Divisum: Evangelion

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Capítulo 2

Capítulo 2

Kaden desliza sus labios de regreso a mi cuello, abro los ojos y lo primero que veo es a Lyss señalando la puerta. Justo en ese momento, tres toques me caen como un balde de agua fría.

— ¿Line?—La voz de Patrick suena del otro lado de la puerta— ¿te gustaría pedir comida china?

Kaden se separa de mí de inmediato y se apresura a esconderse detrás de la cama justo en el instante en que se abre la puerta.

— ¡Sí!—Digo mientras me siento en la cama.

Patrick entrecierra los ojos.

— ¿Estás bien?—Entra a la habitación.

Lyss, a un lado de Patrick, me lanza una mirada de desaprobación.

—Sí—vacilo mirando a Lyss—probablemente la vacuna está haciendo efecto.

Patrick entra y se dirige a la ventana, la cierra y se gira hacia mí.

—si te sientes mal, me avisas, le llamaré a mamá para preguntar qué puedo hacer.

El rostro de preocupación de Patrick me hace sentir culpable, pero lo que más me preocupa en ese momento es que no veo a Kaden por ningún lado.

—claro, yo te aviso—le digo—en un momento bajo, debo lavar mis manos antes.

Pasan diez segundos después de que Patrick ha cerrado la puerta, entonces Kaden sale de debajo de la cama, con una estúpida sonrisa de satisfacción que me hace reír.

— ¡Casi nos descubre!—lo reprendo—no te burles, pudo haberte asesinado justo aquí.

—oh, vamos, admite que fue divertido—se levanta y comienza a sacudirse.

Empujo a Kaden hacia la ventana.

—No tienes remedio—digo entre risitas tontas. A veces no me reconozco—ahora dime lo que tenías que decir.

—Te lo diré mañana—afirma.

Kaden saca su cuerpo por la ventana, pero antes de bajar toma mi rostro en sus manos y me planta un beso. Lo veo bajar con la sensación de sus labios aun hormigueando en los míos y cuando se aleja no puedo evitar sonreír.

—hasta mañana—susurro.

El viento, el mismo viento que agita los árboles, agita nuestros cabellos, puedo verlo a pesar de que estoy lejos. Camino por entre la maleza marchita y seca, mis pasos son regulares, no tengo prisa por llegar hasta Él porque sé que no irá a ningún lado. Me espera recargado contra el tronco de un árbol seco, las ramas proyectan sus sombras sobre Él causando cierta aura de misterio.

Él también me está mirando, y no me siento cohibida o tímida, su mirada me relaja, hace tiempo que me acostumbré a ella.

Nuestro entorno se desvanece como si estuviera compuesto de vapor, deshaciéndose con el viento. Él desaparece, pero continuo caminando pensando que no pasa nada. Mi ropa se convierte en un bello vestido color borgoña, compuesto por capas de seda que descienden hasta el suelo con bellos destellos de plata bordados en el corsé. Un grupo de mujeres caminan a mis costados, son mis damas de compañía y compañeras de cotilleos. El pasillo termina en un balcón y me siento en mi lugar junto al rey para el inicio del espectáculo.

La arena está rodeada por todos los espectadores del pueblo, escucho gritos y cornetas, aun cuando las cornetas son irrelevantes en la época. Mi padre hace un gesto y ordena que el duelo comience. Ambos guerreros entran a la arena, casco y espada en manos, lo reconozco por sus cabellos rubios a pesar de que está del otro lado de la arena. Su mirada se centra en mí, el rey a mi lado aprieta los puños, no quiere que su amada hija tenga un romance con un soldado. Somos un trágico romance.

El casco cubre su rostro y justo después Él coloca una mano en su corazón, trato de evitar las lágrimas pero no funciona, va a morir y yo estoy obligada a verlo. El soberano le ordena a uno de los sirvientes que me sirva una copa de vino y entonces, como presagiando la desgracia, el cielo se oscurece y fuerte relámpago truena los cielos, causando que el sirviente salpique mi vestido con el vino. Millones de gotas nos empapan en cuestión de segundos, el viento sopla enfurecido casi impidiendo la vista. Los súbditos corren para refugiarse de la lluvia, y el rey ha desaparecido de mi lado. Busco el rostro de mi amado entre el chubasco hasta que finalmente encuentro sus ojos, su cabello se le pega al rostro a causa del agua y su armamento está tirado a sus pies.

Ambos esperamos, aunque no tenemos entendido el qué. Intento correr hacia él pero una fuerza invisible me hala hacia el lado contrario a mi amado, le suplico con la mirada que venga a por mí, pero solo se queda ahí parado, observando cómo soy llevada.



Lina Cadania

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En el texto hay: romance, misterio, suenosypesadillas

Editado: 03.10.2019

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