El asesino de las tres reglas

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|3| No huyas

Al día siguiente en la Universidad, Laura buscó a su amiga por el campus. Le pareció extraño no verla en todo el día, Poco después se reunió con sus amigos Ian y Marcos.

Laura estudiaba su segundo año de psicología, Marcos estaba en su tercer año de medicina y Ian estaba en su segundo año de informática. Los tres junto a Belkis se habían conocido un año atrás mientras almorzaban en el campus.

—Estoy preocupada, Belkis no me responde las llamadas. Me comunique con su mamá y me dijo que no llegó a dormir anoche—le informó Laura a sus amigos con preocupación.

—Yo también estoy preocupado por ella, y es muy raro que no haya venido a clases, más porque hoy tenia un examen muy importante—le respondió Marcos.

—¿Qué te pasó en la mano ?—le preguntó Laura a Marcos, observando que tenía una venda en la mano.

—Me corte cuando practicabamos con el bisturí en la clase del Doctor Mckenzie—le contestó ocultando su mano.

—No te preocupes, ya verás que nuestra amiga pronto aparecerá—le dijo Ian en un tono molesto.

Eso llamó la atención de Laura, sus dos amigos se estaban comportando muy extraño,poco después tomó de nuevo su celular, para llamar de nuevo a la mamá de Belkis, ella le informó que había ido a la estación de policía a poner la respectiva denuncia, sobre  la desaparición de su hija.

Segundo después Laura colgó la llamada y se despidió de sus amigos.
Tomó su auto para llegar a la estación de policía. Cuando ingresó saludó a los demás oficiales antes de  dirigirse a la oficina de su padre.

—¿Puedo pasar?— le preguntó Laura asomándose por la puerta.

—Claro hija —le respondió su padre el oficial Fernández—. Me imagino que estás aquí por la desaparición de tu amiga ¿cierto?

—Si—le afirmó ella—. Tengo miedo de que haya podido caer en las manos de ese Lunático—mencionó preocupada—. ¿Has tenido alguna pista de Belkis?—le preguntó Laura .

—Lo único que tenemos es la declaración del farmacéutico, nos mencionó que la vió subirse a una camioneta roja, pero no pudó ver a la persona quién iba manejando—le respondió—.Estamos haciendo todo lo posible para dar con su paradero—añadió algo cansado, ya que esas semanas habían sido muy estresante para todos los oficiales, trabajaban sin parar para poder  obtener alguna pista concreta sobre el asesino.

***
 


Al otro lado de la ciudad, él asesino estaba desarrollando su tan apreciado arte, Valeska una chica de 19 años de edad estaba perdiendo mucha sangre a causa de una profunda herida en su abdomen, sin mencionar que tenía quemaduras de tercer grado en su cuerpo: Valeska hacia resistido a la primera regla del asesino.

Él, salió un momento de la habitación, dejándola sin ataduras. Los minutos  pasaba y él  no regresaba,  en ese momento ella tomó la decisión de escapar, sin importar que estaba herida y con quemaduras en su cuerpo, se levantó de la cama y  cómo pudó caminó hasta llegar al  pasillo: una luz de esperanza se plasmó en su interior al ver la puerta principal frente a ella, pero eso terminó cuando sintió unas manos agarrándola del cuello para asfixiarla.

—Segunda regla: no huyas—le dijo él molesto—. Ahora tendrás tu castigo—le mencionó entre risas, una  que le causó pavor.

Él quitó su mano del  cuello de la chica para degollarla con su navaja favorita. Cuando el cuerpo cayó al suelo, paso su lengua por el filo del punzante objeto .

—Eres deliciosa—dijo saboriandolo .

Se dirigió  a la cocina donde tomó un vaso de vidrio, regresó donde estaba el cadáver de su víctima para sólo profundizar más su herida. Cuando la sangre salió colocó el vaso para que esté se llenará por completo de su sangre. Una vez que se encontraba repleto, lo bebió de un sólo golpe.
Le fascinaba sentir ese sabor en su garganta, cada gota era deliciosa.

Cuando se sintió relajado llevó el cuerpo al sótano para cremarlo.

—Hoy estuve a punto de encontrarte—mencionó en voz alta.
 


 



Evelyn Romero

Editado: 05.11.2019

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