Donde nacen los lirios (completa)

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Capítulo 35: Cambios (Parte 2) 

 

Capítulo 35: Cambios (Parte 2) 

Su celular sonó y después de despedirse de Sarah se retiró del cementerio junto a los dos agentes que la esperaban para escoltarla y vigilar su seguridad. Durante el viaje a la comisaria pensó en su vida, en todo lo que había pasado. A veces era dificil convencerse a si misma de que había sido real. Que realmente no volvería a ver jamás a su madre ni a Puffy. Los extrañaba mucho.

​Hasta hace poco era muy feliz y el mundo parecía girar en la órbita perfecta. Lo tenía todo y en segundos lo había perdido y se había dado cuenta de lo delicado que era el equilibrio.

El padre de Ian dijo que había hecho lo correcto al denunciar a Sebastián, pero se preguntó si había valido la pena hacerlo y en el proceso perder a su madre y a Puffy. No tenía que haber sucedido así. Pero ya no lo podía cambiar.

La venganza de Sebastián le costó un precio demasiado alto. Antes de ese día fatal todo parecía ser tan maravilloso junto a Keythan que nada más le importaba, no entendía la gravedad de la realidad y habría podido seguir así con gusto, flotando en esa plácida nube, siendo despreocupada, y recreándose en los sentimientos y en la adrenalina de estar con Keythan. Pero no. Había tomado una decisión.

En la comisaria el comandante la recibió. Era un hombre que imponía respeto y autoridad con sus casi dos metros de estatura, poseía un rostro serio y curtido, y extremidades musculosas; sin embargo haciendo de lado esa apariencia tan intimidante le dedicó una sonrisa cordial y la hizo pasar a su oficina.

​—¿A qué sitio siempre ha querido viajar, señorita?—Preguntó mirandola con dulzura y usando un tono paternal.

Megan no entendió su pregunta ni a qué cuento venía. Parpadeó, confundida.

—¿Y bien?—El comandante esperó paciente. Se sentó tras su escritorio y colocó los musculosos brazos sobre la madera. Aunque era un hombre de aspecto duro, pero su voz era amable—¿Qué país sueña con visitar?

—Italia supongo. Quisiera conocer el pueblo de donde era mi madre.

—Muy bien. Entonces la enviaremos al lugar más alejado de Italia. Como comprenderá no podemos arriesgarnos a que alguien sospeche a donde la hemos enviado. Irá a donde nadie pueda imaginar que se encuentra.

—¿A donde?—Repitió. Intento comprender las palabras del comandante pero el entendimiento choco contra una dura pared de confusión.

—Ni siquiera usted debe saberlo todavía. Le daremos la información y los papeles necesarios en el momento de abordaje. Manejaremos esta operación con la máxima discreción posible. Si le preguntan dígales que va a Italia. ¿Está bien? Obviamente no puedo decirle a donde la mandaremos eso era en el último momento. Es por su

seguridad. Por eso la hice venir. Es urgente que la saquemos lo más pronto posible del pais. Antes de que Sebastián sea extraditado a Estados Unidos. No está de más recordarle que debe eliminar todas sus cuentas en redes sociales y que tendrá que deshacerse de su número telefonico. No nos arriesgaremos a que la rastreen.

Megan se petrificó, intentando procesar toda la información que el comandante recitó. Le había asentado como un golpe en el abdomen. No estaba preparada para la magnitud de la situación.

—Esto es una locura, ¿Qué pasará con mi novio y su familia?

—No se preocupe por nada, nosotros nos encargaremos de eso. Pondremos agentes para que velen por su bienestar.

—Estoy enamorada de mi novio, ¿Sabe? Lo amo con todo mi corazón, como nunca he amado. ¿Y usted está diciendome que me va a enviar lejos de él?

—Lo siento, sé que debe ser dificil pero es por su seguridad. Usted ha sido un elemento clave para cortar la cabeza a esa poderosa organización criminal pero no la hemos desmantelado. ¿Entiende? El crimen organizado no descansa. Su ayuda ha sido primordial para darles un contundente golpe y quitarles a su líder. Pero otro en la línea sigue y no tardará en querer tomar el mando. Lo que usted hizo para nosotros es un acto valioso, pero para la mafia es alta traición. A los sapos, cómo ellos los llaman, no les perdonan la vida. Usted corre peligro ahora mismo. Si se queda será bajo su propio riesgo e incluso pondrá en amenaza la vida de sus seres amados.

Megan comenzó a temblar sin poder parar. El comandante, sostuvo su mano y la miró comprensivo.

—Calmese, señorita Megan. La enviaremos lejos, a un país en donde podrá vivir en paz, le daremos un bonito alojamiento. Usted recibirá un seguro, que incluye todos los cuidados médicos que requiera además de atención para garantizar su salud mental. Nos encargaremos de su educación universitaria y de buscarle un posterior trabajo en cuanto se gradue. Digame, ¿Qué carrera le gustaría estudiar?

—Para empezar no he terminado la preparatoria. Me faltan tan solo unos meses y no tengo visa ni pasaporte ni nada.

—Eso es lo de menos. Estoy seguro que acreditará su preparatoria con un examen. Es muy inteigente. Por otro lado, usted tendrá todos sus documentos en orden. Dejenos eso a nosotros. La ayudaremos con todo. No tendrá que preocuparse absolutamente por nada. Todo lo tendrá resuelto. Vivirá tranquila.



Annie Lee

Editado: 19.03.2019

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