Dulce Tentación

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Capítulo 17

Natalie observó su reflejo en el espejo, la imagen mostraba a una mujer sensual y sofisticada, que estaba a años luz de la joven que creció en un orfanato.

En las últimas dos semanas, su vida había sufrido varios cambios, y el más importante de todos, era la relación en secreto que mantenía con su jefe.

-La mia bella - le susurró Giovanni al oído, logrando que ella se estremeciera. (Hermosa mía)

-No puedo ir vestida así - repuso Natalie volviéndose para mirarlo a los ojos. El vestido que estaba luciendo esa noche para la inauguración del hotel, era muy costoso y revelador. Además, no se sentía cómoda cuando Giovanni le regalaba cosas.

El magnate la estrechó entre sus brazos, y le dijo:

-Te ves deliciosa.

-No te burles - lo regañó la joven.

-No me estoy burlando, cara - Giovanni acarició las curvas de su secretaria por sobre la seda del vestido. - Si fuera por mí, ahora mismo te tendría de rodillas recibiendo mis embestidas desde atrás - confesó el italiano dándole una nalgada en el trasero.

-Giovanni - lo reprendió Natalie acalorada.

El magnate se tomó la libertad de besarla, y cuando finalmente consiguieron separarse le sonrió de manera sensual.

***

Para disgusto de ambos, debían mantener las apariencias en público.

Giovanni apenas la tocaba, aunque se moría por estrecharla contra su cuerpo, y acariciarle la suave piel que el vestido dejaba a la vista, no podía hacerlo con tantas personas pendientes de él.

-Te tendré toda la semana para mí, sin distracciones - comentó el magnate a su lado, cuando consiguieron estar a solas un momento.

-Se suponía que iríamos a Mónaco a trabajar - murmuró Natalie frunciendo el ceño.

-Es solo una excusa para que nadie sospeche - repuso Giovanni guiñándole un ojo.

Justo en ese preciso momento, Bruno y su madre se les acercaron.

-Cuñadita estás bellísima - comentó el hermano de su jefe, besando cada una de sus mejillas.

Natalie se sonrojó muchísimo, esas dos semanas había tenido que soportar los comentarios de éste, respecto a la relación que mantenía con su hermano.

-¿Cuñadita? - cuestionó Stella en dirección a su hijo menor.

-Bruno está bromeando - intervino Giovanni lanzándole una mirada asesina a su hermano. - Lo dice porque Natalie es mi acompañante esta noche.

-Y fue una excelente decisión - se limitó a decir Stella, luego se acercó a Natalie y la abrazó. - Estás muy hermosa, querida.

-Muchas gracias, señora - respondió la joven avergonzada.

-El hotel ha quedado maravilloso, tienes que presentarme al arquitecto - le dijo Stella a Giovanni.

Como si hubiese escuchado que lo nombraban, Travis se despidió de sus acompañantes con clara intención de acercarse a ellos.

-No creó que haga falta esperar - comentó Bruno observando al arquitecto aproximarse.

-Cada día me impresionas más, Natalie - dijo Travis centrando toda su atención en la joven secretaria.

-Gracias, Travis. Tú también te ves muy apuesto.

Giovanni rodeó la cintura de Natalie, un gesto muy posesivo que no paso desapercibido.

-Hiciste un buen trabajo con el hotel, Travis - manifestó con sinceridad Giovanni.

-Gracias, tomo su tiempo pero ha válido la pena. No hay plazo que no se cumpla - repuso el arquitecto.

-Felicidades, el trabajo que hiciste fue magnífico - expresó abiertamente Stella.

-Muchas gracias, señora. Pero debo reconocer que yo solo sigo las instrucciones de su hijo, él fue quién planeó todo esto.

Natalie sonrió discreta, ciertamente había sido Giovanni quién había decido la estructura, y lo que quería en cada lugar. Travis solo se encargaba de llevar a la realidad las ideas de su jefe.

El arquitecto continuó charlando con los italianos, y acordaron juntarse cuando Giovanni regresara de Mónaco.

Stella aprovechó esa instancia para pedirle a Natalie que le enseñara el resto del hotel. La joven se sentía incómoda con la familiaridad que la trataba la madre de su jefe.

-No es bueno que beba tanto, señora - le aconsejó Natalie a la mujer, cuando el camarero le rellenó la copa con champán.

-Disfrutemos de la velada, querida - declaró Stella ofreciéndole una copa.

Con cautela Natalie aceptó, pero no bebió. Desde el otro lado de la habitación, Giovanni se encontraba observándola mientras hablaba con unos socios importantes. Natalie se mordió el labio inferior, coqueteando con él.

El italiano le sonrió a la distancia, y le hizo una seña con la cabeza incitándola a salir del salón.

Natalie asintió y se alejó de Stella en cuanto ésta se descuidó.

Giovanni se reunió con ella en la recepción del hotel. Habían muy pocas personas, y no les prestaron atención. Por lo tanto, nadie los vio dirigirse hacia las escaleras.

-Me moría por besarte - confesó el italiano luego de apoderarse de sus labios. - Tu cuerpo me invita a poseerte - dijo acariciando los excitados pezones de la joven, por encima de la seda.



Lorian Pierce

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En el texto hay: jefe, secretaria, magnate italiano

Editado: 23.05.2018

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