Dulce perfección

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 11

IRINA 

 

 

Era un poco increíble que tan velozmente la paranoia creció a mí alrededor, no podía salir de la habitación sin una enfermera que estuviera cuidándome, tenía que estar todo el tiempo bajo supervisión. Mi papá finalmente decidió traer a una psicóloga, leyó en un artículo que es bueno para mi tener a alguien con quien hablar sobre mis problemas y las razones que me trajeron aquí. No necesito un psicólogo. Estoy bien, todos se están volviendo locos con mi estancia aquí y yo estoy un poco cansada de toda la paranoia que todos crearon para intentar mantenerme alejada de esos "desórdenes alimenticios".

 

—¿Alguna vez te has visto involucrada en situaciones de bullying por tu cuerpo?

—No.

—¿Tienes problemas de autoestima?

—No.

—Esta consulta es totalmente confidencial, puedes confiarme cualquier cosa, Irina. ¿Intentaste suicidarte con esas pastillas?

—No, no lo hice. Fue un accidente, un error enorme, no quería suicidarme. No puedo morirme sin haber bailado en los escenarios internacionales más grandes.

 

La psicóloga ajusta sus lentes antes de continuar con lo suyo.

 

—Como bailarina, supongo que debes conocer a George Balanchine.

—Por supuesto que lo conozco.

—¿Qué opinas de lo que pasó en los 70's con la bailarina Gelsey Kirkland? Los rumores decían que él le dijo que la quería ver en huesos.

—El ballet es una hermosa disciplina, es arte. —Le cambio el tema—. Y el arte es hermoso.

 

—No todo el arte es hermoso, me atrevo a decir que cada trabajo tiene un toque único y especial.

 

Psicólogos, había estado con dos en mi vida y por segunda vez sentía que no me estaba sirviendo de nada hablar con ella.

 

—Pero no has respondido a mi pregunta. ¿Estás de acuerdo con lo que él le dijo?

—Las bailarinas somos delgadas todas, puedes ver cualquier corps de ballet para verificarlo. ¿Por qué quieres saber mi opinión de algo que pasó hace cuarenta años?

—Porque tú estás aquí debido a tus desórdenes alimenticios.

—Estoy aquí por una sobredosis accidental.

—Con píldoras que tomaste para perder aún más peso.

 

Miré a Julia, aparentemente cualquiera puede acceder a los historiales médicos aquí.

 

—Sólo quiero irme a casa, con mi mamá.

—La relación que tienes con Demian no es muy buena, ¿o me equivoco?

—No. No te equivocas. Mi padre es una persona difícil de tratar, esa es la razón por la que nuestra relación no es tan buena. Después del recital de invierno no hablé con él, hasta que mamá me obligó a venir de vacaciones.

 

No quería seguir hablando de mi relación con mis papás. Ya lo hice con otro psicólogo en el pasado, cuando se estaban divorciando. De hecho tampoco quería hablar más con Julia, sus preguntas comenzaron a molestarme ya.

 

—Irina, ¿estás consciente de que estás enferma?

—No estoy enferma. Fue un accidente, eso es todo.

—Estás lidiando con problemas alimenticios. El primer paso en tu recuperación es aceptar que tienes ese problema, tu enfermedad puede ser mortal.

 

 

Julia se puso de pie, buscando en su bolso un par de folletos para entregármelos con el propósito de hacerme cambiar de opinión.

 

—Estaré en contacto con Demian, cuando estés dispuesta a buscar ayuda me tendrás aquí. Sería fácil someterte a los tratamientos y obligarte a comer pero, ¿crees que eso serviría de algo?

—Gracias pero sólo pierdes tú tiempo, yo estoy bien.

—Lee los folletos y mantente informada, espero verte después.

 

Inmediatamente después de haber abandonado mi habitación, mamá entró acompañada de su computadora personal. Sabía muy bien que el corporativo solamente le había dado unos días para venir a verme, ella seguía laborando para ellos a pesar de la distancia con tal de no perder su trabajo.



AnnieGz

#367 en Joven Adulto
#1392 en Novela romántica

En el texto hay: musica, ballet, romance

Editado: 25.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar