El asesino de las rubias ©

Tamaño de fuente: - +

Capítulo VII. Kelly y Lucy Foster. Parte I

Metropolitan Hospital

—Se me escapan muchos detalles, no sé si seré capaz de revivirlo otra vez...

—Será mejor que lo intentes porque no pinta nada bien y no podemos ayudarte sino nos hablas —farfulló nerviosa.

—¿Por qué dices que no pinta bien? ¿Acaso crees que soy culpable?

—No importa lo que nosotros creamos; importa lo que podamos probar en una corte y tus huellas están por todos lados —le respondió sin rodeos.

—No puedo entenderlo; alguien debió ponerme una trampa —dijo resignado, mientras apretaba las sábanas de la cama.

—Cuéntanos de nuevo lo que ocurrió, tal vez hablando de ello logres recordar algo de vital importancia para la investigación —lo animó—. Cierra los ojos, vuelve a ese momento y dime qué estabas haciendo cuando todo comenzó.

—Estaba en casa, por irme a dormir cuando de repente un furioso portazo me puso en pie de alerta. Me quedé inmóvil, buscando captar algún otro sonido, algún indicio o señal que me dijera si debía preocuparme o era, tan solo un ruido sin importancia; me decidí por la segunda opción.

«No tenía por qué pasar algo malo; sin embargo, después lo recordé: nadie, excepto yo, vive en el séptimo piso de mi edificio. El departamento 7ºA está completamente vacío desde el año pasado por lo que, sea lo que fuere que golpeó aquella puerta no debía estar ahí.

—¿Qué paso después?

—Fui hasta el cajón de la mesa de luz a buscar mi arma reglamentaria —respondió con rapidez.

—¿Y la tomaste? —le preguntó cruzándose de piernas, sentada en un pequeño rincón de la cama.

—No

—¿Por qué? ¿Qué estás haciendo ahora? —lo animó a continuar su viaje mental.

—Estoy sobresaltado; una voz femenina pide auxilio con desesperación y golpea con furia la puerta de mi casa. Me quedo bloqueado; no sé por qué pero tardo en reaccionar —respondió y abrió los ojos como si intentara disculparse.

—¡Concéntrate! ¿Qué ocurrió cuando por fin reaccionaste? —preguntó como dando una orden—. Vas hacia la puerta ¿preguntas quién es o simplemente abres?

—Vino a pedirme ayuda, está llorando; grita pero no puedo entender lo que dice; estoy mareado...

—¿Quién fue a pedirte ayuda?

—La niña, está justo delante de mí —susurró.

—Ok, mantente enfocado ¿Qué hacen luego?

—Ella corre hasta el departamento vacío y yo voy detrás de ella...

—Entonces no estaba vacío

—No lo entiendo... está totalmente amoblado —respondió frunciendo el ceño.

—¿Qué hace la niña ahora?

—Me conduce a una habitación pero no ingresa, se queda en la puerta, tapándose la cara con las manos —dijo mientras apretaba con más fuerza las sábanas.

—¿Por qué, qué es lo que ves?

—Una mujer, su madre... está tirada boca abajo; hay sangre por todos lados y los muebles están revueltos; como si alguien hubiera estado buscando algo —respondió mientras los valores de su organismo se disparaban.

—Un robo... —dijo la detective afirmando lo obvio

—No lo sé...

—¿Qué hiciste cuando viste a la mujer tirada?

—La di vuelta; tenía la impresión de que luchaba por respirar. Le habían cortado el cuello; se desangraba; y tenía una suerte de daga oriental clavada en su pansa.

—Continúa.

—Tomé el cuchillo y lo saqué de su cuerpo; hice mal lo sé, pero pude ver el alivio en sus ojos cuando por fin se dejó llevar por la muerte. Fui un tonto —se recriminó mientras soltaba una falsa sonrisa.

—¿Recuerdas algo más? cualquier otra cosa puede sernos de mucha utilidad —insistió Stephanie para poder avanzar con la investigación.

—Todo se me movía; estaba mareado desde antes de abrirle la puerta de mi casa a la niña; solo intenté ponerme de pie y luego todo es oscuridad. ¿Es tan malo como parece? —preguntó aunque conocía perfectamente la respuesta.

—Peor, pero lo resolveremos, no te preocupes. Ahora descansa.

La situación era por demás delicada; con todas las evidencias en su contra y ante la falta de testigos que apoyaran lo que en apariencia era un delirio descomunal, la suerte de Thomas estaba atada a la confianza que sus compañeros de Unidad tuvieran en su inocencia.

—¿Y jefa, alguna novedad? —preguntó Randy en la sala de espera al ver a Stephanie caminar hacia él.

—Es peor de lo que pensamos... sigue diciendo que una niña tocó a su puerta y que su madre agonizaba en el departamento frente al suyo —respondió suspirando, abatida por la realidad.

—Pero eso no tiene sentido, ese departamento está vacío —dijo Melody sumándose a la fiesta.



Sebastian L

#45 en Detective
#25 en Novela negra
#13 en Novela policíaca

En el texto hay: misterio, crimenes, suspenso

Editado: 16.02.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar