Dos Vidas. Dos Mundos

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POV OMNISCIENTE

Julian jamás soporto el calor , preferia el otoño y el frío viento que parecía cortarle el rostro. Pero aquel día hacia demasiada calor y a Rufus se le dio por querer salir a pasear bajo el odioso sol. Julian tuvo que aceptar por que sino la casa terminaría hecha un desastre total por el can.

-maldición Rufus, no corras - le regañaba intentando frenar un poco al can

Cansado y con sed decidio soltarlo en el parque mientras tomaba un descanso bajo la sombra de un frondoso árbol. Corría un muy ligero viento que no ayudaba mucho y el ruido de los vehículos que iban y venian lograba cansarlo.

Al pelirrojo le gustaría salir de la ruidosa ciudad a cualquier lugar que fuera más pacífico pero tampoco queria abandonar el lugar que lo vio crecer, no queria dejar atrás a su tía y los recuerdos de ambos juntos.

-¿descansando?- lo saco de sus pensamientos una voz que ya se le hacia recurrente oir

-eso intento- respondió encogiéndose de hombros -¿y usted? -

-me gustaria pero todavia tengo demasiado trabajo -

-deberia aprender a relajarse, aunque sea por unos minutos u horas- se levanto del suelo -además no le parece que hace demasiada calor para andar con traje-

-me acostumbre a utilizarlo seguido por lo que ya no molesta, ¿y tu perro?. Siempre estas con él-

-por ahí debe de estar, molestando a alguien- y como si lo invocara apareció mientras saltaba sobre el de traje

-puedes ayudarme-

Julian luego de aguantar las ganas de reír jalo a Rufus del collar colocándole la correa mientras le palmeba la cabeza, como si estuviera orgulloso de haga eso. Roberto prefirió no decir nada ante ello y acomodarse el traje pasando luego a recojer su maletín que callo al suelo por el golpe del perro. Ambos se despidieron y fueron por sus correspondientes caminos, Julian a su casa y Roberto a su trabajo, donde al entrar al edificio se encontro con su padre. Un hombre de 47 años, sin tacto al decir verdades.

-¿que hace aquí, padre? -

Pregunto tomando asiento en su silla, detrás del escritorio

-ire directo al punto. Me enteré que encontraste a tu omega y me gustaria conocerla - dijo acomodandose en la silla

-padre, se que te "preocupa" mi futuro y todo eso pero nesecito que me des mi espacio. Puedo tomar mis propias decisiones yo solo- suspiro cansado -ademas no es una chica- esbozo una pequeña sonrisa recordando al pelirrojo

-¿un chico?, bueno eso no me interesa siempre y cuando no sea alguien interesado en tu dinero. Aún así me gustaria conocerlo, me voy por ahora hijo, cuídate -

-tu también y hasme el gran favor de no aparecerte por aquí sin avisar de antemano-

Luego de que su padre se marchara pudo respirar tranquilo, si supiera que esta tratando de que Julian lo acepte se burlaría en su cara. Alejando sus pensamientos empezó a completar algunos papeles e informes.

Con Julian

Apenas llego a su casa se tiro en el frío piso de madera de la sala escuchando unos pasos en la escalera y un »No te tires en el piso Julian« proveniente de su tía. Levanto la cabeza notando que estaba bien arreglada, como para asistir a algun evento formal o simplemente a una cita.

-¿a donde va, tía? - pregunto curioso acostandose en el sillón

-tengo una reunion de trabajo a las 20:00-

-¿sabes que recién son las 12:45?, no-

-si, solo estoy viendo si el vestido me queda o si le debo hacer alguna refacción-

Sin nada más por decir Julian se dispuso a dormir, sin preocupaciones o contratiempos como el trabajo o sus estudios. Estaba de vacaciones después de todo.

-Julian, ¿todavia no encuentras a tu mate?- pregunto de la nada

-mmm si, ya lo encontré - respondió medio dormido

Un fuerte grito de emoción se escucho por toda la casa, sobresaltando al chico que rápidamente se reincorporo al sillón

-no grite- se quejó

-estoy tan feliz, ¿quién es?, ¿lo conozco?-

-tal vez, es un empresario. Roberto Gonzalez se llama, no se si trabaja o esta asociado con tu empresa-

Su tía se puso en pose pensativa hasta que sus ojos brillaron

-alto, pelo negro, piel amarillenta. Es uno de nuestros socios. Tienes suerte, es alguien confiable—

Se marcho a la segunda planta luego de decir aquello. Pensando que al fin podia dormir se volvio a acomodar en el sillón perl el sonido del timbre volvio a interrumpir. Con desgano se levanto y arrastrando los pies llego a la puerta. Al abrirla se encontro con un par de ojos verdes sin brillo. Al instante cerró l puerta escuchando la voz de aquel hombre que pedia que le permitiera hablar. Sabia que no se rendiría por lo que tuvo que abrir nuevamente la puerta

—hable rápido—

—es sobre  Lucas. Ya se que me odias y ni en pinturas me quieres ver pero nesecito hablar y explicarte lo que realmente paso— realmente se veia arrepentido pero ¿eso sera suficiente par alguien rencoroso?

—han pasado cuatro años y recién te dignas a aparecer para “explicar” lo que hiciste, ¿es en serio?. Destruiste a una familia entera y eso poco te importo, ahora vienes diciendo que me vas a explicar las razones por las cuales cometiste aquel crimen. Primero piensa, ¿de verdad crees que me voy a creer tus palabras?. Toda tu vida has sidio un mentiroso estafador de quinta y aún lo sigues siendo. Dando o no razones seguirás siendo lo que eres, un maldito desgraciado que asesino a su pareja por un poco de fama, poder y fortuna. Ahora largo, no quiero volver a verte—

Volvio a cerrar la puerta en su cara y esta vez ignoró el palabrerio del sujeto que poco se entendia ya que estaba tras la puerta y hablaba rápido. Subio las escaleras para su cuarto siendo detenido por su tía quién le pregunto quien era. Julian le dijo y sin más ingreso a su cuarto, deseando no volver a verlo ni a él ni a nadie.

Quería descansar de todo y todos por un rato, desconectarse del mundo y su ajetreada rutina; desaparecer por un rato en su propio mundo, en su imaginación ciendo guiado por el camino que la música le creaba.



C.G.Alejandra21

Editado: 10.02.2019

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