Dos ciudades, un amor

Tamaño de fuente: - +

4

Ana aún se encuentra enfrente de su computadora, hace poco una sonrisa afloró en sus labios por un mensaje que le había enviado Jorge. ¡Y que mensaje! Ana lo relee. La verdad es que él es un chico genial, muy respetuoso y bastante elegante. ¿Le responde el mensaje? A veces Ana se pregunta si Jorge está en algún club para poesía. ¿Será que Jorge es escritor? No. Jorge puede ser todo, menos eso. Después de pensar un momento en si responder o no, va por la opción positiva. Ella cree que no saldrá tan bien como el mensaje recibido, pero si no lo intenta no sabrá si es capaz.

    «Ana»: Hola, ¡qué inspiración! La verdad es que te lo iba a decir por chat, pero no te habías conectado. Después llegaste a casa... ¡qué oportunidad! La verdad es que yo también te quiero, pero no sé medir cuanto. Ese beso significó mucho. Jorge, tú sí que eres increíble, aunque a veces pienso que no sé mucho de ti. Nos conocemos hace varios meses, y sí: el beso llegó de manera inesperada. Tal vez sea algo precipitado pensar en algo más... Pero eso no significa que no seamos amigos. En realidad, el noviazgo, no define lo que de verdad se siente. Ten buena noche. 

    Ana relee aquello. Definitivamente la escritura no es lo suyo, pero está satisfecha. Le da «enter» al teclado y el mensaje envía. 
    Otra vez un sonido emerge. Como suponía: era el mismo personaje. Ana no le ha contestado y él sigue insistiendo. Ya van once mensajes y ella cree que, si no contesta, ello no tendrá fin. Dirige el ratón hacia el chat y clickea.

    «Jony»: Hola. 
    «Jony»: ¿Cómo estás?
    «Jony»: Es de mala educación ignorar a las personas, ¿sabes?
    «Jony»: Bueno, he de imaginar que estás ocupada. 
    «Jony»: ¿Lo estás?
    «Jony»: ¿Hola?

    Los otros cinco son unos que dicen lo mismo: «Jony Melavo ha hecho vibrar el chat». ¡Pero que intenso! ¿Qué querrá? Ana no sabe que hacer. ¿Le responde? Primero es mejor saber con quien va a tratar, así que mira su perfil. Al parecer es de otra ciudad, exactamente, Cartagena. ¡Está lejos! Pues ella vive en Medellín.  Su foto de perfil es de un libro, así que ella deduce que le gusta leer. El libro, para su sorpresa, es su favorito: Cien años de soledadel relato magistral de Gabriel García Márquez, el escritor más importante para la literatura colombiana. ¡Que coincidencia! Según lo que ha visto, todo es normal. Dubitativa, decide responder.

    «Ana»: Disculpa, no acostumbro a hablar con desconocidos... ¡Hola!

    Lo envía y espera, pero la espera dura poco, ya que él lo visualiza en segundos.

    «Jony»: No te culpo: todos son así. ¿Qué tal el día?

    Esa pregunta... ¿Qué tal su día? ¡Fue genial! Obviamente no le contará por qué, pero sí le responde con sinceridad.

    «Ana»: ¡Fue espléndido! ¿Y el tuyo?
    «Jony»: Igualmente, pero muy agotador. 
    «Ana»: He de imaginar, ¿y si mejor duermes? Son las 8:49 de la noche.

    El mensaje envía, pero no se visualiza. ¿Se durmió? No lo sabe, pero es mejor: ya ella se sentía incómoda hablando con él. Otro sonido emerge de la computadora: otro mensaje. En este caso son sus amigas, que la invitan a hablar en grupo. Ella acepta y de inmediato llueven los mensajes.

    «Andrea»: ¡Amigas! ¿Qué tal andan? Les contaré algo, y espero que no se lo cuenten a nadie. Mi hermano cumple la mayoría de edad mañana, y mi familia le va a hacer una fiesta sorpresa. Él se negó a una fiesta, pero ya saben cómo son mis padres. Además, ¡ustedes están invitadas! Es a las 7:00 Pm.
    «Manuela»: ¡Que genial! Cuenta conmigo. 
    «Valentina»: ¡Conmigo igual! 
    «Ana»: Pues, ¿ya qué? Todas vamos.

    Ana está pensando en contarle a sus amigas lo acaecido con Jorge.  Ellas en ocasiones son demasiado pesadas, además de que siempre la molestan por no tener novio, ya que todas tienen. Ella siempre les respondía que no estaba lista para una relación, y justo varios días después conoció a Jorge.  ¿Cosas del destino? Tal vez. De igual manera, ¿qué pierde si les cuenta? Nada.

    «Ana»: Amigas, debo contarles algo que pasó hoy. 
    «Manuela»: Ohhh, cuenta, cuenta. 
    «Ana»: Besé a Jorge. 
    «Andrea»: ¡¿QUÉ?!
    «Manuela»: ¡Ana! ¿Esto es una broma? Porque si lo es te aprieto un teta. 
    «Valentina»: ¡Increíble!



Kevinandres

#3011 en Novela romántica

En el texto hay: romance, comedia, desamor

Editado: 10.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar