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Capitulo 2

Mientras muchas personas no aprovechan el estar de pie, el estar en pleno dominio de su cuerpo, yo sigo adelante aunque no me pueda poner de pie. Ya llore lo suficiente pero eso no hará que mi columna vertebral me permita caminar. Desde mi adolescencia eh estado destinada a estar en silla de ruedas tanto mi familia como yo sufrimos bastante al saber el hecho de que no volvería a caminar. Yo era una chica normal que le gustaba ir a la escuela y soñaba con ser modelo hasta que un día saliendo de la escuela un carro me atropello.

─ ¡¿Lorena quieres que te ayude o ya terminaste de salir del baño?! ─me preguntaba mi mama desde la cocina.

─ ¡Si ayúdame, por favor! ─respondí desde mi habitación.

─Sé que quieres valerte por sí sola, pero llámame para ayudarte cuando termines de bañarte o al menos hasta que remodelemos la casa.

─Como vi que estabas en la cocina no quise molestarte.

─Lorena eres mi hija, nunca serás una molestia o una carga para mí.

─Lo sé. ─mis ojos empezaron a lagrimear.

Como no llorar en ese momento. Siendo una mujer adulta mi mama tenia que cuidar de mi como si fuera una niña, era algo que me entristecía bastante y a la vez me hacia feliz el poder contar con mis padres.

─No tienes que llorar si no entonces llorare también ─se rió mi mama para que yo no siguiera llorando ─ ¿Que vas hacer hoy? ¿Tienes trabajo en casa o iras al centro de rehabilitación?

─Voy a ir al centro. Pasare el día allá, Manuel vendrá a recogerme.

─Bueno entonces mientras terminas de arreglarte voy a prepararte algo para que te lleves.

─Está bien.

Gracias a no rendirme pude tener una educación como una persona normal, por eso termine la escuela y estudie contabilidad en la universidad. Debido a mis buenas calificaciones y a mi discapacidad la empresa que me contrato me permite trabajar desde mi casa solo debo ir una vez a la semana por una o dos horas. Cuando tengo tiempo libre me la paso en el centro de rehabilitación.

El centro rehabilitación es un hospital donde las personas con discapacidad son atendidas y monitoriadas, ademas de ser un centro donde las personas con discapacidad pueden pasar el tiempo y hacer varias actividades. Las personas como yo nos sentirnos a gusto ya que tenemos una biblioteca, una cancha de baloncesto y una de volleyball, una sala de juegos, clases de ingles, clases de informática ademas de ser una clínica donde tratan a personas que acaban de tener discapacidades tras algún accidente.

Yo y otras personas nos ofrecemos como voluntarios para ayudar a nuevos pacientes de este centro, que se dan por vencidos y creen que su vida acabo. Yo y otros voluntarios les hablamos nos volvemos sus amigos ya que nosotros también pasamos por eso además de que esta es mi segunda casa y es donde me siento cómoda. Aveces mis amigos y yo nos juntamos hay para ver películas, jugar o celebrar por algo.

─Buenos días por aquí.

─Oh, adelante Manuel. Lorena se está preparando, ¿Quieres café?

─Sí. Es bueno empezar el día bebiendo café.

─Hola Manuel. Ya estoy lista.

─Ok déjame tomarme este café para irnos.

─Lorena desayuna antes de irte.

─Bien, aunque no tengo mucha hambre.

─Tu nunca tienes hambre en la mañana.

─Bueno no es mi culpa es mi metabolismo.

─Si claro.

─Entonces nos vamos. Tengo todo en mi mochila mis libros, mi celular, mi laptop y lo que me preparaste.

─Te quiero, cuídate.

─Nos vemos, vengo como a las 6 o 7 de la noche.

Manuel como siempre no me dejaba subirme sola a su carro, siempre le gustaba cargarme para sentarme en el asiento. En cuanto Manuel guardo mi silla en el baúl del carro, nos dirigimos al centro.

Manuel es mi primo y es taxista. Cuando obtuvo su trabajo para la compañía para la que trabaja lo primero que hizo fue llamarme para decirme que podía contar con él para llevarme donde sea Incluso cuando no tuviera dinero.

─Manuel cuéntame que hay de nuevo ¿Cuándo vas a tener a una novia?

─Lo mismo quiero saber yo de ti.

─Yo no puedo tener novio. Por mi discapacidad.

─ ¿Quién dice? Tú eres bonita. En la calle veo muchas mujeres caminando que matarían por tener tu rostro.

─Después de lo que paso con Miguel no me siento preparada.

─No lo digo por eso, aunque ya pasaron 5 años. Lo digo porque al centro al que vas también hay muchos hombres en silla de ruedas y tienes muchos amigos.

─Si pero muchos de mis amigos tienen parejas y otros quieren estar solos.

─Pues nada, no te des por vencida.

─Gracias.

─Mama me dijo que te llevara a casa, que tienes mucho sin ir por allá.

─Bueno entonces ven a buscarme a la 6 para ir a tu casa a ver a tía, ella estuvo en mi casa la semana pasada, pero yo no estaba cuando ella fue.

─Está bien, no se me olvida.

Ese día cuando llegue al centro vi a una joven de unos 15 años que estaba llorando, la pobre acababa de perder su mano en un accidente, para ella su vida había acabado.

─Lorena que bueno que estas aquí. ─dijo uno de los psicólogos del centro, amigo de ella.

─ ¿Porque lo dices?

─ ¿Ves esa niña de hay?

─Si, Me rompe el corazón verla llorando.

─Sus padres la trajeron, después de perder su mano no quiere hablar con nadie. Estábamos en una sección y de repente empezó a llorar y dijo que quería estar sola.



Takaki5

Editado: 27.12.2019

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