Dominante

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Capítulo 21 "Detente"

-¿Qué? ¿Cómo sabe qué?... ¿¡Y qué rayos le importa!? Sabe qué, sí, mentí sobre Harry pero no sobre Max, Max fue el que me llamo hace rato, el que me ordeno que fuera a su casa, Max es el chico que se preocupa por mi ¡Y al cual le daré una oportunidad si me la pide!-.

-¿Hablas enserio Kim?- me quedo callada al escuchar la voz de Max. 

No. Solo lo dije por estúpida pero no siento nada por él, el Presidente frunce el ceño y gira hacia atrás, las puertas del elevador se abrieron de tal manera que Max entro y ni siquiera nos dimos cuenta de ello.

¿Ahora qué hago?

-¿Qué haces aquí?- pregunto con pánico.

-Vine a verte, estaba tan desesperado por tenerte cerca de mí, quería ver tus ojos, escuchar tu voz, tocar tu piel- él se va acercando a mí y yo quiero huir, ¿Qué pasa con ambos con eso de tocar mi piel?

-¡Apártate de ella!- exige el Presidente poniéndose entre ambos.

-¿¡Quién eres tú para prohibírmelo!?- exige saber Max con enojo, pero no creo que el rpstro de ambos sea una broma.

-Toda la familia cree que ella es mi prometida- la expresión de Max cambia totalmente a una con miedo.

-¿De que estas hablando?-.

-La presenté como mi futura esposa a todos la noche de la reunión familiar a la que faltaste- Max se lanza contra el Presidente pero los detengo antes de que cometan una estupidez.

Las puertas se abren, Max me mira, me toma del antebrazo y me lleva con él, el Presidente va detrás, nos sigue, parece molesto, salimos de la empresa y me mete en su auto para después cerrar la puerta, el Presidente se está acercando pero Max se sube al auto y antes de que llegue arranca, no entiendo por qué hace esto, su expresión es totalmente aterradora y siendo honesta me da miedo.

-¿Qué estás haciendo?- pregunto, va a toda velocidad, está realmente furioso.

Detiene el auto y gira hacia donde estoy, esa mirada es de desesperación, su respiración es acelerada y su rostro está totalmente rojo.

-Max, lo que dije en el elevador solo fue...-.

-Kim, ¿Qué estabas haciendo con él en el elevador?- inquiere en un tono diferente.

-¿Qué? ¿A qué te refieres?-.

-¡Contéstame!- grita y su respiración se vuelve más rápida, me bajo del auto rápidamente y comienzo a caminar, se escucha la puerta del auto abrirse y después cerrarse así que he comenzado a asustarme.

Sus pasos se hacen más fuertes y mi corazón se acelera cada vez más.

-¡Kim detente!- grita y comienzo a correr.

-Déjame Max- me toma del brazo y me sujeta fuertemente a él, no puedo apartarme es muy fuerte.

-¡Eres mía!- dice, le doy una patada en la entrepierna y cae al suelo de rodillas, me echo a correr nuevamente, mi celular suena, es el Presidente.

-¿En dónde estás?- pregunta de inmediato.

-No lo sé, yo...- un enorme dolor recorre mi cabeza y después la vista se me va borrando conforme todo se mueve hacia bajo.

Abro los ojos, trato de levantarme pero no lo logro, mis manos están atadas, Max esta frente a mí con una enorme sonrisa.

-Max, por favor desata mis manos- le pido con desesperación, no entiendo como es que ha comenzado a actuar de esta manera, él no es así, no lo es.

-No, no, no, quieres huir de mí, pero no lo harás, eres mía, Sebastián no volverá a estar cerca de ti ¿De acuerdo? Estarás bien conmigo-.

-Por favor, solo suéltame-.

Parece que estoy en su habitación, puede ser fácil escapar pero necesitare ser rápida.

-No soy estúpido, sé lo que intestas hacer, y te vas a quedar así hasta que aprendas la lección-.

-¿De qué estás hablando?-.

-¡¿Crees que no sé qué estas enamorada de Sebastián y él de ti?!-.

-Eso no es verdad-.

-Te voy a enseñar que a la única persona que debes amar es a mí-.

-Max, ¿Qué te sucede? Tú no eres así- le digo con frustración, no puedo dejar de llorar, estoy asustada, él está loco.

Saca una pequeña daga y se acerca a mí, tiene una enorme sonrisa. Dejo escapar el aire por la boca, ¿Qué va a hacer y por qué? 

-Max, ¿Qué vas a hacer?-.

-Créeme Kim, esto es lo mejor para los dos- mi garganta se seca con cada una de sus palabras, creo que he dejado de respirar y no es porque quiera dejar de hacerlo, sino porque mi cuerpo así lo ha decidido.

-¿De qué hablas?-.

Acerca la punta de la daga a mi rostro y la baja lentamente sin tocar mi piel, me cuesta tragar saliva y como ya mencione, no puedo respirar.

No puedo dejar de observarlo, necesito saber por qué lo hace.

Respiro por la boca, él parece disfrutar esto, corta la soga que ata mis manos, me levanta de la cama para después recargarme contra la pared, su mano baja de mi mejilla hasta mi pierna y...

-Por favor no lo hagas Max- comienza a reírse de una manera escalofriante sin apartar la mirada de la mía.

-Serás mía- me dice el oído, acerca sus labios a los míos lo empujo muy fuerte y salgo corriendo de la habitación, no sé ha dónde ir, solo sé que corro, bajo rápidamente las escaleras y él me está siguiendo, sigo hacia la que parece la salida pero lo puerta no se abre, esta frente a mí, niega con la cabeza lentamente y se acerca poco a poco.



Andy González

Editado: 16.02.2019

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