Dulce Poeta

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Capítulo: 13

 

 

─ ¿A qué te referías con eso qué "Desde el primer poema que no puedes dejar de verme"?     

─ ¿A qué te referías con eso qué "Desde el primer poema que no puedes dejar de verme"?

Esperaba una respuesta clara, fácil y nada extraña. Pero, como todo lo que giraba alrededor del dueño del cuaderno, la respuesta fue igual de extraña que él.

─ Desde el primer poema ¿Queeeeeé? Yo nunca de los nunca dije eso, no sé a qué te refieres, es decir ¿poemas? No, no, no ya nadie lee de esos, mucho menos los escriben, por dios, quizás tanto servir café te hace daño, ya sabes la cafeína suele alterar el cerebro, ha de ser eso, te confundes yo no dije nada nadita.... ─ entre espavientos con las manos y pasos apresurados dijo todo aquel montón de palabras. Sabía que mentía, él escribía, algo ocultaba. Decidí, sorprendida por la respuesta, dejarlo estar. Por ahora...

─ Bien, ok... ─ el seguía caminando sin mirarme e inquieto─ cuéntame de tu vida... ─ inquirí entusiasmada, debíamos cambiar de tema o tener este silencio fúnebre entre nosotros hasta llegar a mi casa.

─ Mi vida...no es interesante, es de la casa al IUF, del IUF al Liberty y del Liberty a casa... ─ dijo algo aburrido. Era de los míos al parecer.

─ ¿Y qué haces cuando estas libre?

─ Uff ¿qué no hago? ─ dijo pensativo─ pues leo, dibujo, e interacciono en el celular...

─ ¿No sales de fiesta o algo por el estilo? ─ Que no sea un borracho por favor...

─ No, antes lo hice, por un tiempo, buscaba borrar una mala relación y tenía amigos que no ayudaban en nada...ya sabes, me recomendaban una borrachera y un revolcón... ─ hablaba de lo más confiado, como si me conociera de siempre─ pero ya hace tiempo supere esa etapa, ahora si salgo es a almorzar, desayunar, ya sabes, todo al estilo viejos de 40 años... ─ No pude evitar reír. Sus expresiones eran muy cómicas.

─ Y... ¿vives cerca? ─ no sabía que preguntar, quería saber dónde vive, él se enteraría mi dirección, era justo saber la suya.

─ Al otro lado─ dijo señalando hacia el oeste. Lo cual me dio gracia, era imposible que viviese al otro lado de la ciudad, siempre estaba en el Liberty. Si bien el café es bueno, no vale la pena recorrer toda la ciudad. Y el IUF está lejos también de esta parte de la ciudad.

─ Dime la verdad... ─ dije riendo cayendo en la cuenta de que me estaba tomando el pelo ─ ¿Dónde vives?

─ Barrio Neruda, manzana A casa 6─ dijo despacio observándome.

Un barrio residencial...si era verdad que él vivía allí, significaba que su casa estaba muy alejada de este sitio, y además significaba que era de una familia económicamente bien posicionada. Un niño rico.

─ ¿Real? ─ dije aún impactada, no tenía sentido que esté por esta parte de la ciudad...

─ Como Peeta... ─ dijo sonriendo estúpidamente, y cuando caí en lo que dije comencé a reír─ Si, Katniss, real...

─ Es lindo tener con quién hablar de cosas así, cosas como diálogos literarios... ─ solté pensando en voz alta, ya faltaba poco para llegar a casa.

─ Tendrías más gente para hablar temas así, si tan solo entrarás en cierta comunidad... ─ otra vez con Wattpad, quizás lo intente, quizás─si entras me avisas, debo eliminar ciertas cosillas...

─ ¿Archivos sucios? muy mal niño rico─ dije burlándome de él...

─ Ay rayos, odio que me califiquen como tal solo por vivir ahí, lo odio...No soy un niño rico... ─ Parecía un niño haciendo un berrinche.

─ Hablando de eso ¿cómo es tu apellido?

─ Villanueva ¿por qué?

─ Por nada─ reí─ solo quería saber de dónde salía el dinero... ─ reí ante su cara de extrañeza y enfado.

─ Y pues sale de mi mamá, ella es una abogada...muy buena según dicen y ¿tú apellido cuál es?

Oí su pregunta pero no quise responder, había algo más importante, Villanueva, es el apellido de mi ídolo, del tipo de abogada que quiero ser cuando ejerza, no podía ser cierto. Soy fan suya, admiro cada uno de sus casos, al fin Dios se acordaba de mí.

─ Roxana Villanueva ¿Es tu madre? ─ me paré sujetándolo por los hombros ¿sería posible...?

─ Ss... Si... ─ me miro asustado─ ¿La conoces?

¿Que si la conozco? ¡Que si la conozco! Sé todo sobre ella, sobre sus trabajos, cátedras, ponencias, rayos ella es Dios en el mundo jurídico...

No pude moderarme, deje toda mi admiración salir, mi parte fan se apoderó de mi voz, de mi razón, de todo mi ser.

─ ¡Oh dios mío! Oh dios mío, debes presentármela, admiro su trabajo, admiró su forma de impartir justicia, Dios... ─ comencé a caminar hablando─ ¡Es mi maldito modelo a seguir! Ella es... ─ me giré y Nazareno estaba a metros de mi mirándome algo raro...su madre era una heroína y él como si nada, que fenómeno es.



C. Duran

Editado: 09.10.2019

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