Dulce Tentación

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Capítulo 19

Giovanni observó a la despampanante morena que alguna vez fue su prometida.

-¿Te vas a quedar callado? - preguntó la modelo italiana.

-No esperaba verte, cara - dijo Giovanni luego de aclararse la garganta, se había llevado una gran sorpresa cuando la vio.

Carina tomó asiento junto a Natalie, sin prestarle la más mínima atención a la joven.

-Han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos - comentó la morena guiñándole un ojo al magnate.

Giovanni bufo.

-Desde la vez que te encontré en la cama con otro sujeto - señaló él.

-Giovanni, amore mio - dijo la modelo haciéndose la ofendida.

-Estábamos comprometidos y me engañaste - le recordó entre dientes el italiano.

-Eramos jóvenes, todos cometemos errores - se defendió Carina.

Era obvio que esa mujer había sido importante para Giovanni, quizás ella era la culpable de que su jefe no creyera en el amor, y que fuera incapaz de comprometerse en una relación seria.

Natalie se puso de pie, no quería estar allí, se sentía como una intrusa, siendo que la única intrusa era la modelo.

-Natalie, vuelve a sentarte - le ordenó el magnate sin siquiera mirarla.

-Te veo en el hotel, se me quitó el apetito - declaró la secretaria antes de retirarse.

-Bien mal educada - comentó Carina observando a Natalie caminar hasta la salida del restaurante.

-No hables así de ella - le advirtió Giovanni claramente molesto.

-No parece tu tipo - repuso la modelo. - Te conozco demasiado bien, a mí no puedes engañarme.

-He cambiado, cara. Ya no soy el mismo de antes - aseguró el italiano.

-Pues yo veo que sigues siendo el mismo, amore mio.

-¿Que quieres, Carina? - cuestionó Giovanni.

-Me encantaría volver a verte, y sé que tú también lo deseas - manifestó Carina.

-Lo que alguna vez sentí por ti, murió en el momento en que te encontré en la cama con ese sujeto - declaró el magnate poniéndose de pie, sobre la mesa dejó dinero más que suficiente para pagar por el almuerzo. - Que estés bien, Carina.

La modelo lo observó marcharse, estaba mucho más apuesto que la última vez que lo vio.

Ella y Giovanni se habían amado con locura, y por culpa de un error lo había perdido, pero no para siempre, iba a recuperarlo.

***

Estaba anochecido y Natalie aun no regresaba al hotel.

Giovanni había enviado a algunos empleados a buscarla, estaba muy preocupado, era la primera vez que ella visitaba Mónaco, y podría estar perdida, o en el peor de los casos, podría haberle pasado algo.

Eran las nueve de la noche cuando Natalie regresó, y Giovanni para ese entonces estaba desesperado.

-¿Dónde estabas? - la interrogó en cuanto la vio cruzar la puerta.

-Conociendo la ciudad - repuso Natalie encogiéndose de hombros. - ¿Que tal te fue con tu prometida?

-No es mi prometida - aseguró él entre dientes. - Estaba muy preocupado por ti, Natalie - dijo acercándose a ella, pero lo esquivó. - ¿Que te ocurre?

-Nada, estoy cansada, iré a darme una ducha - manifestó ella encaminándose hacia el cuarto de baño.

El magnate la siguió.

-Debiste llegar hace horas - le reprochó.

-Me entretuve - se limitó a decir la joven.

Giovanni la atrapó entre sus brazos, y ella intentó soltarse, pero le fue imposible.

-¿Es idea mía o estás celosa? - cuestionó él sujetándole el rostro.

-El único celoso eres tú que no soporta verme con otro hombre - repuso Natalie.

-Tienes razón, no soporto verte con otro hombre porque eres mía - declaró Giovanni antes de besarla de manera brutal.

-Ningún otro hombre me importa, solo tú - expresó Natalie contra sus labios.

***

Al otro día en la mañana, Natalie se despertó sola en la cama, el lugar que Giovanni había ocupado estaba vacío y frío, por lo que dedujo que llevaba un buen rato despierto.

Natalie se puso la camisa que el magnate había dejado a los pies de la cama, y fue en su búsqueda.

No le costó trabajo encontrarlo, él estaba en el comedor leyendo el periódico.

-Buongiorno, cara - la saludó Giovanni apartando la mirada del periódico, para observarla a ella.

-Buongiorno - respondió Natalie el saludo con una sonrisa.

-¿No vas a darme un beso? - cuestionó el italiano alzando una ceja.

La joven no dudo en ir hasta él, y besarlo en los labios.

Giovanni la jaló consiguiendo que se sentara en su regazo.

-¿Tienes que trabajar hoy? - preguntó ella al notar que vestía un impecable traje a la medida, que lo hacía lucir mucho más guapo de lo que ya era.

-Tengo unos asuntos que atender - dijo él besándola suavemente en los labios. - Si quieres puedes unirte a mí en un rato más, estaré en el piso diez.

-Bien, iré arreglarme entonces - declaró Natalie poniéndose de pie.

-No tardes tanto - le advirtió el magnate observándola alejarse



Lorian Pierce

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#363 en Novela romántica

En el texto hay: jefe, secretaria, magnate italiano

Editado: 23.05.2018

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