Dos Almas Gemelas

Tamaño de fuente: - +

CAPITULO VI

DYLAN

 

Me quede mirándola como una hora, se ve hermosa cuando duerme, hasta que lentamente abrió los ojos.

ISABELA – Dylan! – me dijo medio dormida.

DYLAN – Buenos días amor mío, ¿Dormiste bien?

ISABELA – De maravilla mi cielo, Dylan, te amo! – me dijo mientras me acariciaba la mejilla.

DYLAN – Isabela, es la primera vez que me dices eso. – la bese, pero esta vez fue distinto, fue un beso tierno, en ese beso le entregue todo lo que me faltaba, ya era completamente dueña de toda mi vida. Pero no quería hacerle daño, así que me aleje de ella.

ISABELA – No, no te alejes. Quiero volver a sentir todas esas cosas que me hiciste sentir anoche. – En ese momento, se levantó de la cama, se paró frente a mí y dejo caer su vestido, mostrándome todo su cuerpo, estaba desnuda frente a mí, completamente desnuda.

Me quite toda la ropa que me quedaba y la cargue hasta su mesa de noche besándola, la senté encima y coloque sus piernas alrededor de mi cintura sin parar de besarla, esta vez, ella me agarro del pelo muy fuerte; gemí.

Comencé a chupar cada uno de sus pezones, cada vez más hasta tener su pecho completo en mi boca, la mordí, ella no paraba de gemir.

ISABELA – Dylan, ya no aguanto más, hazlo, hazlo, quiero que me hagas tuya completamente, quiero tenerte dentro de mí. – me dijo mientras me mordía los labios.

La cargue nuevamente y esta vez la tire a la cama y me subí encima, ella empezó a rozar mi erección con su vagina, mientras hundía sus manos en mi trasero. Coloque mi miembro lentamente en su vagina, con cuidado de hacerle daño y lo hundí suavemente, ella gritó de dolor, pero luego me siguió el ritmo y me di cuenta de que ya no sentía dolor, la penetre hasta el fondo, al principio muy lento y después más y más fuerte, ella me seguía el ritmo, gimiendo más y más fuerte, se movía bruscamente, así como yo, nos mordíamos suave, fue un momento glorioso, porque nos entregamos uno al otro en cuerpo y alma, me pareció estar en un éxtasis, esto era lo mejor que me había pasado en la vida.

DYLAN – Eres deliciosa, aaahhh!!! – le dije mientras los dos llegamos al orgasmo al mismo tiempo. Aun así, seguí besándola y penetrándola más tiempo, cada vez más fuerte y más rápido hasta que sentí como me apretaba dentro de ella, habíamos llegado nuevamente al orgasmo.

ISABELA – Dylan, esto ha sido lo más maravilloso que he sentido. Gracias por entenderme amor. – me dijo mientras me besaba.

DYLAN – Gracias a ti por darme la oportunidad de conocerte y de darme cuenta que sin ti no puedo vivir, no quiero y no puedo estar lejos de ti, ahora menos que nunca. Tengo que confesarte algo amor, tuve que mentir en la escuela, para que me dejaran venir este fin de semana, mi padre no sabe que estoy aquí.

ISABELA – ¿Quieres decir que te vas a ir de nuevo? - Me dijo triste.

DYLAN – Quiero decir, que hoy iré a casa de mi padre y tendré una seria conversación con él. Le dije mientras la apretaba contra mi cuerpo, dándole un beso en la frente.

ISABELA – Dylan, ¿Estás seguro de dejar la escuela? Es una oportunidad única. Me sentiré culpable si lo haces.

DYLAN – Amor, no es por ti, es que ya descubrí que es lo que quiero, entre a esa escuela porque antes no lo sabía. –Mentí.

ISABELA – Por los sueños hay que luchar, cueste lo que cueste amor.

DYLAN

 

La puse debajo de mí y la miré con veneración, baje hasta su cuello y pase mi lengua, llegué hasta sus pechos, que tanto me gustaban y me los comí a chupones y mordiscos; ella se estremecía debajo de mí y yo me sentía en el paraíso. Le hice el amor por tres ocasiones más hasta que abrazados nos quedamos dormidos.

Nos despertaron unos golpecitos en la puerta.

ESTELA – Isabela, hija. ¿ Estás ahí? . –pregunto su madre mientras tocaba.

ISABELA – Si mamá, me quede dormida, ya bajo. – dijo mi hermosa Isabela asustada.

ESTELA – Son las dos de la tarde hija, estaba preocupada. Pero está bien, arréglate y te espero abajo, vamos a salir. – dijo su madre, retirándose.

ISABELA – Dylan, tienes que irte, ¿Pero por donde vas a salir?

DYLAN – Ve a ducharte, cuando llegues, yo no estaré aquí, iré a buscar a mi padre y luego volveré mi amor, después de eso no me separare de ti hasta que me valla.

ISABELA – Cuidado al salir. Te amo, te amo, te amo. – Me dijo, mientras nos comíamos a besos.

 

 

 

 

 

 



Paola G.

#12049 en Novela romántica
#4332 en Joven Adulto

En el texto hay: amor, sexo, tristeza

Editado: 05.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar