Dominante

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Capítulo 28 "Y el recuerdo vuelve"

-De acuerdo, ahora todo estará bien, vámonos de aquí- dice con tranquilidad, toma mi mano y salimos, Will y sus abuelos se despiden y se van mientras que Sebastián y yo nos subimos a su auto.

-¿No has visto a ningún Doctor?, ¿Verdad?-.

-Bueno, la verdad es que no tengo ni una sola costilla rota, el hombre que dijo eso ni siquiera era médico, era solo un pasante por lo que no tenía idea de lo qué me sucedía cuando solo se trataba de un pequeño hematoma causante del dolor-.

-Pero, ¿No te duele ya, o sí?-.

-Solo un poco- dice con una sonrisa –Ah y encontré esto fuera de mi casa- dice y me muestra mi bolso, lo abro y tienes todo dentro.

-Vaya, te lo agradezco mucho, creí que de nuevo había perdido otro celular-.

Llegamos a mi casa y él entra conmigo.

-Vaya, que bien huele, ¿Qué es?- pregunta.

-Pastel. Vamos, date un baño porque sé que es lo que estas deseando, y después te daré pastel-.

-Pero no tengo ropa limpia, oh... ya sé, en mi auto en la parte trasera tengo ropa limpia en una mochila-.

-De acuerdo, dame las llaves e iré por ella, mientras tanto ve a preparando la tina con agua muy caliente, eso te servirá-.

-Está bien, oye pero... ¿Entraras a la tina conmigo?- pregunta alzando las cejas con una sonrisita graciosa.

-Es una tina de baño, no un jacuzzi- camino hacia la puerta.

-Oye, esa tina es perfecta para que ambos entremos-.

-Si no comparto la misma cama, ¿Crees que compartiré la misma tina?- entrecierro los ojos esperando su respuesta.

-Seria genial, piénsalo-.

Comienzo a reírme y mejor salgo a buscar su ropa, abro la cajuela del auto -Allí está- acerco la mano a la mochila y antes de tomarla me quedo perpleja al ver un vestido y dos piezas de ropa interior.

-Tranquila Kim, no te molestes, esto paso antes de que tú y él...-.

Tomo la mochila y el sostén de color blanco y lo llevo adentro.

-¡Amor!... ya está la tina, ven conmigo- grita desde el baño.

Entro al baño y sonríe al verme, levanto el sostén de manera que lo pueda ver, pierde la sonrisa y sus ojos se abren demasiado.

-No creo que sea de tu talla- le digo de manera incriminatoria.

-Kim... eso paso antes de que tú y yo...-.

-Me lo imagine- sonrío y dejo la mochila en el suelo para dirigirme a la puerta.

-¡Ey!, ¿A dónde vas?, Kim- necesito entrar al baño con urgencia pero no pienso decírselo así que subo a mi habitación ya que ahí hay otro baño, me asomo a la ventana y un hombre está parado frente a mi casa, no logro distinguirlo, es estúpido pero se parece tanto a...

-Max- no lo creo, es tonto, cierro la cortina y después vuelvo a asomarme pero ya no esta.

-Kim- suelto un grito al escuchar a Sebastián detrás de mí, me llevo la mano al pecho y me recargo en la pared.

-¡Diablos!, me asustaste-.

-Lo siento, pero, ¿Qué estabas viendo?- frunce el ceño y mira por la ventana.

-Nada, solo que creí ver a un perrito que... iba persiguiendo a un gato, sí, eso- sonó creíble para mí así que no me preocupo.

-Bueno, solo no quiero que te molestes por locuras que hice antes-.

-No estoy molesta, solo que por un momento sentí algo de celos- me ha costado algo de trabajo decirlo pero es verdad, y será mejor si hablo sinceramente. 

-¿Tienes celos de que una chica haya dejado su sostén ten en mi auto? Aunque en mi defensa no tenia idea de que eso estaba ahí-.

-¿¡Que!? Por supuesto que no, solo que es extraño, no puedo explicarlo, ¿Por qué no te has desecho de todo lo que pertenecía a tus ex?-.

-Lo haré mañana- se acerca de una manera sexy, toma mis manos acerca sus labios pero lleva la mirada al mueble de la derecha, se aparta y toma un reloj de mano –Es bonito- dice sin dejar de mirarlo –Y además de que es original y muy valioso, ¿Dónde lo conseguiste?-.

-Me lo regalo Christian- respondo con normalidad pero después recuerdo que no debí decirle eso a él, arquea las cejas, aclara su garganta y deja el reloj en donde estaba.

-¿Tu exnovio?-.

-Emm, bueno, sí-.

-Creí que no te gustaban ese tipo de regalos, depreciaste mi collar de diamantes pero no un reloj genuino, ¿Verdad?, tal vez porque él era más importantes que yo...-.

-Ya basta Sebastián, en ese entonces tú y yo no éramos nada, solo eras el jefe idiota que quería comprarme con regalitos caros-.

-Y ahora soy el novio idiota que se muere de celos porque su novia si aceptaba los regalitos caros de sus ex-.

-Tienes razón-.

-¿Me estás diciendo idiota?-.

-Prefiero no responder a eso-.

-De acuerdo, entonces seré el novio idiota que le regalara a su novia un regalo bonito y el cual ella no despreciara-.

-No, no gastes en regalos caros, odio usar collares y aretes valiosos- respondo con sinceridad, sería un desperdicio que gastara en cosas como eso, jamás uso cosas extravagantes como esas.

-No te lo estoy preguntando-.

-De acuerdo, quieres hacer algo lindo para mí, y se exactamente lo que quiero-.



Andy González

Editado: 16.02.2019

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