Don't break my heart

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CAPITULO III

CAPITULO III

Estaba recostada en mi cama llorando por mi mísera vida, yo que siempre me había jurado que jamás derramaría una lagrima por un hombre en mi vida, estaba hecha pedazos, no tenía ganas de vivir, sé que estaba siendo un poco exagerada y quién no lo es cuando te parten el corazón. Fue en justo en ese momento, cuando la reina del drama, ósea yo, lloraba a mares, cuando mi hermano, decidió hacer su aparición.

- Sara… ¿Qué te sucede?

- Yo fui a la casa de Ryan y pen… cuando llegue él estaba con ella y se mi… entonces yo me vine.

- Ok, ahora necesito que calmes y me vuelvas a contar todo pero tranquila- dijo él recostándose a mi lado en la cama- haber primero deja de ocultar tu cara en la cama que junto a tu llanto no entiendo nada. Ahora respira conmigo y dime que pasó- continuó una vez le hice caso. Me armé de valor y le conté todo, mis sentimientos por Ryan, nuestra primera vez y acerca de Marianne.

- ¡Que grandísimo hijo de p...!

- ¡Josh!

- Lo siento, sé que tía Megan no tiene la culpa de lo que el imbécil de su hijo hace, ¡¿cómo se supone que llegué a ser amigo de alguien tan idiota?!

- Josh

- Pero me va escuchar y que me perdone tía Megan si no lo reconoce después de la paliza que le voy a dar

- Josh- volví a llamarlo, él estaba tan concentrado en sus amenazas y sí que daba miedo, mi hermano no era alguien a quien podías tomar a la ligera, con su metro ochenta y los músculos que había desarrollado gracias a su adoración por la natación, un golpe suyo podía llevarte a la inconciencia. Él seguía despotricando un montón de cosas, algunas de ellas eran cosas que no se podían repetir y no es como si pudiera culparlo, pues para él era su hermanita pequeña. Iba a tratar de llamar su atención por tercera vez, cuando me di cuenta que al parecer sus amenazas no eran en vano, salté inmediatamente de la cama y me puse como una barrera en la puerta- ¿A dónde crees que vas?

- ¿A dónde crees tú? Ryan va escuchar lo que tengo que decir o mejor dicho lo que mis puños tienen que decirle. Apártate de la puerta por favor Susan.

- Lo haré, solo si me prometes una cosa.

- Susan te dije que te apartes o lo haré yo.

- ¡Ya no tengo cinco años para que soluciones mis problemas! Así que escúchame bien, me prometerás que nadie pegará a nadie, no le contarás nada de lo que te dije hoy y lo más importante no dejarás que lo que te conté afecte de alguna manera tu amistad con él.

- Pero Sa…

- Sin peros

- Está bien prometo no golpearlo y prometo no decirle nada de lo que me contaste, mas no esperes que el siga siendo mi amigo como si nada, eso dependerá de mi- me apartó de la puerta y se fue. 

Lo sé fui una idiota, debí dejar que Josh hiciera lo que tuviera que hacer, al menos así Ryan se hubiera dado por enterado de cuánto daño me había hecho ese día. Supongo que era tan masoquista que prefería tener su amistad a no tener nada. Seguí adelante ¿o debería decir que quede estancada?

Mi amistad con el amor de mi vida se fortaleció a pesar de todo, a pesar de su relación con Marianne, de quién se volvió enamorado dos semanas después del incidente, esta vez sí tuvo el valor de contármelo y yo conté las horas para quedarme a solas para llorar otra vez y sacarme lo que tenía dentro. Eran emociones contradictorias, quería tanto alejarme de él y a la vez no me veía sin su amistad

Las cosas con Ryan no se veían tan mal si lo comparábamos con la relación con mi hermano, Josh no me hablo durante casi un mes y eso también me afectaba bastante, decidí que debía dar el primer pasó y conversamos durante bastante tiempo hasta que llegamos a un entendimiento. Él no se metería en mis decisiones, dejaría que cometa mis errores, pero si el innombrable que pasó a ser para el Ryan, metía la pata una sola vez más, Josh se encargaría personalmente. Estuve de acuerdo con él, en parte porque no creí ser tan tonta como para cometer un error tan grave otra vez, de alguna manera creía haber aprendido la lección.

- ¿Y crees que alguna vez le vuelvas a hablar?- le pregunté una noche frente al televisor- llevas tres meses haciéndole la ley del hielo y él ni siquiera sabe porque, recuerda que eran mejores amigos antes de que todo pasará.

- Él no sabe nada porque así tú lo pediste si por mi fuera se lo explicaría con golpes ilustrativos.



Joana

Editado: 04.05.2019

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