El Alpha ~disponible En FÍsico~

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Capitulo 8

—¿Donde estabas?—. Preguntó mi madre al verme entrar por la puerta.

— Con Thiago—. Respondí con simpleza.

— ¿Y cuando piensas presentármelo formalmente?— .Preguntó ella con una sonrisa ladeada.

— Pero si ya lo conoces, para que quieres mas—. Respondí queriendo dar por acabada esa conversación, sabiendo que en cualquier momento se volvería un tanto incómoda, y dicho eso subí a mi habitación dejándola con la palabra en la boca.

kgg esta vez me he salvado kgg cambio y corto.

— ¿Sabes que no va a parar hasta que se lo presentes, verdad?—. Habló con gracia mi hermano mientras se sentaba a mi lado en la cama.

¿Y a este quien le ha dado permiso para entrar?

— Lo se—. dije suspirando— Y ahora tanto si te importa como si no, largo.

— Has vuelto pronto, creí que estaríais mas tiempo juntos—. Habló ignorando completamente mis claras palabras.

— Se ha tenido que ir, al parecer han tenido problemas con otra manada.

— Estará bien—. Habló tranquilo, o más bien, tratando de estarlo.

— ¿Y tu que sabrás? en las guerras se derrama sangre y está mas que claro que esa "Reunión" como dijo el, acabara en una guerra.

— Es el alfa Lea, es fuerte—. Sabía perfectamente que solo intentaba que me calmara, el también sabia que aquella reunión acabaría en sangre, el alfa de la otra manada mató a cuatro lobos de la nuestra y Thiago no se irá sin vengarse.

— Lo se, ¿Ahora puedes largarte? tengo que escribir una canción para la clase de música.

— ¿Me estas echando?— Dijo fingiendo estar indignado.

— ¿Qué parte de largo no has entendido?—. Suspiré dramáticamente— Ya sabía yo que a la barriga de mamá no llegaba suficiente oxígeno para los dos, creo que tus neuronas salieron afectadas, pero bueno ya sabes, el fuerte sobrevive y el otro pues... se queda idiota.

— Ja ja ja—. Se rió con puro sarcasmo— Muy graciosa hermanita.

Y cuando por fin se fue me tumbé en la cama con la libreta de canciones en una mano y un bolígrafo en la otra, recordando ese momento con Thiago de hace unos minutos.

¿Cómo demonios es posible enamorarse tan rápido?

Suspiré cansada y empecé a escribir, no levanté la mirada del papel hasta que la canción no estuvo completamente terminada.

— Hola hola—. Dijo felizmente Kyleigh entrando a mí habitación y cerrando la puerta tras ella.

— ¿Qué haces aquí?—. Pregunté confusa viéndola tumbarse a mi lado.

— Vine a hacer el trabajo de música—. Respondió encogiendose de hombros.

— Pero si habíamos quedado mañana.

— Si pero me aburría en casa así que ¿Empezamos?—. Dijo sonriente.

— Pu...

— Bien—. Exclamó interrumpiéndome, que rápido coge confianza esta mujer— Como yo no se cantar lo harás tu.

— ¿Y que se supone que harás tú si lo que han mandado es hacer una canción y no sabes ni cantar, ni escribir canciones, ni tocar instrumentos?—. Pregunté con obviedad.

— Te supervisaré, ya sabes lo que dicen, el que no sabe enseña.

— ¿Y como demonios vas a enseñar si no sabes?—. Respondí rodando los ojos.

— ¿Y a mi que me preguntas? yo no hice el refrán, pero vamos a lo importante ¿Tienes alguna escrita ya?

Cogí la libreta que había dejado de debajo de la cama y se la pasé.

— ¿Esta es la mas reciente?—. Preguntó al abrir la carpeta.

Me limité a asentir con la cabeza.

— ¿Es para Thiago?

— ¿Qué? no ¿Porqué dices eso?—. Dije divertida y con cierto nerviosismo.

— Tal vez por la parte en la que habla sobre una guerra, o la parte en la que habla sobre ser el líder...

— Vale, ya lo pillo—. La interrumpí.

— ¿Estas preocupada por el, verdad?—. Cuando no respondí siguió hablando— Él estará bien Lele, no es la primera vez que hace esto.

— Lo se y...—. Pausé mientras negaba con la cabeza— No se porque estoy preocupada.

— Porque le quieres—. Respondió suavemente, con dulzura.

— Pero yo no quiero quererle, sé que eso solo me traerá problemas.— Hablé mientras me derrumbaba, mi voz pendía de un hilo en este momento.

Intenté tragar el nudo de garganta pero solo conseguí que una lágrima se deslizara por mi mejilla. Realmente no entendía porque me pasaba esto, yo nunca he sido una chica de lágrima fácil y menos todavía en público, odio sentirme débil, odio que la gente sienta lástima por mi.

—Tu no eliges de quien enamorarte Leanne—. Me abrazó he instantáneamente mas lágrimas empezaron a caer— Nadie puede elegir de quien enamorarse, solo pasa y ya.



Molly

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En el texto hay: hombres lobo, mate, magia

Editado: 08.04.2018

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