El Amor y otras drogas Adictivas

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Capítulo 2

                              

"Lo que la gente no sabe, o parece ignorar, 

es que el suicida está muerto incluso antes de saltar"

Javier Villatoro

 

 

—...Bruno... —un susurro en el viento, distante y agónico lo llamaba desde la oscuridad. —...Bruno...

           Su cuerpo se tensó de inmediato cuando las atípicas melodías de su voz penetraron sus pensamientos. No podía apartarla de sus sueños, le era inevitable pensarla a diario.

—Bruno ayúdame a salir de aquí...

           La voz se potenciaba, incrementando los frenéticos latidos de su corazón como aquel último día en que la observó con atención. Estaba con él, en su habitación, aunque la oscuridad que lo rodeaba distorsionaba la legibilidad que poseía de su entorno pero la suavidad del edredón donde estaba sentado le permitían adivinar con facilidad.

           Podía sentir su perfume colarse por entre sus sábanas y casi podía palparla en el ambiente tan suave y delicada como la recordaba.

—Bruno ayúdame... —susurró su voz cercana a su oído.

           Inmediatamente su cuerpo se crispó, el conocido golpe seco contra el duro suelo de la sala lo arrastró a esa sangrienta escena años antes; la curvatura de su espina sobre la alfombra, sus océanos oscurecidos bajo una melena de cabello lacio perfectamente desenredado estaban intactos en su memoria insistiendo con atormentarlo.

          Estaba frente a él, pálida como la nieve y tiesa como cualquier objeto inerte que lo rodeaba, destrozando cada partícula de su cuerpo paulatinamente acorde a los segundos que pasaba en shock. Sus ojos no se apartaban de los suyos, hipnotizados hasta el preciso instante en que aquellos mares en calma ondearon en sus costas. Bruno frunció el ceño, perplejo ante la escena que se repitió una vez más intensificando su poder, acelerando su respiración abruptamente.

          No podía parpadear, no era posible despertar de su sueño, sin embargo estaba seguro de lo que había visto. Su cuerpo temblaba incontrolable y jadeaba con un burdo escepticismo que intentaba crear mientras alzaba su mano hacia ella para tocarla, temblando, implorando en pensamientos que no se repitieran sus miedos.

—¿Virgi? —susurró con suavidad.

—Bruno...

           Musitó la joven débilmente en una rápida escena al momento en que sus ojos se encontraban con los suyos y un escalofrío recorría torrencialmente su cuerpo antes de despertar sudado y solitario nuevamente en su habitación. La oscuridad había desaparecido para dar lugar a un claro de luz de mañana; las gotas de sudor de su frente estaban frías y resbalaban por su rostro en completa armonía.

            Rascó duramente su sien con sus manos, exaltado, intentando apaciguar el dolor que producían aquellas imágenes en su memoria, en sus sueños y en sus poesías. Su cuaderno era una especie de escape, un recuerdo insano que podía distorsionar las veces que deseaba hasta que conciliara disfrutarlo.

            Motivado por aquella sensación fría en su cuerpo y atraído una vez por los blancos impecables de su libro, tomó su birome y apoyó sobre sus piernas el papel de una nueva página que hablaba de ella.

"19 de mayo

La sensación recorre aún latente en mi cuerpo cuando mi nombre suena entre sus labios; es cálida, amable pero oscura. Esta enredada entre culpas y anonimatos, distorsiones de una realidad que la avasallan, es prisionera de sus propios encantos y contemplaciones. Pude sentirla a mi lado, acelerando mi respiración como aquella vez que la vi partir, trayendo consigo aquello que me arrebató en su huida improvisada pero que nuevamente se llevó al despertar."

           Cerró su cuaderno con prisa al oír pasos por el pasillo y su semblante endureció con frustración al detenerse éstos frente a su puerta. Un par de presuntuosos ojos azules aparecieron por su cuarto, casi cubiertos por una maraña de pelo rubio perfectamente lavado.

          Su nombre resonaba despreciativamente en sus pensamientos mientras Damián caminaba con disimulo por su habitación, observando con las manos en sus bolsillos cada rincón con entera atención.



Miss Wonderland

Editado: 08.12.2018

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