El amor no conoce de géneros

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No podía creerlo, tenía al frente a mis padres, pero... ¿por qué justo hoy?

—¿Qué pasa?, ¿no te da gusto vernos?—preguntó mi padre.

—Claro, solo que me tomaron por sorpresa—respondí

—Esa era la idea, amor—intervino mi madre.

—Yo si los extrañaba tíos, y mucho. Ya saben cómo es la adoptaba, un poco fría, no le hagan caso—Se metió Nat. Rodé mis ojos, que odiosa.

—No soy adoptaba—contraataqué.

—Sí, nunca lo asumirás— golpee su hombro.

—Niñas, no peleen—regaño papá

—Tío Jaime, ella siempre me golpea, me trata mal—se hizo la víctima.

—¡Mentirosa!—vocifere

—Parece que hay cosas que nunca cambian—habló mi madre

—Sí las hay, los gustos de Sa...—pellizque su brazo. ¿Qué estuvo a punto de decir?

—¡Auch!—chilló

—¿Qué ibas a decir?—se interesó mi padre.

—Nada. Mejor díganme, cómo así están aquí, ya sé que me extrañaban, pero algo más debe haber—que insoportable puede ser.

—Enterarnos que anda haciendo nuestra hija, no da señales de vida. Y si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña.

—Eres exagerado papá, hace dos días los llamé —rezongue

—Bueno, ya olviden eso. Mejor, cuéntanos, ¿cómo está el trabajo?Ya falta poco para que te gradúes, ¿has buscado vestido?— Lo había olvidado, en menos de un mes me recibo como abogada.

—En el trabajo muy bien, tengo una buena jefa.

Y que buena... Escuché murmurar a Nat, mejor no presté atención.

—Y no, no he ido en busca del dichoso vestido

—Espléndido, ya que estaremos estos días aquí, te ayudaré a elegir—mencionó emocionada.

—Gracias, mamá—respondí no muy convencida.

—Y tú Nat, ¿cómo vas con el estudio?—se interesó mi madre

—Ya me falta poco para terminar el semestre y egresar, mi querida Abigail.

—Me alegro mucho hija, y ¿de amores estás bien?— qué curiosa es.

—Estoy empezando una relación con una chica increíble—confesó entusiasmada. Mis padres saben de los gustos de Nat, y así la aceptaron desde el primer momento.

—Ya era hora, eso de ser picaflor debía cambiar—mencionó mi padre.

—No me arrepiento de nada—respondió alegre

—Y tú, hija, ¿algún muchacho que te pretenda?—interrogó mi mamá

—Ah bueno, no... nada, sigo sola—mierda, siento que es momento de decirlo pero no sé cómo.

—¿Te pasa algo?—se preocupó mi padre. Seguro mi cara no debe ayudar en nada.

—Es que no...no sé, cómo puedo, o sea yo...

—A Sara le gustan las mujeres—soltó la bomba, Nat. Abrí mi boca por la sorpresa, ¿cómo se le ocurre?

—Es verdad eso, Sara—preguntó serio mi padre.

Baje la mirada, esto no se lo iba a perdonar, así no debían enterarse.
Sentí una mano en mi hombro, alce la mirada, era mi madre que ahora estaba sentada al lado mío.

—No tienes porque ponerte así, hija. Se sincera con nosotros, dinos, ¿es verdad?—preguntó tiernamente.

Asentí

—Es verdad, me gustan las mujeres, no los quería decepcionar, pero no puedo evitar lo que siento—confesé entre sollozos.

—Ay hija, no lo haces, por qué sentirte mal por querer a alguien. Sea cual sea su género es amor—Me sorprendió, jamás pensé que sería así de comprensiva.
Pero miraba a mi papá muy serio, de seguro a él no le gustó la noticia.

—Papá, lo siento—murmure
Me dolía ver su actitud tan seria, yo no quise que pasara, solo pasó. No tengo la culpa de querer a una mujer.

—Jaime...—habló mi madre con dureza.



May

Editado: 23.10.2019

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