Eclipse

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Capítulo 14: No es tu culpa...

Lentamente los ojos de Nadir se empezaron a abrir, su vista rebotaba al ritmo del galopar con sus mechones azabaches obstruyéndole en el rostro

-Gracias amor- dijo atisbando al jinete que lo llevaba a su destino

-¡Oh! Ya despertaste, que bien. No me vuelvas a asustar así- contestó la chica mirándolo de reojo con esos hermosos diamantes –Paremos para descansar un poco, no creo que el caballo pueda aguantar mucho tiempo más-

-Pero Rose…-

-No te preocupes, ella está bien, te lo aseguro- dijo deteniendo de a poco al animal junto a unos cargados manzanos

Angélica amarró al equino beige en el tronco de uno de los frondosos árboles que los rodeaban, dejó una pila de apetitosas manzanas rojas frente al animal para que pudiese alimentarse mientras acariciaba su lomo cremoso

-¿Por qué estás tan segura Angélica de que mi hermana se encuentra bien?- dijo el chico sentado junto a las raíces del nogal detrás de la chica

-Estamos hablando de la mejor estudiante de mi escuadrón Nadir- se acercó al rostro del chico, con el índice en su nariz -sé lo que estoy diciendo-

-También hablamos de Wyatt ¿Lo olvidas?-

-Mejor arréglate, no querrás ver a tu querida hermana como si te acabara de atropellar una estampida- burló pasándole un trapo magenta que cargaba en uno de sus bolsillos

-Pues, pasó algo parecido- respondió a su burla con un tono serio, frotándose la colorida tela por su polvoriento rostro

-No creo que se te quite toda esa mugre con solo un trapo. Hay un lago no muy lejos de aquí, deberíamos ir, aprovecharé para enjuagarme- aconsejó ella apuntando en dirección a dicha ubicación –Y no te preocupes por la seguridad de nuestro transporte, estoy seguro de que Ares será un gran defensor- dijo viendo a la bestia tirada en el suelo durmiendo

***

Nadir observaba la fría corriente de agua que bañaba sus pies en su líquido, ligeramente teñido en color siena por la tierra que desprendía en su pasar, procedió a quitarse su desgarrada camisa que llevaba debajo del chaleco blanco, dejando ver una marcada espalda de golpes y pequeños cortes que ya se habían cubierto en postillas a lo largo de esa zona. Angélica se limitaba a gesticular su rostro en diferentes expresiones de angustia y dolor en la piedra donde se encontraba con sus pantalones marrones arremangados hasta las rodillas y su top cubriéndole el pecho

-¿Cómo piensas decirle lo de sus padres Nadir?- finalmente preguntó la chica de los diamantes ese enigma que tanto rondaba su cabeza, acercándose a su novio lentamente

El chico siguió vertiendo agua en las heridas de sus brazos que al instante se coloreaba de rojo –No lo sé… es un golpe bastante duro- Angélica se detuvo justo detrás de el con el ruido de la corriente estorbando el silencio absoluto -¿Cómo explicarle que su hermano que tanto admira se vió reducido en un instante ante el enemigo, observando como sus padres morían de la manera más sanguinaria posible?-

-No es tu culpa…- rodeó al joven con sus pálidos brazos por la espalda, en simultaneo apoyó su delicado rostro en uno de sus omóplatos –Hiciste todo lo que pudiste, nadie te culpa por ello-

-Creo que ya es hora de irnos amor…- dijo Nadir soltándose suavemente del amarre de su prometida con una mirada de incapacidad bastante marcada –Rose espera mi llegada-

-Nadir…-

-¿Hasta cuándo esperaremos aquí?- preguntó Rose sentada contra una de las carpas que aún seguía en pie, había mantenido su ojo izquierdo vendado en gasas que el mismo Vernard puso minuciosamente

-Las instrucciones son esperar a que el ejército mande una unidad de apoyo médico y militar para cerciorase ante cualquier eventualidad- respondió el chico bebiendo algo de leche del cartón

Habían podido almorzar gracias a los suministros que sobrevivieron al caos anteriormente acontecido, una señal de buena suerte por fin

-No puedo esperar para contarle a mi padre que pude luchar contra Wyatt y salir viva- dijo asombrada

-Pues… casi mueres en el intento Rose- respondió el chico –Por cierto ¿Cómo va tu ojo?-

-Bien, creo- se tocó su etmoides envuelta –Aun arde un poco y titila de momentos, pero estaré bien-

Otro chico de arremolinado cabello cobrizo se asomaba por la colina de gravilla que separaba el campamento del exterior, su expresión de dolor y alivio demostraba que tampoco la había tenido fácil para resistir el gran impacto en su pómulo teñido en un color morado y verde

-¡Hubble!- grito la infante al atisbar al joven inventor que apenas y podía caminar por sí mismo

-¿Rose? Estás viva- contestó el chico de cabello rojizo al escuchar la misma expresión cerca –Señor, que bien que usted también se encuentre a salvo- realizó una leve referencia hacia Vernard que lo miraba con el mismo asombro de su compañera

-Por favor líder Hubble, no haga tal formalidad, no en ese estado- ordenó el joven rey

-Como lo considere señor- respondió el levantándose con dificultad por las heridas –Bien… y ahora ¿Cuál es el plan?-



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Editado: 23.12.2018

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