El aullido

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Drástico cambio de planes

Elvira y Sam hablan entre ellos opinando acerca de lo pasó con la novia de Sam, que al parecer le han dicho que se quede en casa unos días, por culpa de las heridas, mientras que yo recuesto mi cabeza en el regazo de El, coloco mis pies sobre el regazo de Sam, intentando dormitar un par de minutos. Kenneth se quedó en mi casa toda la noche planeando cómo sería nuestra ida con la manada, así que la noche estuvo llena de descusiones, jugadas imprevistas, y uso de mi cerebro, lo cual no me hizo mucha gracia. Kenneth se fue a las 5:40 de la mañana, y me tenía que despertar a las 6...dormí 20 minutos....hermoso.

-Chist.-los callo, en un momento que sueltan una carcajada.-No hagan tanto ruido.

Se ríen con más fuerza, mientras El me abraza la cabeza y Sam abraza mis piernas.

-Vamos, Tara no es para tanto.-me dice Sam, mientras ronronea bromista, le suelto un gruñido, mientras me suelto de su agarre.-Has tenido una mala noche, al parecer.

-Si.-bufa Elvira.-Y me pregunto por qué...

Le suelto una mirada fulminante. El puede que sea mi mejor amiga, pero a veces me molesta que me conozca demasiado bien. Si les digo por qué no pude dormir en toda la noche, solo pondría en peligro el plan de Kenneth. Pero si me invento algo, Elvira sabrá que miento, y me presionará hasta que le diga la verdad, o solamente sacará conclusiones, y eso nunca es bueno saliendo de ella. 

Me limito a bufarle y seguir dormitando en su regazo, haciendo que Sam y ella se rían de mí, y yo me una a sus risas. Me entristece que esta será la última vez que me reiré con ellos de una de mis estupideces. En unas horas voy a desaparecer sin ninguna explicación, y por lo mismo, Kenneth me dijo que aprovechara cada momento desde que me levantara en un par de horas, pues lo más lo probable es que no vuelva a verlos jamás. 

Y mantente relajada.-me dijo Kenneth, justo antes de salir por mi ventana.-Tus instintos de licántropa están en desarrollo, por lo que si te molestas, por muy estúpido que sea, podrías ocasionar una catástrofe para todos los que te rodean.

Pensar que no volveré a verlos jamás me entristece demasiado. Ellos han hecho tanto por mí, y espero que mantenerlos a salvo, pueda ser una pequeña muestra de mi gratitud hacia ellos, y su amor, a pesar que sé, que nunca podré pagarles todo lo que Elvira, Samuel, Lucía, Madilyn y Patrick, han hecho por mí los últimos años de mi vida. 

Cuando me fui de casa esta mañana, Me despedí de Madilyn y Patrick con un beso en la mejilla y un muy fuerte abrazo, dejandolos sorprendidos.

-Cuanto amor.-comentó Patrick, devolviendome el abrazo con la misma fuerza.-Adiós, pequeña.

Cuando me separé y caminé para irme con Sam, me detuve y me giré hacia ellos de nuevo.

-Adiós, Papá.-me despedí sonriente, mirando a Patrick, luego vi a Madilyn.-Adiós, Mamá. Los amo.

Nunca pensé que les daría tanta felicidad aquellas simples palabras, pero apenas salieron de mi boca, noté como las palabras les impactaron con fuerza en su corazón, cuando sus ojos se cristalizaron, Madilyn sollozo, y Patrick me miró sonriente. Me costó mucho irme luego de eso, más cuando Lucy se me acerco corriendo y se subió a mí, colgandose de mi cuello y rodeando mi cintura con sus piernitas. La abrazé con la misma fuerza que ella a mí.

-Escribeme si puedes.-me murmuró al oído, dejandome sorprendida.-Cuídate mucho. Te esperaré.

No pude evitar soltar unas lagrimas antes de darle un beso en la frente, dejarla en el suelo, e irme con Sam. Lucy no sabía adonde iba, por qué lo hacía, y por cuanto tiempo me iría, pero lo entendía. De alguna forma lo hacía, y me daba a entender que no importaba cuanto tiempo me tomara, siempre podría volver. Pues ese siempre, podría considerarlo, un hogar.

-Tara-me llama Elvira, quien me acaricia el cabello suavemente. La volteo a ver, mientras me ve sonriente.-¿Qué te ocurre hoy? Parece que te han comido la lengua los ratones.

-Mmmmm, yo creo que las empresas electricas se robaron sus energías.-bromea Sam.-¿A quien demandamos...? ¿Tara?

La expresión divertida de El y Sam cambiaron a una de angustia de un momento a otro. Casi no podía verlos con tanta lagrima inundando mis ojos. Me los froto, levantandome, y decido que no pasaré mi última tarde con mis mejores amigos así. Debía de ser increíble.

-Lo siento.-digo, fingiendo bostezar.-Me molesta no haber dormido. ¿Qué decían?

 

Me la paso hablando con Sam y El, quienes no parecen tan convencidos que no me pase nada, pero no me presionan para que les cuente, sobre lo que le pasó a su novia.

-Creo que fue un mapache.-comenta Sam, recostado de repente sobre mi regazo. Recuerdo que eso siempre lo hacíamos de niños. El se recostaba en el suelo, yo en su regazo, y Sam en el mio, o viceversa. Lo hacíamos en las noches sin nubes en las que podíamos ver las estrellas. Elvira se ríe sonoramente de la teoría de Sam.

-¿Un mapache? ¿En medio de la ciudad?-comenta, divertida.-No me jodas.

-¿Qué? No es tan imposible.-dice Sam, sonriente. 

-Si, tiene razón El.-le digo, siguiendole la broma a El.-Siempre y cuando se haya escapado del zoologico. Mañana veremos en los periodicos: "MAPACHE PERDIDO DEL ZOOLOGICO LA AURORA"



AC Jerez

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En el texto hay: fantasia

Editado: 13.06.2018

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