El Beso de Judas

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Capítulo 6

"La definición del propósito es el punto de comienzo de todo logro".-W. Clement Stone.

🎲🎲🎲

Hana.

— ¿Ami? — espero su respuesta a lo que ella sale de trance.

— No es nada — contesta apartando la mirada.

— Esto no ha terminado — masculla Andrew señalándome totalmente serio antes de salir por completo de la casa.

No sé que esta sucediendo, pero se nota que entre ellos existe un aura llena de tensión, ambos se conocen de antes, Ami no dice nada y solo suspira agarrando su pecho.

— ¿Te encuentras bien?

— Si, no es nada — contesta.

Aunque me resulte extraño, presiento que ellos tienen una historia en el pasado, la reacción de Ami hacia él fue algo totalmente inesperado, aquella noche en Rosewood cuando lo reconoció creí que fueron viejos amigos, pero ahora presiente que ellos tuvieron algo íntimo.

— ¿De dónde lo conoces?

— Escúchame Han, debes alejarte de él ¿De acuerdo?

Ella me toma de la mano llevándonos de regreso a la sala, en donde me obliga a tomar asiento mientras se mantiene de pie.

— ¿Sucede algo?

— Aquel sujeto fue... Olvídalo — murmura.

— Oh, lo entiendo.

Es lo único que puedo decir ante esta situación algo incómoda para mí, pude presenciar como en la mirada de Ami se encontraba el rencor acompañado de cierto brillo que no pude descifrar.

— ¿Qué hacía él aquí?

— Estaba herido en la puerta de mi casa y unos tipos lo estaban siguiendo — respondo quitando la parte en donde me exigía de donde conocía a Max.

— ¿Nada más? — niego.

— ¿No se supone que tenías tutorías?

— Se suspendieron — responde apenas.

Me levanto por un vaso de agua para ella, se nota que aun esta abrumada por ver a la persona que una vez amo en mi casa, me gustaría darle algunos consejos si hubiese estado antes en una relación, cosa que nunca me he puesto a pensar en ello.

Ella me agradece cuando le extiendo el vaso, mientras que tomo a Roko en mis brazos, nos mantenemos en un silencio, en donde minutos después se despide retirándose de la casa sin mirar atrás.

Encontrándome ahora sola con el cachorro en medio de la sala recuerdo sus amenazas y algo relacionado con los papeles << ¿Papeles?>>

¿A qué papeles se refería ese sujeto?

Entonces su voz invade mi mente regresándome a aquella noche.

Quiero que tengas este sobre

Corro por las escaleras en busca de aquel sobre en mi habitación, registro cada rincón y armario buscando con desesperación el bolso en donde los oculte, entonces cuando lo tengo en mis manos noto por primera vez que se encuentra sellado y con una estampa en rojo.

Dudo en abrirlo ante la promesa que le hice a Max que nunca lo haría, pero... ¿Y si aquí se oculta la verdad?, tal vez estos papeles podrían darme alguna pista de su paradero.

Antes de rasgar la cubierta el teléfono de mi casa suena sobresaltándome, me mantengo de pie en medio de la habitación sin correr a contestar, nadie ha llamado desde hace 8 meses, el único que lo hacía era Max con la finalidad de saber si llegaba bien a casa después de las clases.

El sonido del teléfono no cesa así que dejo el sobre en mi cama y bajo a responder.

— Hola — murmuro, alejo el teléfono extrañada cuando la persona al otro lado no responde y solo se oye el sonido de su respiración.

— ¿Hola? — cuelgan —. ¿Qué rayos?

Dejo el teléfono en su lugar acostándome en el sofá con cansancio, debería descansar un poco, Roko se coloca en mi abdomen y cerrando mis ojos acaricio su pelaje muy suave sintiéndome cada vez más cansada.

🚫🚫🚫

Me levanto sobresaltada ante el sonido de una olla caer al suelo, masajeo mi cuello con una mueca, dormir en el sofá no es una buena opción, me acerco a la cocina en donde encuentro a cierto cachorro junto a la olla.

— Roko — murmuro con pereza.

Luego de dejarle croquetas y agua en su plato me concentro en preparar mi desayuno que consiste en unos cereales como en todas las mañanas. Cierro la puerta con llave y me encamino hacia mi lugar de trabajo, debo disculparme con la gerente por haber faltado el día de ayer.

La campana del local suena indicando mi llegado, Briana quien me observa con cierta preocupación se acerca a mi dejando de limpiar algunas mesas.

— Al fin apareces, estábamos preocupadas.

— Lo lamento, tuve un percance.

Entonces la gerente del lugar se acerca en nuestra dirección totalmente seria.

— Hana ven a mi oficina — pide antes de marcharse.

— ¿Crees que este en problemas?

— No lo creo, la gerente no es mala — responde Briana —. Sin embargo, suerte.

Por consiguiente, ya en la oficina juego con los dedos de mis manos con cierto nerviosismo, si la gerente me llega a despedir tendré que conseguir otro empleo, a lo que me será difícil en estas circunstancias.



Genesis Mera

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En el texto hay: misterio, traicion, amor

Editado: 31.03.2019

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