Dos de Tres

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Capítulo 12

_ Qué bueno que espere sentado a que me llamaras, sino ya me hubiese cansado._ reprocho, suspire.

Sus ojos me miraban bajo un ceño fruncido, de pronto se dirigieron a mis espaldas.

_ ¿Qué significa?_ cuestionó, me recalque de la silla y mire el techo, no respondería y él lo sabía.

_ ¿Es que no sabes nada más que preguntar?_ bufé  y me levante para ir por una bebida de pronto sentía la garganta seca.

_ Es que puedes ser más cerrada que una ostra, mierda._ gruñó, se levantó y sostuvo mis caderas con sus manos para que no me moviera un segundo más, me estremecí de pies a cabeza, sentía esa tensión sexual tan a flor de piel, me apretó más cuando sintió que mi cuerpo respondía al suyo con tanta rapidez.

_ ¿Qué es lo quieres de mí?_ cuestione y lleve mis manos a las suyas, mis piernas temblaban y mi respiración se agitaba, mire su boca y luego sus ojos, lo necesitaba y él lo sabía._ ¿Por qué ahora?_ trago saliva y usando su agarre me pego a su cuerpo, suspire al recibir ese beso que tanto quería desde el mismo día en que se fue de mi departamento.

Su cuerpo quemaba junto al mío, lleve mis manos a su estómago, sonreí cuando lo sentí temblar, gruño al darse cuenta y aumento el ritmo del beso, lleve mis manos a sus espaldas, enterraba mis uñas en su piel queriendo fundirme en su cuerpo.

Abandonamos el lugar sin mediar palabra, ambos sabíamos lo que queríamos, lo que ansiábamos.

Mihail era tan demandante como apasionado, no me quejaba de ninguna de las dos cosas, siempre me había preguntado lo que era sentirse de esa forma, necesitada, deseada, querida y aunque la última cosa se salía de contexto según mi razón, plateárteme la idea no era tan descabellada.

Con el paso de los días note que era casi doloroso pasar mis horas sin saber de él, el seguía cuestionando acerca de mi vida, y yo intrigando por su estadía en el país, ninguno daba su brazo a torcer y eso había pasado de fastidiarme para molestarme, cosa que arreglábamos entre sábanas, mantenía a mi familia lejos de lo que sea que se formaba en vida para con Mihail.

 

Su boca hambrienta se movía furiosa sobre la mía, sonreí y me separe de sus labios, saque con dificultad sus manos de mi ropa y con problemas me escabullí fuera de su agarre.

_ Mihail..._ solté riendo, había detenido mi huida sosteniendo mis pies y recostándome nuevamente sobre la cama._ Tengo hambre._ informe volviéndome y mirándolo, sus ojos se achicaron para saber si le mentía y luego sólo bufó y me soltó, reí nuevamente.

Había aprendido a conocer muy bien a Mihail, era simple y ese era el problema, doblegar lo simple casi era imposible por lo complicado de su composición, no hay muchas vueltas, su pensamiento era directo y encontrarle un defecto era lo difícil, como una línea recta a la que sólo puedes acceder de dos formas, desde el inicio o el final, nada más, en las demás personas lo veía como una línea con muchas curvas, y cada una de esas curvas podían ser atacadas y corregidas, en él no, veía las cosas como eran y si debía cambiar de opinión puesto se había equivocado, lo hacía y para el caso me fastidiaba.

 Mihail odiaba que las personas callaran cuando él necesitaba una respuesta, su desesperación creía y lo hacía rabiar hasta el tuétano.

Termine el Sándwich que Mihail había preparado, lo mire comer con tranquilidad, me levante para dejar lo que había utilizado en el lavaplatos, pero al hacerlo, mi mundo giro, escuche como el vaso se hacía pedazo mientras el plato hacia ecos sobre el mármol, las manos de Mihail sostuvieron mi cintura, su aroma llego de forma rápida a mis fosas nasales, busque su mirada y me encontré con unos ojos empañados con preocupación y miedo.

Acaricie sus brazos, para que supiera que estaba bien, pero tuve que apartaras y llevarlas a mi boca para taparla, una arcada me hizo alejarlo y correr al baño más próximo, escuchaba su voz asustada llamarme.

Levante la tapa, me coloque de rodillas y expulse todo lo que estaba en mi estómago, arcada tras arcada, sentí las lágrimas bañar mi rostro por completo, era lo más desagradable del mundo, odiaba vomitar, en algún tiempo me aliviaba, pero ahora se sentía incorrecto, mal, sentí como las manos de Mihail acomodaban mi cabello, suspire, limpie mi boca y tome asiento cerca de la taza, Thomas bajo la palanca, cerro la tapa, tomo asiento y se acercó para limpiar mis mejillas con sus dedos, sus labios eran una fina línea y sus ojos estudiaban mi rostro centímetro a centímetro.

_ ¿Estás bien?_ no lo sabía y por ello no respondí, sus manos me halaron a su cuerpo y me cobijaron._ Valentine te amo con cada pedazo de este corazón que sólo quiere amarte._ sentí una deliciosa electricidad recorrerme el cuerpo entero, y un calor tibio se instalaba en mi pecho, era la primera vez que me lo decía, yo también lo amaba, pero no estaba preparada para decírselo, aun habían huecos en nuestra relación, sabía que no tenía familia, sabía que estaba solo, pero yo no lo estaba y abrirme ante alguien era algo que no tenía planeado hacer de forma pronta.



Slow_Cheetahh

#4258 en Joven Adulto

En el texto hay: cienciaficcion, romance, culpa

Editado: 09.11.2018

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