Dos ciudades, un amor

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El canto de los pájaros, el sol brillando y el incesante e intenso sonido del despertador anuncian que es un nuevo día. Jorge se levanta, se dirige al lavabo, se lava los dientes y baja a desayunar. Mientras se dirige a la cocina, un delicioso olor a chocolate hace que su estómago emita un rugido. Entra a la cocina y ve a sus padres.
    —Buenos días, hijo. ¿Cómo amaneces? —Pregunta Lorena—.
    —¿Qué tal, escritor?
    Ahora la pregunta viene de Omar. Su padre mide un metro ochenta, tiene una tez morena, unos ojos café, cabello oscuro y corto, y una voz muy ronca. Su madre mide un metro setenta y cuatro, su tez es trigueña, sus ojos azules, su cuerpo delgado y el cabello, oscuro, le cae poco más de los hombros.
    —Estoy bien —Responde secamente—.
    —¿Qué tal va tu libro? —Pregunta su padre—.
    —Va mejorando, pero siento que debo mejorar mucho en varias cosas.
    —¿Qué harás hoy?
    Ahora la pregunta viene de su madre. ¿Qué hará hoy? Lo obvio es escribir, componer y hacer un poco de ejercicio. ¿No se le pasa algo? No. Un momento... ¡Ana! Claro: quedaron de hablar hoy en la mañana.
    —Hijo, ¿estás despierto? —Dice su madre mientras chasquea los dedos—.
    —Sí, acá estoy. Respondiendo a tu pregunta...: voy a hacer lo mismo de siempre.
    —Bueno. Ahora vamos a la mesa.
    Jorge sigue a sus padres con el desayuno en mano. Cuando llegan a la mesa, todos toman asiento. Él no para de pensar en Ana una y otra vez. Una sonrisa adorna su rostro mientras ve hacia la nada.


Ana lleva un momento despierta, pues decidió levantarse muy temprano para hacer sus deberes y para ayudar a los preparativos de la fiesta luego. Ya se ha lavado los dientes y se ha colocado ropa más ligera. Se dirige a su computadora y coloca algo de música para animar el ambiente. Kiss me de Ed Sheeran suena de fondo. Lo que Ana no sabe es que esa misma canción la escuchó el día anterior el chico que quiere.


Jorge acaba de desayunar con sus padres y de lavar los platos. ¿Le escribe ya a Ana? No lo sabe. ¿Será que está ocupada? Quiere hablarle, anhela hablarle. ¿Qué más da? Igualmente le dejará un mensaje de buenos días, cuando ella lo vea le responderá y hablarán. Se dirige a su computadora, abre el MSN y espera que abra la cuenta. En la pantalla se ven los dos iconos del MSN, dos «personas» dando vueltas incesantemente. La cuenta se abre y busca el contacto de ella, lo encuentra y clickea.

     «Jorge»: ¡Buenos días! ¿Cómo amaneces? Espero que bien. Quería preguntarte qué ibas a hacer en la tarde, me gustaría quedar contigo y salir a caminar. ¿Qué dices? Espero tu respuesta. Te quiero.

    Lo envía y se recuesta en su sillón. Sonríe para sí. Un calor incesante le ataca, así que decide que es momento de darse una ducha. Toma su bata y se dirige hacia el baño con el teléfono móvil. Busca la aplicación de música y reproduce la sección de Playlist. No hay mejor compañía para una ducha que la música. Está feliz, y cree que es demasiada coincidencia que Happy de Pharrell Williams empiece a sonar.


Es increíble cómo pasa el tiempo. Ana ya terminó sus deberes y está lista para ir a ayudar con los preparativos de la fiesta. Mira la hora en su dispositivo móvil y se estremece cuando se percata de que es mediodía. ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando se está ocupado! Corre a darse una ducha rápida, sale y se coloca lo primero que ve en su armario: una blusa blanca, un short color Jean y unos zapatos blancos. Se mira en el espejo y se recoge el pelo en una coleta, el calor que hay en ese momento es increíble. Toma su celular y llama a Andrea para avisar que va a ir a ayudar. El teléfono en la otra línea comienza a sonar. Al tercer tono contestan.
    —¡Amiga! ¡¿Lista para la fiesta?! —Grita Andrea animosamente—.
    —¡Hola! ¡Claro que sí! De hecho ya voy de salida para ayudar a decorar todo.
    —Vaya... Eso es una coincidencia.
    —¿Por qué?
    —Pues... ¡Chicas, saluden a Ana!
    Unos gritos, seguidos de varios insultos de amistad, suenan al otro lado de la línea. ¡Las otras
chicas también fueron a ayudar!
    —¡¿Ya te haz acostado con Jorge?! —Grita una de las chicas—.
    —¡Manuela! —Gritan todas al unísono y después suenan risas descontroladas—.
    —Bueno, ya voy saliendo. Llego en veinte minutos. ¡Adiós!
    Una despedida, seguida también por más insultos y risotadas, suenan y la llamada termina.
    Ella camina hacia la salida, pero algo la detiene: es un presentimiento. ¿Se le olvida algo? Toca sus bolsillos para ver si tiene todo. Celular, llaves, labial color rosa pálido... Todo está en su lugar, pero sigue sintiendo que se le olvida algo. Al final se percata de que quedó de hablar con Jorge. Una idea le llaga a la cabeza y vuelve a llamar a sus amigas.
    —¡Hola de nuevo! —Grita Andrea—.
    —¿Te importa si invito a Jorge? Es que quedé de hablar con él, pero se presentó la fiesta. ¿Qué dices?
    —¡Claro! Puedes traerlo.
    —¡Gracias! —Grita Ana y cuelga—.
    Se dirige hacia su computadora y abre su MSN, en el que ya hay un mensaje de Jorge. ¡Que chico tan genial! Ese mensaje hace que sonría. Cuando lo termina de leer empieza a escribir.



Kevinandres

#1792 en Novela romántica

En el texto hay: romance, comedia, desamor

Editado: 10.07.2019

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