Dos Almas Gemelas

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CAPITULO XIX

Los padres de Isabela se encontraban en casa, esperando a su única hija, Gerard no paraba de caminar de un lado para otro con el celular en la mano, Estela ajena de la situación que atormentaba a su esposo, empezó a preocuparse.

ESTELA –Cariño, estas bien?

GERARD –No, estoy muy preocupado por nuestra hija, Estela, esta mañana me llamo uno de los oficiales, ese malnacido anda por aquí de nuevo y la policía esta tras su rastro. Ahora recibí un mensaje del oficial, diciendo que está en el restaurant donde están los chicos, dice que lo tienen rodeado, pero temo por nuestra hija.

ESTELA –Cariño, debes llamar a Dylan, que traiga a nuestra hija a casa en este preciso momento. –Dijo Estela desesperada.

 

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Todo estaba en silencio, en aquel espacio solo se escuchaba sus respiraciones agitadas y sus besos desenfrenados, cada beso aumentaba el deseo que sentían ambos de estar juntos.

DYLAN –Quiero hacerte el amor ahora mismo. –Decía Dylan comiéndosela a besos.

ISABELA –Yo también quiero mi amor.

DYLAN –Vamos a tu casa, le prometí a tu padre que estarías ahí antes de las 12 y no quiero quedar mal amor. –Dice Dylan separándose de ella.

ISABELA –Pero…

DYLAN –Descuida mi amor, te prometo que antes de que subas a tu cuarto, yo estaré ahí.

ISABELA –Te amo tanto.

DYLAN –Yo te amo mucho más amor mío.

Dylan tomo a Isabela por la cintura y le dio un beso tierno y lleno de amor, se encontraban en otro mundo los dos acariciándose mientras se besaban, cuando un ruido los interrumpió.

ISABELA –Amor, es tu celular. –Dice Isabela entre besos.

DYLAN –No quiero contestar. –Dylan la acerca más a el, mientras saca su celular de su bolsillo, la abraza sin mirar la pantalla del celular, pero este no para de sonar.

ISABELA –Amor, puede ser importante, responde. –Isabela se aparta de el para que conteste.

 

DYLAN –Hola! –contesta Dylan rendido.

GERARD –Dylan, tienes que traer a mi hija ahora mismo a casa, ese malnacido los está vigilando, se encuentra dónde están ustedes ahora. –Dice desesperado.

DYLAN –Entendido señor, ahora mismo estamos ahí. –Dylan cuelga, carga a Isabela y se la lleva a toda velocidad al carro.

ISABELA –Amor, que sucede?

DYLAN –Te explico en tu casa, sube al coche.

 

Al llegar, los padres de Isabela estaban en la puerta de la casa esperándolos. Estela al ver a su hija la abrazo he inmediatamente entraron a la casa.

ISABELA –Me pueden explicar que está pasando? –Dice Isabela alterada.

DYLAN –Amor, Daniel nos estaba espiando, tu padre me llamo y te traje enseguida a casa.

ISABELA –Esta situación me tiene harta, estoy cansada de esconderme, ya no puedo encerrarme más por miedo. Es que ni siquiera puedo tener una cena tranquila con mi novio, esto no es vida, siempre tengo que estar encerrada por miedo a que me asesinen. –Dice Isabela desesperada con lágrimas en los ojos.

Dylan la abrazo y le dio un beso en la frente, lo mataba el verla así, después de 10 minutos tratando de consolarla, se puso de pie.

DYLAN –Voy a terminar con esto. –y salió sin darles tiempo de detenerlo, Isabela y sus padres salieron corriendo a detenerlo, pero ya era demasiado tarde, Dylan ya estaba en marcha, solo pudieron observar cómo se perdía en la oscuridad.

 

 

 

***************

 

Pasaron tres horas desde que Dylan se había marchado en busca de Daniel, Estela al ver la desesperación incontrolable por la que estaba pasando su hija, le dio dos pastillas para dormir en un té, por lo que Isabela cayó en un profundo sueño.

Sus padre la llevaron a su cuarto, para que descansara y de este modo, evitarle por unas cuantas horas el sufrimiento de saber que el amor de su vida estaba en manos de un psicópata. Se quedaron cuidándola toda la noche.

Al día siguiente, Gerard salió temprano a trabajar y Estela después de despedirlo se dirigió a hacer el desayuno, pero Isabela paso toda la mañana dormida, por los efectos de las pastillas que le dio su madre.

Estela vigilaba constantemente a su hija, porque quería estar con ella cuando despertara, para consolarla y tratar de tranquilizarla.
 

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ISABELA

Abro lentamente mis ojos, miro la hora en mi reloj, eran las 6:00 pm; de pronto llegan a mi todos esos recuerdos del día anterior y termino de despertar, me paro de golpe y siento un dolor muy fuerte en la cabeza, pero necesitaba saber de Dylan, cuando me giro para salir de mi cuarto, puedo ver a alguien acostado en mi cama, me acerco y me doy cuenta de que se trata de él, está profundamente dormido en mi cama, tenía un moretón en el rostro y el labio inferior partido, lo abrazo al instante y le doy un beso en la frente, mientras observo como se abren sus ojos lentamente.



Paola G.

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En el texto hay: amor, sexo, tristeza

Editado: 05.06.2019

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