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“Protocolo roto”

Apenas la sangre comenzó a salir y el dolor se hacía aún más presente en el hombro herido, Mariana corrió a socorrerlo, apresurándose Esteban para brindar los primeros auxilios necesarios, a lo que Marco se alcanzó rápidamente las llaves que estaban en su bolsillo, entregándoselas a él.

–Llévanos de vuelta al hotel. En mi habitación tengo lo necesario para tratar la herida.

–Señor Marco, tenemos que llevarlo a un hospital –se lo apoyo al hombro.

–¡No! –grito de repente. Asustando a Mariana y a Pedro, quienes se alejó unos centímetros de él–. No es necesario. Sin hospitales por favor. Has lo que te he dicho.

Esteban asentó con la cabeza, encaminando a Marco hasta la salida en compañía de la joven, quien hablaba, o mejor dicho grita al dueño del sitio, quien también se encontraba asustado por Marco y la posible mala reputación que podía tener el lugar a causa de lo sucedido, sin contar las amenazas de la menor sobre denunciar el lugar hasta la absoluta clausura.

Arrastrándose ella en compañía de las tres personas, dos de ellas que lo ignoraban y una que lo atemorizaba con demandarlo. Era evidente que Mariana a pesar de estar enojada por los sucesos, velaba por los intereses. ¿Cuáles? se preguntaba Esteban. Pues ella lo sabrá.

Al llegar al auto, Marco fue colocado en el asiento trasero en compañía de Mariana, quien desde la ventana seguía gritándole al gerente, mientras Esteban tomaba el control del auto, que no dudo en encender y arrancar a toda marcha. Obligando a la joven a callar.

–Esteban. Hay que denunciar ese lugar –hablo de repente Mariana–. ¿Cómo es posible semejante peligro? –miro de reojo a Marco quien se presionaba la herida con una mano, preocupándose ella al ver la sangre en abundancia–. Sería mejor llevarlo a un hospital.

–Sin hospitales.

–Marquillo, estas herido. Una bala te atravesó. Te desangras y ¿así quieres llegar al hotel? Nos detendrán antes de llegar a las habitaciones. Es mejor que un especialista te revise.

–Poseo un doctorado en medicina y cirugía. Puedo tratarme yo mismo. – >>¿Hay algo que no sepas hacer?<< la joven maldijo mentalmente, notando la incomodidad que le producía ver la camiseta de Marco manchada de rojo.

Al llegar al hotel, Marco se colocó un saco antes estado en el haciendo trasero, ocultando la herida y prisa que tenía al pasar en frente de resección. Más algunas gotas de sangre en la camisa de Esteban y vestido de Mariana. Pusieron en alerta a los empleados del hotel.

Ya en la habitación, Marco le indico a Esteban donde se encontraban los implementos que necesitaría, reuniéndolo todo este mientras el mayor se quitaba la camisa y Mariana se volteaba para no verlo. Marco pronto noto que el brazo se le entumecía del dolor. No podría tratarlo solo.

–Como me lo esperaba –hablo adolorido, tocando con cuidado la herida– ¡Esteban! –llamo la atención del hombre –¿Podrías hacerme el favor de desinfectar la herida?

–Yo… –dudo con la mirada antes de dar una respuesta–. Por supuesto.

–Controlar la hemorragia, en caso de que esta aun exista, es lo primordial. Después limpia la herida apropiadamente o se infectara y daría otro problema. Con cuidado trata de encontrar y extraer algunos restos de la bala o cosa que pueda hincarle la carne, puede que existan algunos restos debido a la exposición de la herida –hablo sin rodeos la preocupada Mariana, quien jugaba con sus dedos indispuesta a mirar la herida.

–Iba a decir lo mismo –el mayor miro a la joven–. Solo que no puedo hacerlo solo debido a que el dolor se hace cada vez intenso. –llamo la atención del hombre frente a el–. Entre las cosas que te pedí que reunieras, hay una caja que contiene jeringuillas y una anestesia. Aplícamela, será suficiente por esta noche, además…

–Asegúrate de revisar bien la herida. Hay que recordar que si no lo haces, el tejido cicatricial se ara al redero del fragmento lo que puede causar dolor o molestia –el mayor la miro sorprendido del conocimiento, mientras Esteban, sin sorpresa alguna, procedía cuidadosamente a ejecutar lo antes dicho por ella.

–Algo más my lady –pregunto el joven en espera de una orden.

–Verifica si es una herida cerrada o abierta. Busca vendaje entre las cosas que te mando a buscar. Seca el área herida y verifica que el vendaje este limpio y seco. Aplícalo en el lugar afectado y ve a buscar algún analgésico. La anestesia ayudara a calmar el dolor, pero hay asegurarnos.

Acatando las indicaciones de la menor, él llevo a cabo cada acción dada. Por otro lado, Marco aun no comprendía en que momento los papeles se habían cambiado. Se suponía que él daría las indicaciones >>¿No se supone que era yo el que sabe? Me parece que alguien ha estado estudiando demás<<  embozando una ligera sonrisa de lado, concentrando la mirada sobre la espalda de la menor, quien sintió el acto sin importarle lo que pensara.



LaangelitaP24

Editado: 03.05.2019

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