Dulce Tentación

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Capítulo 21

Giovanni aún no terminaba de creer que había roto todas las reglas que se había interpuesto así mismo.

Ninguna mujer desde que terminó su relación con Carina lo había afectado como Natalie lo hacía. 

Su secretaria se había convertido en la mayor tentación de todas, la deseaba como nunca antes había deseado a alguien, y eso lo preocupaba.

Se suponía que ese viaje era para saciar el deseo que sentía por Natalie, pero todo se había ido a la mierda. 

Ella no quería saber nada de él, y había regresado sola a Nueva York.

Se suponía que debía alegrarse por eso, la relación había acabado, así también las complicaciones en el trabajo. 

Sin embargo, Giovanni no podía evitar pensar en Natalie, y en los sentimientos que había comenzado a albergar por ella. 

-¿Más champán, señor Berardi? - le preguntó uno de los camareros.

El magnate asintió sin apartar la mirada de las cartas de póker, llevaba horas en el casino de su hotel apostando dinero, aun así no tenía planeado quedarse hasta tan tarde, al día siguiente tenía una reunión con el departamento de contabilidad del hotel.

-Giovanni - dijo Carina a su lado.

-¿Que quieres? - cuestionó él entre dientes.

-Lo siento - se disculpó ella.

El italiano apartó la mirada de las cartas para fijarla en la modelo.

-Natalie se fue por tu culpa ¿No era eso lo que querías? 

La morena rodó los ojos, y tomó asiento junto a él.

-Siempre vas a culparme por arruinar tu vida, lo sé - manifestó Carina. - Tú querías casarte y tener hijos, yo no estaba preparada para eso.

-Debiste decírmelo, te habría esperado - repuso Giovanni.

-Ni siquiera ahora estoy preparada para tener hijos, Giovanni. Te habrías aburrido de tanto esperarme, la paciencia no es tu fuerte.

-Te amaba - gruñó él.

-Y yo a ti, pero nos hice un favor a los dos cuando me metí en la cama con ese sujeto... ya ni recuerdo su nombre - dijo la modelo encogiéndose de hombros.

-Tremendo favor que me hiciste - se mofó Giovanni. - Ahora realmente me doy cuenta de que no eras la indicada.

-¿Natalie lo es? - cuestionó Carina.

-No lo sé aún - confesó el magnate con una mueca. - Y aunque lo fuera, no va a perdonarme tan fácil.

-Puedo hablar con ella si quieres - ofreció la modelo. 

-No seas ridícula, lo solucionaré yo mismo - declaró Giovanni.

***

Natalie acompañó a su amiga al médico, y éste les confirmó que Alexa estaba embarazada de tres semanas y medias. 

-¿Qué voy hacer, Natalie? - le preguntó la rubia llorando cuando salieron de la consulta. - Ni siquiera puedo cuidarme a mi misma, ¿Como diablos se supone que me haré cargo de un bebé?

-Siempre juntas ¿Recuerdas, Lexie? -dijo Natalie limpiándole las lágrimas. - Te ayudaré en todo lo que necesites, un bebé es una bendición.

-Pero no quiero tenerlo - sollozó Lexie. - Voy a ser una pésima madre.

-Eso no es cierto, desde que eramos niñas me has protegido, serás la mejor mamá que éste bebé pueda tener - declaró Natalie con convicción, mientras ponía una mano en el aún vientre plano de su amiga.

***

-Señor Berardi necesito hablar con usted - le dijo Natalie a Bruno nada más verlo salir del elevador.

-Natalie, que sorpresa - manifestó Bruno al ver a la secretaria de su hermano. Se suponía que ella estaba de viaje con Giovanni ¿Que hacía en su oficina?

El italiano le indicó que lo siguiera y que tomara asiento frente al escritorio.

-¿Qué ocurrió en Mónaco? - le preguntó Bruno. - ¿Dónde está mi hermano?

-El señor Berardi...

-¡Joder, Natalie! - exclamó Bruno. - Deja las formalidades, sé perfectamente el tipo de relación que tienes con mi hermano.

-Ya no hay ninguna relación - confesó la joven sonrojándose.

-¿Giovanni terminó contigo? - cuestionó el italiano frunciendo el ceño. Esa mañana había hablado con su hermano, y él no le contó absolutamente nada.

-Más bien, yo terminé con él - le explicó Natalie.

-¿Enserio? - preguntó Bruno incrédulo. Se notaba mucho que ella estaba enamorada de Giovanni, solo un tonto no se daría cuenta, o sea su hermano.

-Lo sorprendí besando a otra mujer...

-Vaya - se limitó en decir Bruno. - ¿Y para que querías hablar conmigo?

-He traído mi carta de renuncia. Ya no quiero seguir trabajando para su hermano...

***

La semana en Mónaco había sido eterna para Giovanni, no había tenido ninguna noticia de Natalie.

Sin embargo, una vez en Nueva York, se concilio con la perspectiva de verla en la oficina e intentar solucionar las cosas.

El lunes por la mañana, tomó el elevador hasta su oficina, y cuando miró en dirección al escritorio de su secretaria, tenía la esperanza de encontrar a Natalie trabajando, pero lo que encontró fue algo muy distinto.



Lorian Pierce

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En el texto hay: jefe, secretaria, magnate italiano

Editado: 23.05.2018

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