Dulce Poeta

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Capítulo: 2

Ponerle cara a un nombre seria lo lógico, todo el mundo suele decir "tal persona tiene cara de llamarse


El profesor solo parafrasea delante del alumnado. No dice nada que ya no sepamos, o por lo menos que yo no sepa.

Siento mis ojos hinchados. Llorar como una estúpida chiquilla antes de venir a la universidad no resultó ser una buena idea.

Leo mis apuntes ignorando el ardor en mis ojos y al sujeto frente a mí que no deja de hablar y pasearse de un extremo al otro en el pequeño púlpito.

Debo ir al cementerio. En realidad no es un deber es un querer. Quiero ir a llevar hortensias blancas a la tumba de mi padre. Ya van tres años. Tan rápido. Estuve tan pendiente de mis estudios que no lo noté.

Me quedé sin amigos cuando comencé la universidad. Todos tomamos caminos distintos.

Me parece que debo salir más de mi apartamento, mi vida se ha vuelto muy depresiva en los últimos meses. Ya ni siquiera las series en la televisión me siento a ver. Solo estudio, salgo de aquí, como algo al medio día en el pequeño resto-bar que está a media cuadra de la universidad y me voy al resto-bar donde trabajo hasta altas horas de la noche. Vuelvo a mi hogar, ceno cualquier cosa rápida que hago en el horno, si es que me quedan energías para cocinar, sino sólo tomo un té verde con galletas sin sal y me voy a dormir para luego comenzar otro día con suerte despertando a las 6 am. Quizás mañana viernes pueda salir a algún bar o algo así.

─Para esta tarea deberán elegir un compañero...o mejor aún, para que sea más justo haremos un sorteo...─Muy bien, primera vez en meses que no presto atención a la clase y explican un trabajo y encima en equipo.

─Adrien con...Leila ─el profesor lleva unos minutos anunciando las parejas de trabajo, quedamos pocos sin equipo así que espero sea rápido...

─Deyamira con... Hans.

Tarde unos minutos en procesarlo, él segundo más guapo de la clase será mi compañero. Es el segundo, porque el primero es un inútil mujeriego que no vale la pena tener cerca, en cambio mi nuevo compañero es todo lo contrario, es de esas personas que quieres conocer, sus ideales son extraordinarios, al igual que su sabiduría, es excelente estudiante y será sin duda un exitoso abogado, es una persona sin un gramo de soberbia, sé todo esto porque aunque no hable con nadie, observo mucho lo que sucede a mi alrededor.

Mientras me encamino a la librería cercana a retirar la copia con los conceptos a desarrollar en el trabajo grupal alguien me llama a mis espaldas. Es Hans. Corre a mi encuentro. No puedo evitar estar nerviosa, en tres años hemos hablado una o dos veces y no más de diez palabras.

─Deyamira, hola, nos toca hacer el trabajo juntos, sí que sabes desaparecer... ─ esta algo agitado por el trote, lleva una mochila negra, jeans también negros y una camisa celeste, no puedo evitar mirar sus ojos verdes, jamás los vi tan de cerca─ Quería darte tu copia para el trabajo, ya saqué ambas...entonces... ─ extendió unas hojas abrochadas.

─Ah sí claro ─dije tomando las hojas- lo leeré.

─Yo diría que lo leamos ahora y nos dividamos las zonas económicas para investigar, así luego hacemos el trabajo...será más fácil con toda la información ya adquirida ¿Qué opinas? ─su lógica tenía sentido, ya les dije, es un genio.

─Me parece excelente...solo que tengo que ir a almorzar cuanto antes sino llegaré tarde al trabajo, disculpa, dividimos los temas mañana ─ en verdad lo lamentaba, corrió hasta aquí para hacerlo.

─Yo mañana no puedo venir a clases, por eso quería dejar esto resuelto hoy...─ claro así durante el fin de semana investigamos... Inteligente Hans─ Iré contigo.─ sus dos palabras me dejaron helada, iría conmigo ¿En verdad? Almorzaría con Hans, el chico lindo de mi clase, al que admiré por años, pero vamos, sólo es un hombre más, quizás un poco más guapo que él resto, pero eso es todo.

─Claro Hans, vamos a almorzar─ esbocé una leve sonrisa tímida.

Luego de pagar la cuenta, de la cual Hans solo me dejo pagar un helado que me tomé, salimos a las calles y comenzamos a caminar bajo el soleado lugar.

─ ¿Libros o películas?─ estábamos haciendo preguntas sobre lo que nos gusta.

─Películas, pero sólo porque con la carrera ya estoy cansado de leer...

─ ¿Y si la película esta subtitulada?

─Cambio el idioma...─ dijo seguido de una pequeña risa contagiosa

-¿Y si no tienes control remoto?

─No te darás por vencida ¿Verdad? ─ su cara simulando enfado me dio risa- Tienes cualidades de ser una buena abogada, siempre quieres tener la razón.

─ Gracias, lo tomaré como un cumplido Doctor.

─ De nada Doctora...Y llegamos, hasta aquí te acompaño ¿Esta bien? ─ estábamos frente al cementerio, se me hizo corto el camino debido a que veníamos conversando tanto con Hans.



C. Duran

Editado: 21.02.2020

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