El asesino de las tres reglas

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Epílogo

después......

El pequeño Ethan quien tenía seis años se encontraba jugaba plácidamente en el patio de su casa. Ian al verlo se le acercó.

—¿Qué haces hijo ?—le preguntó acariciando su cabello.

El pequeño, le mostró la caja de cartón donde tenía una rata con una herida abierta en su abdomen donde sus pequeños intestinos se podían observar. Ethan tomó el bisturí que su padre le había regalado.

—Mira sus huesos Papi, ¿ no crees que son hermoso?—le preguntó el pequeño entusiasmo, ya que amaba los huesos y su estructura.

—Claro que si—le respondió él muy orgulloso de su hijo.

—¿Sabes papá?, algún día tendré una colección de huesos, pero no de animal, sino humanos—le mencionó con una sonrisa angelical.

—Por supuesto campeón, puedes obtener lo que te propongas, yo te enseñaré como—le respondió Ian devolviéndole una sonrisa.

«Todos tenemos un poco de locura en nuestro interior, sólo es cuestión de obedecerla »pensó para si mismo.

Ian se puso de pie dejando que su hijo se siguiera divirtiendo. Ingresó a la bodega de su casa, se puso unos guantes de Látex, se acercó a la chica rubia que se encontraba atada sobre la silla para  quitarle la cinta de su boca.

—Si logras resistir a mis tres reglas te dejare viva —le mencionó—. Esas son: no grites, no huyas, sólo ámame—le explicó con una sonrisa de maldad.

Aunque por un tiempo no creyó en el amor por la traición que había sufrido, se dió cuenta que necesitaba tal afecto. Tomó la decisión de retomar su búsqueda donde tal vez encontraría a su verdadero amor.

Mientras tanto la chica temblaba del miedo, cerró los ojos para no ver lo que él estaba a punto de hacerle; sin embargo, gritó con la primera cortada, sus gritos se perdieron en medio de aquel lugar que se encontraba alejado de toda población.

El asesino de las tres reglas había regresado y está vez no tendría márgenes de error .

 

Fin



Evelyn Romero

Editado: 05.11.2019

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