El arte de mirarte sin poder hacerlo. ©

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Capítulo 7

[…]

Todos entramos cargando las bolsas con todo lo necesario, todos fueron directo al patio poniendo todo sobre las mesas plegables que se encontraban allí. Cierro la puerta principal y veo a Alex esperando con una bolsa en una mano y su bastón en la otra.

-A tu izquierda está la cocina y a tu derecha en el centro está un comedor y justo en frente está la sala color chocolate, del lado derecho  esta una puerta, es el baño. A su lado están las escaleras. Y en frente de la sala está la puerta deslizadora que da al patio. –tomo con delicadeza su mano y el aprieta un poco su bastón. –Vamos. –ambos  avanzamos esquivando un par de sillones y salimos al patio.

-Huele a tierra mojada. –me dice y yo sonrío.

Me gusta mucho ese olor. –dejamos las bolsas que ambos traemos y le indico donde hay sillas y a que distancia está la piscina. Me acerco a mis amigos y me ofrezco a ayudarles.

-Ayúdanos a hacer el guacamole, puedes irte a la mesa donde has dejado a tu galán. –ruedo los ojos divertida por el comentario de mi amiga pero en seguido mi hermano me mira incrédulo.

-Dile que cuide sus manos a menos que quiera que se las rompa. –abro más los ojos y le regaño con la mirada.

-¿Estás loco? ¡Cállate, pudo haberte escuchado! –le grito en susurros. Tomo lo necesario para el guacamole y empiezo a caminar hacia Alex.

-Esa era la idea, boba. –escucho a mi hermano decir y yo niego con la cabeza. Idiota.

| Narra Alex |

-Dile que cuide sus manos a menos que quiera que se las rompa. –logro escuchar y sonrío de lado ligeramente. Si me rompe las manos sería el colmo, ciego y además sin manos, sería desastroso.

-¿Quieres sentarte?, así podrías ayudarme a hacer el guacamole. –escucho a Lauren hablarme.

-Claro, aunque te aviso que no soy muy bueno cuando de cocina se trata. –ella suelta una risita y yo la imito. Escucho a sus amigos reír y como se ponen de acuerdo en que canción poner.

-No te preocupes, yo tampoco soy una experta. –ambos nos sentamos y ella me indica que debo hace con los aguacates. –Nada mal, lo haces muy bien.

Rio. –Hacer guacamole es lo fácil del mundo, si no lo hacía bien indicaría que me quedaría decepcionado de por vida.

-Claro que no, el guacamole es fácil de hacer pero si no la hacías bien yo te enseñaría a hacerlo, te daría clases los jueves hasta que hicieras el guacamole más rico del mundo. –ambos soltamos una risita y yo sonrío. ¿Podía ser más tierna?

-Creo que ya está listo, ¿tú qué crees, chef Lauren? –tomo un poco de guacamole con la cuchara y se la acerco. Siento como se acerca y atrapa la cuchara con su boca. Se separa y lo saborea.

-Delicioso, chef Alex. Hicimos un gran equipo. –la siento sonreir. –Chocalas. –levanto mi mano y siento como su palma choca con la mía. –Excelente.

Un par de canciones rancheras suenan y Lauren se levanta  -Iré a poner música decente. –dice y yo sonrío. Pasan algunos segundos cuando Coldplay empieza a sonar. Empiezo a cantar por lo bajo y luego escucho a Lauren cantar también. Mi estómago gruñe cuando huelo a carne, olía bastante bien.

-Aquí tienes. –Lau toma mi mano y pone en ella un vaso, lo tomo y lo acerco a mí. –Es refresco, ¿está bien?

-Sí, gracias Lau. –le doy un sorbo y ambos nos acercamos a sus amigos, Danielle me ofrece botana y empezamos a conversar.

-Por cierto, no te he presentado al novio de Danielle. –dice Lauren a mi lado.

-Me llamo Dylan, mucho gusto Alex. Lauren nos ha hablado mucho de ti. –noto el tono divertido con el que habla y mi corazón la te un poco más rápido al conocer ese detalle. Y antes de que pueda contestarle otra voz se hace presente.

-Yo soy Aaron, hermano mayor de Lauren, soy alto y musculoso, puedo patearle el trasero a todo aquel que lastime a mi hermanita. –escucho a Lauren quejarse y bufar en susurros. Y a sus amigos reír por lo bajo.

-Me da gusto conocerlos y eso es genial Aaron, ¿practicas algún deporte?

-Claro, estoy en el equipo de futbol americano de la facultad. Aunque también me ejercito en casa. ¿Tú haces algo de eso?

-Cuando era niño jugaba basquetbol, ahora juego muy poco en el patio de mi casa.

Y así comenzó una plática sobre deporte, jugadores y el ambiente se aligeró, la situación me daba algo de gracia, Aaron podía ser muy sobre protector con Lauren, pero lo entendía, es su hermano mayor y solo quiere lo mejor para ella. Todos reíamos por las anécdotas contadas por Dani y Dylan, la música sonaba de fondo y Lauren se les unía en algunas. Aaron se encargó de la parrilla y me dio una clase de  los diferentes tipos de cortes de carne. Pasó un rato y el timbre sonó. Llegó una chica que según me dijo Lau, era la pretendiente de su hermano, se llamaba Megan, se presentó con todos y Aaron le ofreció que se sentara en la mesa con nosotros.



Daniela Barba

#12952 en Novela romántica

En el texto hay: amor, dolor, discapacidad

Editado: 08.10.2018

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