El Abismo de Solem (nanami parte Ii)

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CAPÍTULO 51: VISIONES

SILVIA

Apenas pude pegar ojo al estar preocupada por el estado de Sanaya. Mientras dormía se notaba que sufría por los movimientos incesantes de su cuerpo y el sudor frío que resbalaba desde su frente. Kenji vino a visitarla y comenzó a verter incienso alrededor de la habitación para ayudar a que ella pudiera descansar mejor.

Y funcionó, a los pocos minutos ella dejó de moverse cuando ya era bien entrada la madrugada. El sonido profundo de su respiración indicó a Kenji que la medicina había funcionado.

Como todos los remedios mágicos que tenía.

- ¿Qué lleva ese humo? -Le pregunté viendo el extraño artefacto del cual salía un humo completamente blanco como una neblina.

-Son escamas de alas de hada. Ellas mudan la piel de sus alas y pueden encontrarse al pie de ciertos árboles que son donde suelen descansar cuando les ocurre eso porque la corteza es perfecta para poder rascarse y liberarse de la piel. Las escamas se quedan adheridas al tronco y entonces las recojo para muchos remedios mágicos.

Aquello me sorprendió y me demostró una vez más que apenas conocía el mundo donde vivía. Pero Kenji era un auténtico sabio, un alma capaz de comprender y estudiar lo que le rodeaba sacando todo conocimiento posible en beneficio de su gente. Había demostrado una y mil veces que era un líder de verdad, alguien en quien fijarse.

Cuando las cosas se calmaron, Kenji me dijo que por la mañana fuera al gran salón para poder hablar de ciertas cosas. Su enigmático carácter era algo que nunca cambiaba y jamás decía una palabra más de la necesaria. Por mi parte no pude dormir ni un solo minuto, por lo que me quedé con la mirada en el techo pensando en los recuerdos que lentamente llegaban a mí. Desde la aparición de Ventum y la charla con Kumi, ni mente estaba enmarañada y mis sentimientos estaban a flor de piel.

Y el no saber qué camino seguir me estaba matando. El no tener un plan u objetivo claro era nuevo para mí ya que había sido entrenada con el objetivo de proteger a los míos de cualquier peligro. El problema era que no sabía de dónde provenía el mal o quiénes eran los buenos y los malos.

Y tampoco me había parado a pensar demasiado en lo que estaba haciendo todos estos años; solamente me movía con la corriente esperando que esa venganza que circulaba por mi mente suavizara el dolor que sentía al haberlo perdido todo.

El amanecer era extraño en este lugar, a pesar de estar bajo tierra, las ramas del árbol que nos cobijaban comenzaban a emitir una luz brillante que nos indicaba que el sol estaba fuera. Conforme el día iba despuntando, la luz pasaba de ser blanca a más amarilla siendo roja al mediodía. Finalmente, cuando el sol se escondía, la luz era violácea hasta pasar a ser azul y finalmente se apagaba por completo cuando caía la noche. El primer día que presencié tal espectáculo pasé un miedo como nunca antes, de hecho, la magia era algo que temía secretamente. Conforme pasé tiempo con los elfos, comencé a ver la naturaleza de la magia y el cómo podía ayudar a la gente de nuestro mundo e incluso a salvar vidas.

Yo sin ser como ellos, me enseñaron los hechizos para poder entrar a ciertas partes del hogar de ellos. Como seguridad, Kenji había sellado las puertas de ciertos lugares por si intentaban entrar en algún momento algún intruso. Había demasiada información valiosa en este lugar como para dejarlo a la vista de cualquiera. Los lugares sellados eran el despacho de Kenji, la biblioteca, el laboratorio, el dormitorio de él y su esposa y la enfermería.

Y nadie tenía la contraseña del laboratorio excepto él.

La luz blanca de las ramas de aquel inmenso árbol comenzó a brillar tenuemente, pero lo suficiente para que la luz comenzara a picar en los ojos. Yo no había dormido cuidando a Sanaya así que el dolor que sentía por todo el cuerpo era de todo menos agradable. Pero no podía quejarme; Kenji requería de nuestra presencia y teniendo en cuenta todo lo que había sucedido, no podíamos hacerle esperar.

Me acerqué a Sanaya y la desperté suavemente. Sus ojos estaban desorientados como si el sueño hubiera sido demasiado largo y pesado para ella. Parecía tener mejor color en su rostro y no sentir tanta debilidad. Se frotó los ojos y preguntó si ocurría algo.

-Debemos de ir al comedor donde Kenji nos espera. Quizás tiene algo importante que decirnos.

Sanaya se sentó sobre la cama con dificultad con el semblante preocupado y el pulso tembloroso. Ayer había sido un día difícil y había hecho mella en ella.

-Pero… ¿Ha…ha sucedido algo? ¿Ventum ha…?

-No tranquila, Ventum no ha vuelto a aparecer, aunque nos dijo que lo haría si requeríamos su ayuda. No sé cómo llamarlo exactamente en cuestión de alguna vez necesitarle, pero quizás Kenji sepa algo. No olvidemos que es un sabio que ha vivido muchos años; conoce Etherial mucho mejor que nosotras.

Ella asintió más relajada y la ayudé a bajar de la cama. Le costaba dar algunos pasos, pero estaba segura que la razón era porque necesitaba comer y así llenar ese estómago vacío. Lentamente caminamos hacia el gran salón donde podía ver a Kenji y Kumi a lo lejos sentados frente a unas tazas y unas bandejas de pasteles. El estómago de Sanaya resonó y eso me hizo feliz porque significaba que su apetito había vuelto.



Black_Thunder

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En el texto hay: humor y romance, aventura epica, viajes en el tiempo

Editado: 06.05.2019

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