El amor no conoce de géneros

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Cuatro meses después

—Amor, ¿estás llorando?—Pregunté algo muy obvio, al ver las lágrimas que caían por los costados de su mejilla.

—No puedo hacer otra cosa, mi mejor amiga se está casando, no pensé vivirlo ni en sueños—contestó hipando, Sarita. Tenía razón, me pasaba lo mismo. En mi vida creí ver a Laura casándose.

—Se ven muy lindas—Afirme

—Perfectas, espero algún día yo también...—la miré al ver que no continuó hablando.

—¿Qué pasó?—inste

—No, nada, pensé en voz alta.

—Pero no terminaste

—Era una tontería—le restó importancia

—Yo quiero saber, dime.

—Que no

—Sara Abigail Bowen de Sander, dime por favor— repetí

—¿De Sander?—preguntó sorprendida

—Así será cuando nos casemos—mencioné sonriente. Ella solo asintió—¿O tú no quieres casarte conmigo?—curiosee intrigada.

—SÍ, solo que no pensé que también querías lo mismo.

—Ya te lo he dicho, contigo quiero todo—confesé viéndola a esos ojos que me tenían hechizada.

—Te amo—susurro. Besé su frente y seguimos observando el matrimonio de nuestras amigas.

No fuimos las testigos de su matrimonio, eso quedó para mi madre y la madre de Sara, ellas las han cuidado como si fueran sus propias hijas, lo merecían.

—Felicidades Lau, pensé que jamás te vería en esta situación.

—Solo debía esperar a la persona adecuada y llegó—mencionó con un brillo radiante, que solo se da cuando hablas con el corazón.

—¿Y tu esposa?—Quería felicitarla también, pero no la veía por ningún lado.

—Con Sarita, aunque no sé dónde están.

Sara Pov

—¿Qué pasa? ¿Por qué me traes por acá?—preguntó Nat, asustada al ver que la llevaba al baño.

—Ahora quieres un rapidito porque soy prohibida. ¡Eh!—acusó

—No seas tonta, debo contarte algo que no puede esperar.

—Suenas preocupada

—Rebecca desea casarse conmigo

—¡Esa es una excelente noticia, amiga!

—Sí, pero no sé si esté preparada, me da miedo—titubeé

—Espera, no me digas que… ¿no estas segura de lo que sientes por ella?—se alarmó

—Claro que sí, sé que la amo, y es a quien quiero siempre a mi lado. Sin embargo, casarse es algo mucho mayor, no sé si pueda.

—Tonterías, mira, yo pude

—Tú estás loca—suspire

—¡Oye! Bueno, loca pero por mi abogada.

—Sí, sí

—¿Te puso fecha o te propuso ya algo?

—No, nada, solo me comentó.

—Entonces por qué te alarmas, vive el presente, no te angusties por esas cosas. Ustedes se verían hermosas casadas, aunque tú, seas muy celosa.

—No soy celosa—me defendí

—Ajá, quieres que te recuerde lo que hiciste en la despedida de soltera—insinuó

—No hice nada que no hubiera hecho cualquier mujer enamorada.

Flashback

—Hoy va a ser inolvidable, dentro de poco seré la señora de Velez.

—Que ostentosa—me burle de Nat

—Déjame. Comienza a vestirte, o vamos a llegar tarde.

—Espero no hayan organizado nada loco.

—No vamos a una misa querida amiga, ya lo verás cuando estemos allá

—Me asustas. Rebe ya está yendo con Lau—su mensaje había llegado en ese momento.

Cuando estacionamos, visualice el bar de siempre, aquel que vio nuestros encuentros, desamores y tristezas, allí sería la despedida.



May

Editado: 23.10.2019

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