recomendación del día del chef.

― ¿Quieren que les traiga una botella de vino? ―preguntó el camarero luego de tomar nuestras órdenes.

― No, gracias ―respondió Aiden, sabiendo que a mí no me gustaba― una limonada para ella, y a mí me traes un whisky, ya sabes cómo me gusta

El joven asintió con una sonrisa 

― Por supuesto señor Strachan, enseguida vuelvo.

― Un poco de whisky por favor, ya sabes cómo me gusta ―lo imité en burla en cuánto el mesero se fue.

― ¿Qué? ―preguntó a la defensiva― soy un cliente importante, ya ves.

Una carcajada brotó de mi garganta

 ― Por supuesto que lo eres señor Strachan.

Aiden juntó sus cejas con desagrado 

― Oh por favor no me digas así, suena totalmente extraño viniendo de ti

― Suena extraño cuando ellos te dicen así ―aclaré

― En mi defensa, también llaman así a Rupert, hemos intentado que nos llamen por nuestro nombre, pero no hemos tenido éxito ―se excusó incómodo.

El camarero llegó de nuevo dejando las bebidas, cortando con nuestra pequeña conversación

― Si necesitan algo más, estaré a su orden. La comida estará lista en unos minutos ―informó colocando las bebidas en la mesa.

― Gracias Alfred, no te preocupes ―agradeció Aiden antes de que Alfred se alejara.

Aiden levantó su trago, bebiendo un sorbo y no pude evitar arrugar la cara ante el recuerdo del sabor del whisky bajando por mi garganta.

Bebida del demonio

― ¿Que pasa amor? ―rió Aiden al verme― ¿Quieres un poco?

― ¡No! ―negué con firmeza― no caeré en tu trampa otra vez amigo, olvídalo.

Aquella noche me había servido para darme cuenta de que el whisky y yo nunca nos llevaríamos bien

Su sonrisa se ensanchó 

― ¿Por qué no? Según recuerdo, esa noche estuviste excepcionalmente feliz y cariñosa... Muy cariñosa debo decir

Creo que iba a empezar a sonrojarme.

 ― Cállate ―dije.

Si tan solo pudiera acordarme claramente de todo lo que había sucedido en casa de Devon, pero había hecho las paces conmigo misma al saber que esos recuerdos nunca iban a volver del todo. 



J.D.Vasquez

#170 en Joven Adulto
#747 en Novela romántica

En el texto hay: humor, drama, amor

Editado: 13.11.2019

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