Dominante

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 1 "Una entrevista nada perfecta"

Después de una semana de haber logrado terminar la universidad comienzo a buscar un buen empleo, pero como en toda búsqueda hay rivales, y esto se convierte en un verdadero desafío.

Para mi suerte en una de las empresas más conocidas de la ciudad están necesitando empleada para ser secretaria del vicepresidente y creo que soy perfecta para ese trabajo.

A primera hora me dirijo a la empresa con mi mejor ropa y calzado, y para ser sincera estoy un poco nerviosa ya que la persona que decide que empleada se queda con el empleo es el Presidente Sebastián Blake, dicen que es un hombre realmente sin escrúpulos además de grosero y mujeriego, pero para ser exacta estoy hablando de un Playboy de 24 años de edad con demasiado dinero como para encender su chimenea con ellos.

La empresa es más bien como un grupo que se encarga del control de varios hoteles y restaurantes de los cuales son dueños.

Me encuentro frente a la puerta, inspiro profundo asegurándome a mí misma de que todo estará genial, entro y todo aquí es demasiado lujoso, las chicas que caminan por aquí con un montón de hojas en sus manos lucen muy guapas, su ropa es ajustada y a la moda, sus zapatillas son tan altas que me duelen los pies de tan solo verlas usándolos. No entiendo como no se tuercen un pie con el tamaño de esas zapatillas; todas aquí son muy hermosas, algunas delgadas y otras de cuerpo normal pero muy bonitas, viéndolas así me siento extraña, pero, eso no me importa, para mi es mejor vestir cómoda que a la moda sintiéndome extraña.

-Buenos días- saludo a la chica que esta al entrar, y ella parece tener mal carácter debido a su forma de mirarme; no me responde, se levanta de su asiento y sus ojos examinan cada parte de mí, desde los pies hasta la cabeza.

-¿Vienes por el empleo?- pregunta con un tono de burla realmente molesto, me observa de una manera que me hace sentir incomoda.

-Sí- respondo mientras que le muestro una de mis miradas terroríficas para que me deje de observar como si fuese un bicho raro que en cierta forma así me siento con esa estúpida manera de mirarme.

-Como todas debes esperar tu turno niña, sube hasta el piso 10 y espera a que te nombren-

¡¿Me llamó niña?!... ¡Tengo 23 años!

-Gracias- blanquea los ojos al escucharme y continua escribiendo no sé qué cosas en su laptop. ¿Cómo puede haber personas con ese carácter trabajando en lugares como este?

Camino hacia el elevador y presiono el botón que me hace subir, después de un momento se abren las puertas y salgo, a mi derecha hay como diez chicas rubias delgadas y muy bonitas sentadas esperando a que el Presidente las llame, parecen como modelos de una revista famosa o algo así, y frente a mi esta la secretaria del presidente sentada en su escritorio como todo una profesional.

Oh cielos, creo ahora sí que me quede sin empleo, estoy segura que elegirán a alguna de ellas en lugar de a mí, ellas son realmente bonitas, bueno, quizás tenga la oportunidad, después de todo no soy fea, mi cabello es castaño oscuro, soy delgada, tengo la altura normal y mi piel no es bronceada como la de ellas, es blanca pero... mejor ya dejo de ser negativa

La secretaria comienza a darnos un papel pequeño con un número escrito en el, el mío tiene un 11 y por lo que veo seré la última; estoy muy aburrida aquí, además de que tengo sueño.

-El presidente quiere ver a la número uno- dice la secretaria del Presidente en tono dulce, al parecer ella es la única en este lugar que es amable; sonríe y después vuelve la mirada a su PC.

La chica se levanta y comienza a arreglarse el cabello antes de entrar.

¡Oh por favor! esto no es un concurso de belleza, ¿o sí?; después de media hora la chica sale de la oficina del Presidente, pero... no puedo evitar fruncir el ceño ya que ella está totalmente despeinada y con el brillo labial regado en casi todo el rostro, ella voltea a mirarme con expresión triunfante y se va... así van pasando todas y cada una de las chicas y así como salió la primera salieron las demás. Y después de casi cinco horas de esperar...

-Número once- rápido me levanto y me acerco –Entra, el presidente te espera- ella ordena y comienzo a caminar lentamente, abro la puerta y entro... Un frio espantoso me invade al entrar, es como estar en el polo norte o Alaska.

Oh por dios, esta oficia es mucho más grande que mi propia casa, y es hermosa, el tapiz, la decoración y...

-¡¿Viniste aquí solo a husmear?!- pregunta una voz masculina y aterradora que viene del fondo de la oficina

-No, lo siento, soy...- me quedo muda al mirar al chico que esta frente a mi sentado en su escritorio como todo un mafioso, pero cielos, ¿cómo alguien puede ser tan atractivo? tiene unos hermosos pero aterradores ojos grises, su tez es blanca, su labio inferior es más grueso y carnoso, cejas pobladas, pestañas oscuras y muy largas además de risadas, cabello rubio, mandíbula cuadrada y hombros anchos, siento un calor inexplicable en mis mejillas.

-No me interesa tu nombre, vamos directo al grano, ¡siéntate!- ordena y me siento, mi corazón late precipitadamente al sentir su mirada sobre mí –Te hare unas preguntas simples y después pasaremos <a la etapa final> - dice él. Sus ojos me examinan de la misma manera en que lo hacia la chica de recepción; frunzo el ceño y cuando sus ojos encuentran los míos rápidamente los aparta.



Andy González

Editado: 16.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar