El amor no conoce de géneros

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—Vaya, no lo esperaba, a veces sentía que te alejabas de mí, pero pensé que eran ideas mías, ahora veo que no estaba tan alejada de la realidad.

—Lo sé, y no tengo justificación, solo quería decirte la verdad. Las dos tuvimos la culpa.

—No se puede llorar sobre el agua derramada, nuestra historia llegó a su fin lamentablemente — declamó con pesar.

—Espero que puedas encontrar a alguien que te quiera y lo sepas apreciar— desee. A pesar de todo Valería no era una mala mujer, solo tomó malas decisiones.

—Deseo lo mismo para ti, ojala Sara se decida por ti, si no ya sabes donde encontrarme—bromeo. Fue inevitable no reír por sus insinuaciones.

Volví al trabajo, no podía seguir evadiendo mis responsabilidades, Valería estará bien, pronto nos divorciaremos y seré libre nuevamente.

Dentro de la oficina, busqué con la mirada a Sarita pero no estaba en su oficina, se me hizo raro, me dirigí al baño, tal vez estaba ahí, y no me equivoque la encontré en el lavamanos.

—Hola—salude, recostándome en el borde de la puerta.

—Buenas tardes—soltó con desgana.

—¿Seguirás con esa actitud? —pregunté.

—No sé de qué habla, permiso—intento salir, pero me interpuse, esta vez no se escaparía.

—Ya sé que piensas que me bese con Leo—revelé.

Ella abrió sus ojos por la sorpresa.

—No tengo tiempo para eso, debo volver al trabajo— no la deje salir.

—Debes escucharme, no me besé con ella, todo fue un mal entendido, nunca me besaría con ella.

—Es algo que a mí no me incumbe —soltó.

—No es cierto, si fuera así, no tendrías este comportamiento. ¿Cuándo vas a entender que a la mujer que quiero es a ti?—confesé, no podía seguir guardándolo.

—Déjeme ir— pidió

—No, no puedo, no quiero— me acerque a ella, tomando su rostro—Mírame Sarita, mira mis ojos ellos no pueden mentirte.

—Por favor —titubeo, cerrando sus ojos.

—¡Joder! Mírame, no ves que me muero de amor por ti—declare sintiendo como mi pecho dolía y mis ojos empezaban a quemar por las lágrimas que se avecinaban.

—Rebecca, yo... yo estoy con Alexa, no puedo lastimarla.

—Pero si puedes lastimarme a mí, si puedes hacerme sufrir, te pedí que me esperaras. Valería acepto darme el divorcio, todo esto lo he hecho por ti, no te das cuenta—hablé mientras mi cuerpo temblaba

Vi los ojos de Sarita que también estaban lagrimeando, y me sentí culpable.

Intenté volver a hablar, pero ella colocó un dedo sobre mis labios.

La miraba con expectativa, no entendía hasta que se acercó a mí, y beso mi mejilla, saliendo de aquel baño diciendo un lo siento poco audible.

¿Este era el fin?

Sara Pov

Después de ese encuentro fortuito en el baño todo ha cambiado, no sé cómo he aguantado, somos un par de desconocidas que solo nos dirigimos unas cuantas palabras.

Aquel día moría por besarla, decirle que la quería, no obstante, no estaba bien, mi relación con Alexa me lo impiden, no puedo traicionarla.

Quisiera volver el tiempo atrás y no haber aceptado ser su novia, todo sería distinto.

—Hija, solo queda una semana para tu graduación. ¿Tienes todo listo?—mi madre me sacaba de mi ensimismamiento. Ella se empeñó en que debía de comprar el mejor vestido de todos, y no sé si lo será, pero es algo que me tiene sin cuidado. Si por mí fuera, no asistiera no tengo ganas de nada.

—Sí, mamá, mejor dicho, tú tienes todo listo por mí.

—No me queda de otra, tú no muestras interés, y no creas que no me doy cuenta que pasa algo con Ale, cada vez están más distantes, no parecen novias—comentó ni madre. Tiene un poco de razón Alexa es diferente, no se muestra tan cariñosa como antes, a veces siento que me evade.

—Ideas tuyas —mentí

—A ti te sigue gustando tu jefa, ¿no es así?—intuyo

—No sé de qué hablas—trate de huir.



May

Editado: 23.10.2019

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