El Abismo de Solem (nanami parte Ii)

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CAPÍTULO 40: Y STEVE SE ESFUMÓ

MIRABELLE

Cuando las cosas dentro del edificio parecieron calmarse, Minerva y Dafne nos llevaron a todos a la residencia que ambas compartían. Originalmente, esa casa pertenecía a George y Dafne, pero ambas decidieron vivir juntas para apoyarse mutualmente después de que él y el resto de sus amigos fueran separados de ella mandándolos al refugio de la nueva creación. Eran tiempo difíciles para ella, primero perdía a la persona con la que se iba a casar en la masacre del clan del Este, donde sobrevivió milagrosamente Silvia.

Desde que nos topamos con ella en el pasado, no tuvimos la oportunidad de contarle que ella seguía viva y no tenía idea de si ahora era el mejor momento. Tomé la decisión de hablarlo con Minerva; ella sabría lo que hacer y seguiría su sabio consejo.

La casa era sencilla pero cálida, de madera con dibujos en pintura que estaban hechos a mano. Aquella que fuera la que los hizo, tenía un gran talento. Cuando Dafne y Minerva nos dejaron en su casa, ambas tuvieron que volver para resolver unos asuntos relacionados con el consejo. Nos dijeron que bajo ningún concepto hiciéramos ninguna tontería y que esperásemos a la noche que ellas volverían y decidirían el plan de actuación para entrar en el castillo.

Mientras que todos estaban en sus conversaciones, refrescándose o comiendo algo, me acerqué a Tom que parecía demasiado callado para mi gusto. Lo conocía desde hacía tiempo y no era normal ese silencio imperturbable.

Salí a la entrada de casa donde él estaba sentado admirando los árboles con la vista perdida. Me senté a su lado y ni siquiera se dio cuenta hasta que mi mano se posó en su rodilla.

Sus ojos mostraban una gran preocupación y yo sabía cuál era el motivo. Al enterarse de lo de su hermana Karen, de seguro comenzaría a sentir que ella estaba en peligro en presencia de ese Sveinn. No era la primera vez que ambos se encontraban en una situación delicada; en el pasado, Karen había sido encerrada en una cárcel mágica bajo órdenes de Odín. Y ahora que parecía que tras la cruenta guerra de Etherial dos años atrás que parecía haber devuelto la paz a ese mundo y al terrestre, de nuevo comenzábamos un período complejo y con terribles expectativas. Como una tormenta inminente que se adivina cuando el viento cesa, la sensación de peligro estaba ahí, podía sentirse en cualquier rincón de cualquier lugar.

-Cuando me dijo Karen que la habían elegido para ser la reina de los lobos, me sorprendí mucho, pero supe que era capaz de lidiar con ello. Recuerdo que cuando lo supe, estuve varios días realmente orgulloso y feliz por ella, pero entonces pensé en comprobar algo que resonaba en mi cabeza.

Suspiró pesadamente clavándose sus ojos dentro de los míos. Su rostro serio daba escalofríos:

-Decidí investigar en el pasado de los clanes de los lobos que ha habido en Etherial desde el primer hombre lobo Shebasriel, el cual fue el primer Alpha conocido. Y desde entonces, todos los que han subido al trono han sido descendientes de él…hasta ahora.

- ¿Quieres decirme que el consejo ha roto una ley que lleva milenios impuesta? -Le pregunté con el corazón paralizado de la sorpresa.

-Eso mismo, han roto la tradición poniendo a una guardiana de Etherial y destituyendo a la anterior reina por traidora. Se suponía que, al no tener hermanos, ni descendientes, ni tampoco familia que estuviera viva, subiría al trono George qué es un Alpha de su clan de mucha experiencia, pero para sorpresa de todos no fue así. Además de ello, él fue mandado al refugio de la nueva creación para preñar a una pobre mujer y tener descendientes poderosos que usar como herramientas. Cuanto más lo digo, menos creo que haya sido mi hermana la que aceptó hacer algo así.

La situación daba miedo por momentos, Tom notó mi preocupación cuando me frotaba los brazos con impaciencia. Él me abrazó enterrando su rostro en mi cuello buscando consuelo.

-No voy a permitir que nadie dañe a los míos, aunque tenga que dar mi vida por ello, os protegeré a ambas.

Aquella afirmación me hizo estremecer; no podía no tener presente que alguno de nosotros podría perecer en la guerra que estaba cocinándose lentamente en la oscuridad, pero era tan difícil pensar en eso. Tom me tomó del rostro para que lo mirara y me dijo:

-Prométeme una cosa y quiero que la cumplas pase lo que pase.

Temí lo que debía de prometerle porque sabía el sentido del honor de él. No quería que sufriera más de lo que estaba sufriendo, quería darle una tregua a su corazón, así que asentí.

-Prométeme que, si las cosas se ponen feas, tomarás a mi hermana de la mano y os iréis corriendo. Me dejaréis atrás y os salvaréis, ¿Está claro?

- ¿Cómo…cómo puedes hacerme prometer algo así? -Le pregunté al borde de las lágrimas. Podía ver su lucha, su impaciencia y su dolor buscando las palabras adecuadas.

Tom juntó sus manos a modo de súplica y me lo imploró con lágrimas en los ojos. No pude evitar asentir, aunque por dentro sabía que era imposible dejar al hombre que amaba en la estocada.



Black_Thunder

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En el texto hay: humor y romance, aventura epica, viajes en el tiempo

Editado: 06.05.2019

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