El Amor del Último Vidente

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Ezequiel

— ¿Tan pronto regresas?—me pregunta Keren cuando me ve entrar a la casa.

Ella paseaba en el jardín principal.

—Sí, es que, me acordé que dejé algunas cosas aquí y decidí venir a revisarlas acá ¿Y Esteban?

—Ya lo he llevado a la escuela.

Por un momento olvidé que Esteban debía ir a la escuela hoy, es más, ni siquiera le dije a Keren cuál era la dirección. Me golpeo la cabeza, ¿cómo pude olvidarlo?

—Keren discúlpame, olvidé por completo decirte dónde estaba la escuela.

—No te preocupes, le pregunté a Martha y ella me lo dijo.

— ¿Y cómo lo llevaste? La escuela está lejos de aquí.

—En camión, no fue nada complicado, llegamos justo a tiempo.

Sé que Keren es una mujer fuerte e independiente, pero no me agrada la idea de que esté viviendo en mi casa y tenga que moverse en camión. No es posible cuando yo tengo dos automóviles.

—Fue muy descuidado de mi parte—comento—, mira cuando yo no esté, el jeep estará a tu completa disposición ¿de acuerdo? Yo usaré el carro y tu usa el jeep. Así los dos estaremos más a gusto.

Saco mi llavero y extraigo la llave del jeep, Keren se apresura a detener mi mano.

—No Ezequiel, no es necesario. De verdad, no debes preocuparte por nosotros.

—Como no  me voy a preocupar, además, tengo dos automóviles, puedes usar uno sin ningún problema.

—Pero es que yo…

—Nada—la interrumpo—, hazlo por mí, aunque sea. Por favor—suplico.

Ella se muerde el labio inferior, no la veo con intenciones de tomar la llave de mi mano, así que tomo la de ella y se la entrego. Ella mira al suelo con vergüenza.

—Ahora eres la señora de esta casa—le recuerdo—, debes tomar ese lugar ¿de acuerdo?

Levanta la vista hacia mí y asiente despacio.

—Eso es—digo y le acaricio la barbilla.

—Entonces ¿ya no regresarás a la oficina?—dice ella cambiando de tema.

—No lo creo, pero estaré ocupado un rato en mi habitación—aviso.

Antes, cuando sólo éramos tres en la casa, me era suficiente decir estas palabras para que Simón y Martha no me buscaran hasta que no saliera de mi habitación. Fue así como aseguré mantener mi secreto a salvo, siempre me encerraba en mi cuarto cuando quería hablar con Elyon o invocar una visión. Esta vez creo que tendré que ser un poco más específico en cuanto a no ser importunado mientras estoy en una visión.

No es que Keren tenga la costumbre de irrumpir en mi habitación, pero prefiero ser precavido en cuanto a mi secreto se refiere.

—Ammm—titubeo—, necesito concentrarme mucho para lo que voy a hacer, y quisiera…

—Oh—me interrumpe—, claro, no te preocupes. No te molestaremos para nada—dice con una sonrisa.

Me alegra que lo haya entendido, e incluso antes de decírselo, es casi como si me leyera la mente o me conociera tan bien que supiera lo que voy a decir antes de expresarlo. Eso es algo muy interesante.

— ¡Excelente!—contesto—. Los veré a la hora de la comida entonces.

—De acuerdo—dice Keren y se gira para seguir con su caminata por el jardín.

Camino a paso acelerado hacia mi habitación y vacío todo el contenido de mi mochila sobre el escritorio cuando llego. Hasta las galletas que me dio Keren salen de una de las bolsas, tomo una antes de empezar a revisar la información.

—Veamos—me digo—, ¿Qué más sabemos sobre Israel Zamora?

La víctima y su vida amorosa serán mis áreas de estudio, ya he visto que es por ese lado que puedo encontrar algo interesante.

No obstante, la vida amorosa de Israel es algo aburrida, al menos lo que alcanzo a ver en el expediente. Supongo que era normal, nadie se había tomado la molestia de investigarla más a fondo hasta ahora. Se me ocurre que tal vez pueda encontrarlo en Google, en internet se puede encontrar casi cualquier cosa.

Bajo hasta la sala para recoger mi computadora y llevármela a la habitación. Una vez con ella escribo en el buscador su nombre y obtengo cerca de tres mil resultados. Los primeros parecen inútiles, hay chefs, empresarios y otros más. No tenía idea que hubiera tantos Israel Zamora viviendo en el mismo estado, continúo bajando por la lista de resultados y al final, me encuentro con el que busco. Le doy clic al enlace y me lleva hasta su cuenta de Facebook. Sólo puedo ver algunas fotos de perfil, no somos amigos en Facebook así que mucha de su información me está negada. Pero no importa, en las pocas fotos que puedo ver se le nota muy feliz al lado de su esposa, y como no estarlo, si son fotos de su boda. Según la cuenta, Israel cambió su foto de perfil hace tres semanas, eso quiere decir—a menos que sea foto vieja—que su boda fue hace cerca de un mes, en otras palabras, Israel era recién casado. Dudo mucho que un recién casado engañe a su esposa tan pronto. La opción de que Israel tenga una amante está noventa por ciento descartada en mi cabeza.



Elizabeth Pineda

Editado: 17.06.2018

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