Dominante

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Capítulo 10 "Mi héroe"

-Cambiamos de opinión, queremos a la chica, no nos interesa el dinero- dice el que me tiene sujeta a él. -Consideramos que es mejor tenerla como inversión ¿sabes? Podemos prostituirla y cuando quieras podemos prestarla a tus servicios, solo que bueno, debes pagar-.

-Basta de bromas, tomen el dinero y váyanse- repite el Presidente y el tipo me quita la cinta de la boca y comienza a besarme de una manera asquerosa, por fin logro soltar mis piernas y le doy una patada en la entrepierna, el tipo se cae al suelo y los demás se ríen; se escucha un gemido salir de él y me alegra que le haya dolido.

-¡No vuelvas a ponerme una mano encima ¿¡Escuchaste!?- amenazo al imbécil que yace en el suelo, pero siendo sincera, la menos indicada para amenazar soy yo.

-Miren chicos, fue buena idea quedárnosla, ¿lo ven? Es una chica fuerte y linda, eso me excita-.

Otro me sujeta de la cintura y me observa como si fuera de su propiedad.

-¡Dije que la suelten!- ordena fallido el Presidente.

-¡Si la amabas tanto debiste protegerla imbécil!-¿si me ama? Aja.

Siento un hueco en el estómago, y, recuerdo lo que le dijo antes, que si me amaba iba a venir y lo hizo, ¿Me ama? No, no lo creo, es decir, como alguien como él amaría a alguien como yo, no, eso es imposible, pero, y ¿Por qué vino? 

¿Por lastima?

La mirada del Presidente me extraña, bueno, creo que no cualquiera hubiera venido aquí y dar tanto dinero por alguien que no te importa.

-Veamos cuanto la amas- volteo a ver al tipo y no creo que sea algo bueno lo que hará.

Se acerca a mí, me besa y desliza su mano hasta mi trasero, la otra la mantiene en mi cintura, trato de alejarme pero es muy fuerte.

-¡Suéltala!- grita a un más fuerte y me asusta ese tono de voz.

Todos huyen al ver el arma del Presidente apuntando hacia donde están ellos, y el que me tiene sujetada comienza a temblar.

-Lo siento, lo siento, no volveremos a tocar a tu chica lo juro-.

-Te matare infeliz, te matare para que nunca vuelvas a tocarla- parece que si lo hará, está muy molesto, nunca había visto esa mirada fría que tiene ahora, el apunta hacia el tipo y...

-¡No vale la pena! No lo mate por favor- le pido poniéndome de rodillas; tengo aun las manos atadas a la cuerda, el tipo detrás de mí tiembla, su respiración es rápida; miro hacia arriba y su mirada esta fija en el motociclista, lo hará, lo matara y será mi culpa si termina en una prisión de por vida.

-¡Levántate y cállate!-ordena el Presidente con la voz quebrantada, está nervioso, tiene miedo.

-Por favor no lo haga-le pido de nuevo.

-¿¡Por qué haces esto Empleada!?- grita con frustración.

-Porque no quiero que vaya a prisión, si lo mata entonces su vida se acabara y tal vez nunca pueda encontrar a alguien con quien compartir su vida, y no solo lo matara a él si no a usted mismo, no cometa una locura por favor- él baja el arma lentamente y el tipo sale huyendo.

No puedo evitar llorar, estuve a punto de desaparecer, y por mi culpa el Presidente casi acaba en prisión, que estúpido es esto.

Sigo de rodillas con la mirada gacha, no sé en qué momento volví a terminar así, pero espera, claro que lo sé, estúpidamente volvía a salir como si no hubiese pasado ya por esto, sus pasos acercándose hacen que mi corazón se acelere, se inclina frente a mí y con la punta de sus dedos levanta mi barbilla de manera que veo sus ojos, sus hermosos ojos grises, parece estar preocupado, pero ¿Por qué?, estoy confundida, ¿Por qué vino hasta aquí? ¿Porque estuvo dispuesto a pagar tanto dinero por alguien como yo?

-¿Estas bien?- pregunta dulcemente.

-Lo lamento, lo lamento tanto yo...-.

-¿Por qué lo lamentas?- ha fruncido el ceño, y de verdad me agradaría tanto que me reprochara ahora mismo todas las estupideces que he hecho, eso me haría sentir mucho mejor, ¿sería demasiado extraño si le pido que me grite lo estúpida que he sido?

-Gracias- limpia mis lágrimas con delicadeza y en verdad no puedo creer que él esté aquí y así, conmigo, sin embargo no responde nada, y no sé si eso es bueno o muy malo, creo que esta guardándose un enorme regaño para posteriormente gritármelo a la cara.

...

Vamos en su auto y ninguno ha dicho una sola palabra desde que subimos, él solo conduce y yo solo observo por la ventana mirando las estrellas en el cielo brillar como pequeñas luciérnagas a cierta distancia que hacen del cielo algo hermoso y único.

El auto se detiene y ya estamos frente a mi casa, respiro profundo, volteo a ver al Presidente que sigue mirando al frente como si estuviera perdido en sus pensamientos, pensamientos que quisiera saber en este preciso momento.

Ninguno rompe el silencio, mis ojos parecen cerrarse por sí mismos, estoy realmente cansada, giro mi cabeza hacia él nuevamente y lo único que puedo decir es:

-Gracias- añado, no dice nada, abro la puerta para bajar pero antes de hacerlo sujeta mi mano evitándome salir, volteo y sigue sin mirarme, ¿exactamente qué hace? De pronto la suelta y fija sus ojos en los míos.

-Yo... me quedare aquí afuera para cuidar que ellos no regresen- ¿De qué habla? No entiendo ¿Por qué hace esto? Después de todo, nuestra relación es profesional y no creo que sea algo más que eso, me odia y bueno yo... quizás no lo odio tanto pero de igual manera lo hago, Oh, al menos eso es lo que creo.



Andy González

Editado: 16.02.2019

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