Dominante

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Capítulo 11 "Un cumpleaños de locos"

-La verdad es que tú... me declaraste tu amor- comienzo a reírme como toda una psicópata, no puedo creer que tenga tan buen sentido del humor. 

-Lo hiciste, ya te lo dije, pero te rechace como era de esperarse y bueno, estuvo a punto de suceder algo más. Si no me crees entonces cree lo que quieres, yo sé la verdad-.

-Bu... bueno, entonces no sucedió nada-.

-¡Qué!, ¿Por qué dices eso?- pregunta con el ceño fruncido, de repente se me ocurre una idea, seré como él, cortante, distante y un poco idiota.

-Por qué no soy tan estúpida como para hacer algo de lo que me arrepentiría tarde o temprano, y mucho menos haría algo así con usted, pero ahora que lo recuerdo hay algunas cámaras, así que puedo ver lo que realmente sucedió- siento que respiro un aire victorioso, aunque ser cruel no es mi naturaleza creo que se me da bien, esto es una pequeña venganza sobre lo que dijo en su casa, y en cuanto a las cámaras no hay ninguna pero es divertido ver esa expresión.

Cielos, ahora parece asustado.

-¿En verdad tienes cámaras?-pregunta mientras observa el techo apresuradamente examinando cada parte de la casa.

-Claro que las tengo, pero ¿por qué tiene esa expresión?- cuestiono arqueando las cejas, ¿Qué habremos hecho?, parece preocupado.

-Porque tengo hambre-.

-Pues entonces preparare algo-.

-No. Ya me tengo que ir- parece exaltado, ¿O asustado?

-Está bien, entonces iré a ver el vídeo de lo que sucedió anoche- me dirijo a la sala por mi laptop y el presidente toma mi brazo haciéndome girar hacia él, mis manos están en su pecho, su mirada esta fija a la mía, siento su exhalación cálida sobre mi nariz, respiro su aire, y ahora que lo veo es más alto que yo, así que tengo que levantar solo unos cuantos centímetros mi cabeza; ¡No lo mires a los ojos!

-¡Quiero café!-.

-¿Disculpe?-arqueo las cejas al escuchar la manera grosera de pedir las cosas; entrecierro los ojos y me alejo de él como si fuese un virus.

-¿Ahora qué?- frunce el ceño y en verdad parece que no entiende nada acerca de los modales.

-¿Acaso no lo educaron bien?-.

-¿A qué te refieres?-.

-Es usted muy grosero y antipático-.

-¿¡Yo!?-.

-Por supuesto, y no se haga el indignado, nunca dice por favor y gracias, exige las cosas y parece que odia a todos-.

-Eso no es verdad-.

-Ah, ¿Enserio?, dígame una sola vez en la que actuó cortésmente- él hace una expresión de estar pensando.

-Bueno la vez que... o la vez de... mm, cambiemos de tema-.

-¿Lo ve? Ni una sola vez ha sido amable, solamente aquella noche en casa de sus abuelos y solo se portó amable por pura actuación a su conveniencia-.

-¡¿Y tú porque diablos saliste tan tarde anoche?!- pregunta exaltado.

-¿A qué se refiere?- pregunto y tuerce los labios.

-¡Anoche no te dije nada porque realmente estaba furioso contigo!-.

-¿Conmigo?-.

-Sí, por tu culpa casi pierdo quinientos mil y acabo en prisión-dice con amargura, siento un ardor en la garganta como si me quemara por dentro.

-Pero nadie le pidió que fuera, yo no se lo pedí, y, ¿Por qué apareció?, debió colgar y quedarse callado y dejar que me llevaran con ellos, tal vez Mike ya hubiese pagado mi rescate y no me lo estuviera echando en cara- sus mejillas se tornan rojas; empuña sus manos apretándolas hasta el punto en que sus nudillos dejan de estar rojos para volverse blancos.

-No vuelvas a decir eso- dice y parece que le cuesta trabajo hablar, es, como si tuviera algo atorado en la garganta. Espero se atragante.

-¿Por qué?, es la verdad-.

-Tú no sabes nada...-.

-¡¿Y qué es lo que debo saber?!- pregunto con frustración pero no dice nada, solo sigue tragándose sus pensamientos.

-Solo déjalo así y olvida que yo te salve-.

-Pero...-.

Alguien llama a la puerta; respiro profundo y voy a abrir.

-¡Feliz cumpleaños Kim!, te extraño tanto, vuelve conmigo por favor-me quedo mirándolo por unos segundos sorprendida de ver a mi ex novio de la preparatoria. Cielos, ni siquiera me acordaba de mi cumpleaños.

-¿Christian?- Ay dios, y trae un enorme ramo de rosas rojas. Ni siquiera sé exactamente si ese es su nombre, a penas y lo recuerdo.

-Si mi corazón, regresa conmigo, te lo ruego- como pedirle que se vaya sin sonar grosera.

-¿Qué... que haces aquí?-.

-Pues hoy es tu cumpleaños, y, yo no te puedo olvidar, Kim por favor lo nuestro siempre fue algo único y lo sabes-.

Oh pero que incomodo, volteo a ver al Presidente y parece estar molesto.

-Bu... bueno, yo... ¿quieres entrar?- él sonríe y entra rápido.

-¿¡Y este quien es!?- pregunta Christian en voz alta.

-¿¡Que dijiste imbécil!?- el Presidente abre aún más sus ojos y mira con odio a Christian.

-¡Basta los dos!, Christian yo...- él se acerca a mí y me da un abraza, siento su mano en mi cuello y creo que va a besarme, pongo mis manos en su pecho y lo aparto de mí. -¡Qué rayos haces!-



Andy González

Editado: 16.02.2019

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