Dulce Tentación

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Capítulo 7

El miercoles por la mañana, Giovanni llegó más tarde de lo habitual, la única excusa era que no había podido dormir en toda la noche, pensando en la manera en que trató a su secretaria.

Tenía intención de disculparse con la joven, pero ella no estaba en su puesto de trabajo, algo que nunca ocurría. Cada vez que la necesitaba, ella estaba allí, más que dispuesta a ayudarlo.

Con el ceño fruncido, observó los papeles y las carpetas apiladas sobre su escritorio. Todo estaba perfectamente ordenado, pero ni rastros de su secretaria.

Decidido a no perder más tiempo, comenzó a leer y a firmar documentos. Sin embargo, uno en particular captó su atención.

"CARTA DE RENUNCIA"

Leyó y leyó una tras otra vez el simple papel en sus manos, y no podía creer lo que decía.

Natalie Miller estaba renunciando a ser su secretaria.

Como poseído se levantó de su sillón de cuero y se encaminó a buscarla, no le importaba tener que recorrer media ciudad con tal de encontrarla, nadie lo dejaba sin su consentimiento.

***

Travis abrazó a la joven, mientras ésta lloraba desconsoladamente sobre su hombro.

-Puedo contratarte como mi secretaria, sí lo que necesitas es trabajo - dijo el arquitecto con tono conciliador.

-No lo entiendes - protestó la joven apartándose lo suficiente para poder mirarlo. Travis le ofreció un pañuelo y ella no dudo en aceptarlo. - Gracias.

-De nada, ahora explicame porque haz renunciado.

Los ojos de la joven estaban rojos de tanto llorar, y no tardaron en volver a cristalizarse.

-Estoy enamorada del señor Berardi - confesó la joven mientras las lágrimas rodaban por su rostro.

-¡¿Qué?! - cuestionó el arquitecto incrédulo. - ¿De Giovanni?

Natalie asintió sonrojada.

-¿Estás diciéndome que nunca tuve una oportunidad contigo? - Travis preguntó perplejo, ante la revelación de la joven.

-Lo siento, yo nunca quise hacerte daño - dijo Natalie agachando la cabeza, avergonzada.

-Estoy bien, cariño - el hombre le resto importancia y sujetó el rostro de la joven secretaria, obligándola a alzar la mirada. Tampoco era como si estuviera enamorado de ella, la encontraba guapa, que era algo muy distinto a enamorarse. - Puedes contar conmigo para lo que sea - le ofreció él sonriendo amablemente.

-¡Gracias, Travis. Eres el mejor! - exclamó Natalie echándole los brazos al cuello para abrazarlo, pero se alejó de inmediato al ver como su jefe se acercaba. - No le digas nada, por favor - le suplicó al arquitecto, y éste asintió.

-Señorita Miller, necesitamos hablar - dijo Giovanni de pie ante la pareja.

-No creó que sea posible -  manifestó la joven, sacando fuerzas de lo más profundo de su alma, para combatirlo.

-No le estoy preguntado - replicó el magnate cruzando los brazos sobre su pecho.

Travis se puso de pie, para defenderla. Giovanni Berardi podía ser el dueño del hotel, tener tanto dinero como para alimentar al mundo, pero no iba a permitir que le hablar de esa forma a una mujer.

-Te ha dicho que no puede - rodeó a Natalie con sus brazos y la estrechó contra su cuerpo, cuando la joven se puso de pie. - Está ocupada ahora.

-Una lástima, porque sigue siendo mi secretaria - Giovanni desafío al arquitecto con la mirada. Luego con desprecio dijo. - La espero en mi oficina, señorita Miller.

Travis la soltó en cuanto el italiano se marchó.

-Maldito infeliz - gruñó Travis viéndolo esperar el elevador.

-Será mejor que vaya - murmuró Natalie sintiéndose nerviosa.

***

Giovanni se paseaba de un lado a otro por su oficina, mientras esperaba a su secretaria. Nuevamente la había visto en compañía del arquitecto, a pesar de la advertencia.

Natalie Miller era la mejor secretaria que había tenido, y no podía despedirla simplemente porque saliera con el imbécil de Travis, la necesitaba para llevar su vida en orden, los negocios la necesitaban.

Cuando la puerta se abrió, Giovanni estaba un poco más sereno, aun así su tono de voz sonó demandante.

-¿Que rayos se ha creído? ¿A caso cree que puede renunciar cuando le de la gana?

-Sé perfectamente como funciona el contrato, señor - aseguró Natalie. - Tengo una semana para conseguirle una nueva secretaria y capacitarla. Además ya le envíe mi carta de renuncia a usted y al departamento de...

-Rechazo su renuncia - dijo Giovanni yendo hasta su escritorio y rompiendo el papel por la mitad.

Natalie lo miró perpleja.

-Le enviaré otro - dijo la joven obligándose a salir del asombro.

-Envíe todo lo que quiera, lo romperé - declaró Giovanni sin dejarse amedrentar. - Quién manda soy yo, señorita Miller. No lo olvide.

-Usted a diario se encarga de que no lo olvide - manifestó la joven dándose la vuelta para marcharse. Sin embargo, Giovanni la sujetó del brazo.

Natalie observó la mano de su jefe sobre su brazo, y luego a él, al rostro.

-Le ruego que me suelte, señor Berardi.



Lorian Pierce

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En el texto hay: jefe, secretaria, magnate italiano

Editado: 23.05.2018

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