Dominante

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Capítulo 16 "Berrinches"

Llaman a la puerta así que abro y es Ane.

-Hola Kim- saluda con una tímida sonrisa para nada típica en ella, después de todo siempre sonríe ampliamente como si amara a todo el mundo, creo que es porque está nerviosa porque saldrá con el chico que le gusta.

-Hola, pasa por favor- sonríe y al ver a Jasón sus mejillas se tornan rojas, cielos, es tan obvio y podría jurar que Jasón ni siquiera se ha dado cuenta, pero cuando ve al Presidente se pone tan pálida que parece que ha visto a un fantasma o peor.

-Hola Secretaria- saluda el Presidente siendo totalmente descortés, parece que para él ha sido toda una cortesía ya que es como si intentara sonreír pero no lo hace, mi garganta arde al ver lo grosero que es, me encantaría golpear su brazo para que deje de comportarse como todo un patán, pero creo que ni con todos los golpes del mundo dejaría de serlo.

-¡Se llama Ane!, Presidente- él voltea a verme y su expresión me dice que no le interesa su nombre, rueda los ojos y mira hacia otra parte que no sea mi molesta expresión.

-Hola- saluda ella con timidez.

-Ane, él es Jasón. Jasón ella es Ane- ambos estrechan sus manos con amabilidad, y Jasón es tan lindo y caballeroso que estoy segura de que terminaran juntos, son el uno para el otro.

-Mucho gusto- saluda él con cortesía, como siempre, por ello es que lo quiero demasiado.

-El gusto es mío- responde ella en un tono de voz bastante frágil.

-Pues conoces más que bien al Presidente, así que... ¿Nos vamos?- Ane sonríe pero Jasón y el Presidente no lucen muy contentos, Ane sale primero y antes de que salgamos los demás me acerco a ellos con tono amenazante.

-¡Por lo menos finjan que están contentos! ¿O prefieren que vayamos a un antro solas?- ambos me miran con asombro, fingen una sonrisa y camino siguiendo a Ane.

-¿Acaso iremos caminando hasta el parque?- pregunta el Presidente frunciendo el ceño, arqueo las cejas y asiento con la cabeza.

-¿Tiene una mejor idea?- blanquea los ojos y señala su auto.

-Vámonos- dice el Presidente mientras camino hacia el otro lado del auto, veo como sus cejas se juntan y sus labios se tuercen al vernos juntos a mí y a Jasón. Entrecierro los ojos al verlo así, su expresión es algo frustrante, es decir, si siente algo por mínimo que sea, debería decírmelo, o, quizás solo me odia a un nivel normal en el que le resulte asqueroso que un chico este demasiado cerca de mí.

-Allá vamos- dice Jasón que sonríe y quita despacio sus manos de mis hombros deslazándolas hacia abajo hasta llegar a mis manos, sigue sonriendo, respira profundo y creo que quiere decir algo, noto una mirada que conozco perfectamente.

PÁNICO

-¿Qué... que sucede?- pregunto aclarando mi voz, mis manos se humedecen, y no sé si son sus manos las que están sudando, o las mías, siento un leve calor en mis mejillas y no sé porque. Siempre que él actúa de esta manera es porque va a decirme algo terrible, que le preocupa demasiado.

-Kim, yo tengo que decirte algo importante- dice con seriedad a lo que sigo observando en espera de lo que sea que vaya a decir.

-¿Qué sucede?- pregunto con temor,  baja la mirada hacia nuestras manos entrelazadas, siento un nudo en la garganta ahora.

-Yo...- hace una pausa y se aclara la garganta, parece nervioso - iré con Ane en mi auto, después de todo quieres que salga con ella por esta noche, ¿No?- sonrío y asiento con la cabeza. Aunque lo conozco bastante bien como para saber que eso no era lo que quería decirme, suelta mis manos y se dirige al auto del Presidente, asoma la cabeza por dentro y ayuda a salir a Ane, se dirigen al auto de Jasón y antes de subir Ane gira la cabeza y me sonríe con emoción.

-¡Nos vemos allá Kim!- grita Jasón con una sonrisa.

Enciende el auto y se van.

Miro hacia el auto del presidente...

Espera, se han ido y me han dejado totalmente sola con él...

¡Soy una tonta! ¿Por qué diablos me quede con él? Lo busco con la mirada, pero no lo encuentro ¿A dónde se fue?, Hace un momento estaba a unos metros parado a un lado de su auto con las manos metidas en sus bolsillos delanteros de sus jeans ajustados, y bueno, creo que pondo demasiado atención en las posiciones que se encuentra teniendo en cuenta que no me importa en lo absoluto.

-¿A quién buscas?- pregunta con voz grave, giro hacia atrás y cuando me doy cuenta ya estoy tan cerca de él que nuestras respiraciones se mezclan pareciendo una sola, aclaro mi garganta pero sigo con la mirada gacha. No quiero verlo a los ojos porque soy capaz de temblar, no soy tan valiente como creí.

-Yo... solo estaba...- su mano se acerca a la mía y la sujeta con delicadeza, es suave y cálida. Trato de apartarla pero antes de hacerlo la sujeta con más fuerza, levanto lentamente la mirada y me encuentro con sus ojos brillantes y dominantes que me hacen sentir como una tonta.

-¿Nos vamos?- pregunta haciendo una señal para que avance a su auto, abre la puerta para que entre y lo hago, huele a auto nuevo, a menta y a él, es un olor limpio y agradable que me hace sentir bien.

Él también sube al auto, introduce la llave y el motor del auto me retumba en los oídos, siento el palpitar de mi corazón hasta mis oídos y mi cabeza, el motor de este auto suena exactamente como el de mi padre, como aquella noche. Cierro los ojos y recuerdo aquella noche en la carretera, con mis padres cantando una canción para hacerme sonreír y el recuerdo provoca un dolor dentro de mí que parece irreparable. Avanzamos y mis manos están húmedas.



Andy González

Editado: 16.02.2019

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