Dominante

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Capítulo 6 "Una larga mañana"

Viéndolo bien este cuarto es muy bonito, la cama es enorme y hace tanto que no duermo en una habitación como esta, pero sinceramente prefiero ser feliz y vivir humildemente a ser infeliz y vivir en la riqueza. No es que piense que todos los millonarios sean iguales pero he vivido así y no fui feliz.

Después de unas horas me levanto de la cama, forzo la vista para poder ver en la oscuridad, camino hacia la puerta con ambas manos al frente para evitar golpearme con cualquier cosa que pueda estar por aquí, logro tocar la perilla, la giro y la abro lentamente para no despertar a nadie, todo está oscuro, la único que ilumina el lugar es la luz de la luna entrando por las ventanas de la casa; comienzo a caminar rápido pero en silencio para no hacer ruido, bajo las escaleras sigilosamente, y, estando abajo visualizo todas las posibles puertas que den a la salida, me siento como en el castillo de la bestia, pero en este caso no hay muebles o tazas hablándome que me den apoyo psicológico y me den consejos de como sobrevivir; camino hacia la puerta, sujeto la perilla con mis manos temblorosas, la giro y... ¡Maldición!, está cerrada con llave.

¡Ya sé!, Debe haber alguna ventana por la que pueda salir... Soy pequeña así que puedo salir sin ningún problema, a mi derecha esta una y me acerco para abrirla...Acerco mis dedos fríos y pequeños al marco de la ventana y...

-¿¡A donde crees que vas!?- doy un pequeño salto y mi corazón comienza a latir vertiginosamente, parece que se saldrá de mi pecho. Levanto la mirada, ha encendido las luces, su cabello está todo despeinado y en lugar de usar una traje elegante tiene puesta una pijama de seda que le va realmente bien.

-Oh, maldición, ¡Me asustó!-digo con frustración, siento que mis piernas están temblando y de nuevo mis manos están húmedas ante su presencia y mirada escalofriante.

-¿Ahora maldices?- pregunta arqueando las cejas.

-Lo siento, es solo que yo, quiero ir a mi casa, y... se me olvido que tengo que terminar de pasar la información de las ventas de los restaurantes de los últimos tres meses que me pidió para mañana- sigue arqueando las cejas y me mira de manera que me hace sentir como un fugitivo, y creo que en cierta forma así me veo.

-No te preocupes por eso, lo puedes terminar en la oficina, después de todo no lo necesito con urgencia, ahora regresa a dormir- dice señalando la escalera que da a las habitaciones, llevo la mano a mi cabeza y paso los dedos entre mi cabello para peinarlo un poco.

-Bueno, yo... no tengo sueño- intento inventar pretextos para que ya me deje ir, y, espero que funcionen...

-Ah vaya, yo tampoco, veamos una película-dice con una sonrisa que apenas y puedo notarla, inspiro y aclaro mi garganta.

-No me gustan las películas- respondo con la voz entre cortada, siento el palpitar de mi corazón en la cabeza.

-¿Pero no dijiste que eso era uno de tus mayores adicciones?- pregunta con sarcasmo recordándome lo que dije en la supuesta entrevista de trabajo, a la que nunca debí asistir.

-Oh, bueno, solo me gustan las de terror y creo que a usted no...-.

-¡Son mis favoritas!-.

¡Maldición!...

-Entonces veamos la película- digo con resignación ante su insistencia.

Después me pide que me siente en el sofá mientras que él pone el pone la película en su lujoso televisor. Ahora que lo veo bien, tiene unos enormes músculos, su piyama es muy ajustada así que se nota cada musculo sobresaliendo de él, la camisa le queda demasiado ajustada, es como si le fueran a quedar marcados los brazos de la parte superior cuando se la quite por esos brazos tan trabajados. Siento que un nudo se forma en mi garganta, ¡¿Por qué lo estoy observando como si fuera de mi propiedad?!... Bueno, es que es sexy, debo admitirlo, ha sido bendecido con una genética excepcional, es que mira nada más esos hombros, su cabello, esos ojos y...

Gira de pronto y arquea las cejas al ver mi mirada firme en él, siento que un calor recorre mi rostro, mis mejillas se sienten calientes, agito ambas manos para darme un poco de aire una vez que vuelve la mirada al televisor.

-¿Y cuál es?- pregunto con temor; odio la películas de terror ya que nunca sé cuándo algo muy terrorífico sucederá y me hará gritar como a una bebé.

-La noche del demonio-.

-¿Y usted la ha visto?-.

-Sí, solo una vez, pero ya me olvide por completo de lo que sucede- él esta volteado dándome la espalda y yo, bueno yo sigo mirando ese bendecido cuerpo.

La película comienza y mis manos comienzan a humedecerse a los quince minutos del comienzo... ¡soy tan estúpida!, debí haberme quedado en la habitación.

Bueno, lo importante por ahora es que en los minutos que lleva la película no he gritado en lo absoluto, pero por si acaso cuando la comienza la canción siniestra de que algo horrible sucederá me cubro lo ojos con ambas manos y dejo un pequeño espacio entre mis dedos para ver lo que sucede.

-Oye, ¿enserio te gustan las películas de terror?-pregunta mirándome con el ceño fruncido; muerdo mi labio inferior e inspiro profundo.

-¿¡Ah!? ¡Oh! sí, ¿por qué?-

-Bueno, pues, desde que Dalton (el protagonista de la película) quedó en coma tú te la has pasado cubriendo tus ojos-aclaro mi garganta y añado:



Andy González

Editado: 16.02.2019

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