Dulce Tentación

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Capítulo 14

Al salir del elevador, Giovanni esperaba encontrar a Natalie trabajando en su escritorio, como de costumbre. Sin embargo, esa mañana en particular no había rastros de su secretaria ni de los informes que necesitaba para la reunión que tenía programada al medio día.

El magnate estaba comenzando a preocuparse, Natalie siempre llegaba a la hora, y posiblemente en todos los años que llevaba trabajando para él, nunca había faltado.

Impaciente, Giovanni tomó su teléfono celular y marcó el número de la joven. Esperó unos segundos a ella contestara, normalmente lo hacía al primer timbre. 

Se llevó una gran sorpresa cuando lo lanzó a la contestadora.

«¿Es así cómo se sienten las personas cuando no le contestan?» se cuestionó mentalmente mientras caminaba de un lado a otro por su oficina.

***

Natalie buscó dentro del bolso su teléfono celular que sonaba, cuando finalmente lo encontró, Lexie se lo arrebató y lo apagó.

-Podría ser importante - le reprochó Natalie.

-Que se espere - dijo su amiga con suficiencia.

-Es mejor que me vaya - decidió Natalie hecha un manojo de nervios, se suponía que debía estar trabajando.

Alexa la sujetó del brazo, impidiéndole levantarse.

-No nos vamos de aquí hasta que te haya visto la ginecóloga - demandó la rubia volviendo a prestarle atención a la revista de moda que antes había estado hojeando.

-Por favor, Lexie - suplicó Natalie desesperada. Se estaba muriendo de vergüenza.

Su amiga se rió.

-Natalie esto es normal, relajate. 

-Debo volver al trabajo - repuso la joven volviendo a intentar ponerse de pie. Pero al igual que la primera vez, Alexa la retuvo. 

-No seas impaciente, ya tendrás tiempo para ver a tu jefecito - expresó abiertamente la rubia.

Natalie se sonrojó, y pensó que nunca debió haberle contado a su amiga, que se estaba acostando con su jefe. 

Lexie se lo había tomado tranquilamente, y la había aconsejado como una madre lo haría con su hija. Incluso se había ofrecido acompañarla a la ginecóloga.

-Natalie Miller - una mujer que aparentemente era la doctora, la llamó para ingresar a la consulta.

Alexa la jaló para que se pusiera de pie. El cuerpo de la joven no respondía, estaba aterrada.

***

Natalie respiraba de manera agitada cuando llegó a la oficina. Había tenido que cruzar toda la ciudad en autobús, y por culpa de un accidente se había retrasado más de lo previsto.

En cuanto se dejó caer en la silla frente a su escritorio, la puerta del despacho de su jefe se abrió.

-A mi oficina ahora - demandó Giovanni.

La joven se puso de pie, y bajo la atenta mirada del italiano ingresó al despacho.

Giovanni cerró la puerta, y luego pasó junto a ella, sin llegar a tocarla.

-¿Dónde estabas? - cuestionó de manera brusca, consiguiendo sobresaltada.

-Tenía una cita con la ginecóloga - contestó Natalie ruborizada. 

-Te llamé por teléfono - gruñó Giovanni acortando la distancia para besarla desesperado. - Estaba preocupado, debiste avisarme - le reprochó una vez que consiguieron separarse para tomar aire.

-No era mi intención preocuparlo - reconoció Natalie inclinándose para besarlo suavemente en los labios. Dejó una extraña sensación de vacío en los labios del magnate cuando se apartó.

-Tengo a todos los guardias del hotel buscándote - confesó Giovanni cuando el teléfono comenzó a sonar sobre el escritorio.

Natalie lo observó alejarse, y su corazón dio un vuelco. Giovanni Berardi estaba preocupado por ella.

-Ya llegó, está sana y salva - dijo Giovanni a la persona del otro lado del teléfono. - Informa a los guardias que dejen de buscarla. Te avisaré cualquier cosa, adiós Bruno.

La joven abrió los ojos incrédula, de verdad tenía a todos los guardias buscándola.

-¿Tienes listos los informes? - le preguntó Giovanni, obligándola a regresar a la realidad.

-Ya casi están, sólo...

-Ve a trabajar en ello, la reunión comienza en una hora - le ordenó el magnate volviendo a ser el mismo de siempre.

Natalie asintió y se dispuso a abandonar el lugar.

***

Está vez, la joven no lo acompañó a la reunión. Tenía mucho trabajo pendiente, además debía encargarse de los preparativos para la inauguración del hotel. Giovanni no confiaba en nadie más que en ella para llevar a cabo esa tarea.

Al llegar su hora de salida, las puertas del ascensor se abren, y una escultural rubia sale.

El corazón de Natalie se acelera al reconocerla. Era una antigua amante de su jefe, que por orden de él, había tenido que enviarle flores cuando terminaron su relación.

-¿Está Giovanni? - preguntó la mujer mirándola despectivamente.

-El señor Berardi, está ocupado - contestó Natalie con tono profesional.

-No me importa, necesito hablar con él - insistió la modelo.



Lorian Pierce

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#351 en Novela romántica

En el texto hay: jefe, secretaria, magnate italiano

Editado: 23.05.2018

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