Donde el cielo toca la tierra| Amor en el desierto

Tamaño de fuente: - +

|Capitulo Uno|

La vida en el orfanatorio "Ojitos de Angel" es cómoda y cálida para una persona que está completamente sola en el mundo. Hasta el día de hoy se desconoce la identidad de los padres de Samay, lo único que se sabe es que fue abandonada cuando tenía 5 meses de nacida en la puerta de este lugar. Estas solidas paredes han visto Veintiún años de su vida, entre lágrimas, risas y momentos en los que ha pedido al cielo que sus papás vengan algún día a buscarla y decirle que la aman.

Samay recuerda que cuando tenía 8 años de edad mientras se dirigía a un pequeño salón de clases observo un diente de león justo en medio de la tierra seca, le pareció completamente extraño ver que una pequeña flor creciera justo en un medio triste, de inmediato la corto y recordó que la señorita Talay alguna vez le dijo que si soplaba dicho diente de león y pedía un deseo, tarde o temprano se le cumpliría y eso fue lo que hizo, a continuación con sus dos manos y cerrando los ojos pronuncio mentalmente que sus padres vinieran por ella pronto para poder vivir una vida feliz y en familia, soltó un soplo y cuando abrió los ojos pudo ver que las pequeñas partículas del diente de león volaban por todas partes, solo sonrió y suspiro sintiendo como sus ojos se cristalizaban advirtiendo que en pocos segundo la primera lagrima iba a rodar por su mejilla.

Samay jamás se ha quejado absolutamente de nada, pese a no crecer en un seno familiar, las personas de aquí son su familia, desde que puede recordar siempre la han cuidado y educado con mucha paciencia y amor, le han enseñado a valorar lo que tiene y a ganarse la vida honradamente, ser siempre sincera y agradecida por lo mucho o poco que tenga. Esto ha dado como resultado que ella sea una chica de buenos sentimientos. Su sueño es algún día poder formar su propia familia, enamorarse de un hombre y ser feliz junto a él, tener hijos, envejecer a lado de la persona amada y todos esos detalles que implican el amor. Siempre espera que ese día llegue pronto, lo desea con toda el alma.

Hoy es viernes y toca levantarse a las 8:00 a.m, afortunadamente Samay abre los ojos media hora antes, como rayo se levanta rápidamente de la cama y estira un poco su cuerpo para sacudir la flojera que siempre le domina. Como los dormitorios pueden albergar a solo dos chicas, ella rápidamente despierta a Indivar, esta joven se ha convertido en su mejor amiga desde que eran niñas, siempre hacen todo juntas. Indivar es una chica extrovertida y muy valiente, algunos creerán que es mala o algo así por su forma de ser pero Samay la conoce muy bien, incluso se atrevería a meter las manos al fuego por ella o ¿acaso una chica mala amaría con locura leer? Estamos acostumbrados a juzgar a las personas por su apariencia sin dar una oportunidad de conocer su verdadero ser. Sus libros favoritos son siempre de romance.

—Déjame adivinar que señorita se desveló otra vez leyendo historias de amor—dice Samay levantado las sabanas bruscamente logrando asustarla.

—No pude evitarlo Samy, sabes perfectamente lo que hago cada vez que vienen a donar libros o cuando las maestras los compran, debo ser la primera en estar en esa biblioteca—responde Indivar sentándose en la cama y limpiando sus ojos con los dedos.

—Indi sabes que yo apoyo tus locuras y obsesiones pero desvelarte en exceso puede hacerte mal, la otra vez por no soltar el libro te pegaste en la puerta de la habitación—comienza a reír al recordar esa escena.

—Te vas a seguir burlando de mí o quieres que le cuenta a las maestras la bonita canción que cantas en el baño—se para y simula estar bañándose—pican pican los mosquitos, pican con gran disimulo— rápidamente Samay pone su mano en la boca de su amiga para evitar que siguiera imitándola y la empuja directo al baño.

—Te adoro Samy—grita desde dentro, no puede evitar sonreír por lo que acaba de pasar. Indivar siempre le hace reír, la quiere demasiado.

***

—Señora directora, ¿me permite pasar? —dice la maestra Talay

La señorita Talay siempre ha sido un persona muy amable y gentil desde que llego a trabajar por primera vez a este orfanatorio, desde que era mas joven ha intentado ayudar a personas que por desgracia en la vida no les fue tan bien, no es millonaria pero siempre ha llevado una vida cómoda y sin carencias es por ello que empatiza con los demás que lo necesitan. Prácticamente las niñas y niños de este lugar ven en ella una figura maternal por que los cuida y educa con amor, para todos ellos es un ángel. De hecho esta maestra fue quien recibió y cargo en brazos a Samay cuando alguien cruel la abandono a su suerte aquella noche.

—Claro, adelante—responde señalando la silla frente a su escritorio para que tomara asiento—dígame maestra.

—Quería hablar con usted acerca de Samay. Ya tiene veintiún años y según las reglas de este orfanatorio, las y los jovenes que estén próximos a cumplir veintidós deben abandonar este lugar ya que son considerados mayores de edad e independientes. Respecto a esto quería proponerle algo—dice un poco nerviosa mientras un sudor frio recorría su cuerpo como reacción ante el miedo que sentía.



CiliOn

#6935 en Novela romántica
#4433 en Otros
#655 en Aventura

En el texto hay: desierto, romance amor , aventuras en el desierto

Editado: 26.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar