El beso del Fantasma

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Fantasmas

Mire al doctor y a mi madre confundida, me dieron un pequeño espejo redondo, era tan pequeño que solo podía ver una parte de mi rostro, mire mis ojos y el color había cambiado, antes los tenia negros como la oscuridad, eran tan negros que no se podían ver a través de ellos, pero ahora eran de un color diferentes eran color miel, había escuchado de personas que el color de los ojos les cambia pero, nunca pensé que me pasaría, al mirar mis ojos me asusté, empecé a temblar un poco, los nervios iban aumentando cada segundo.

Tranquilízate me dijo el doctor, mirándome fijamente.
—he visto algunos casos como estos, aun no se ha encontrado la razón porque pasa pero, no es de ninguna enfermedad.- me tranquilice al escucharlo decir eso y recordé a George, aún estaba en el baño y no había salido, me pareció un poco raro.

—¿quién es George?.–le pregunte al doctor.
—¿George?.– repitió.—si.- dije.- me miro extrañado y me pregunto por que le preguntaba por el, también me pregunto que si lo conocía, conteste que no, le dije que él había estado en mi habitación hace un rato, me miro aun mas extrañado, miré y vi a George parado detrás de él, me estaba mirando.

Dirigí la mirada hacia el doctor y le dije que volteara que el estaba hay, parado detrás de él, mi madre miró pero él no lo hizo.

—el no puede estar detrás de mí, porque George era un niño de 7 años que murió el día en que ingresaste en el hospital, él murió por un ataque cardiaco, sufría del corazón.–una lágrima se deslizó por la pequeña cara de George al igual que por la mía.

Lo mire y empeze a llorar, el también lo hizo, pero se limpio sus lagrimas y se acercó a mi cama me miro con sus ojos llorosos y me sonrió, parecía un ángel, pero al mismo tiempo aquella sonrisa me hizo sentir como si mi corazón había sido apuñalado, me hizo sentir un dolor y una amargura que nunca antes había sentido.

Las lágrimas caían de mis ojos como si agua cayera de una cascada, el aprieto mis manos y me dijo que quería ver a su madre, dijo que quería verla que no quería estar muerto, pero que estaba bien, dijo que así podía cuidar a su madre desde el cielo cuando parta, pero que antes de irse quería verla, al menos por última vez.

—no llores.– dijo con su voz como una campanita oxidada.—no llores por favor.– insistió.— mañana llévame a ver a mi madre.–mis lágrimas cesaron y mi madre me veía preocupada, sin pensarlo le dije que si, el sonrió y vi como se desvanecía frente a mis ojos, no sentí miedo, lo que sentí fue tristeza y  desesperación.

Quería ayudar, quería que el día siguiente llegará rápido para salir del hospital.

Mire por la ventana de mi habitación impaciente ya había oscurecido y la noche había llegado, vi a George que había entrado a la habitación, me miró y luego caminó con sus pequeños pies hacia mi cama, pero ya algo en él era diferente, George tocó mis manos y las suyas estaban tan frías como él invierno, lo mire se veía un poco agitado, y estaba más pálido de lo normal.

—no hay nadie en el hospital.–dijo con la voz un poco apagada y no tan clara, le dije que estaba bien que yo estaba con él, me miró y dijo "solo hay personas igual que yo en el hospital, hay muchos fantasmas aquí, me dan miedo" lo mire fijamente y sus ojos habían oscurecidos, me levanté de la cama y me diriji hacia él, me agache y le dije que no tuviera miedo que yo estaba con él.

En ese momento empecé a sentir un frío terrible, un frío que me escalaba hasta los huesos, era un frío que penetraba lo más profundo de mi ser, me senté en el sofá que había al lado derecho de mi cama y empecé acariciarme los brazos lentamente para poder calentarme un poco.

—¿tienes frío Kathleen?.–dijo con aquella vocecita que me daba tristeza, le conteste que si, le pregunte que si él no lo sentía, me dijo que no, dijo que al parecer solo podía sentir tristeza o felicidad no más de eso. De repente mi vista se volvió un poco nublada, escuche gritos eran de George, escuche movimientos, gruñidos, y sentí como caía al piso de aquel sillón.

Grité el nombre de George, él gritaba el mio pidiendo ayuda, todo estaba sucediendo tan rápido que ni siquiera me dio tiempo a levantarme del suelo, estaba confundida busque a George, pero no lo encontraba él estaba gritando de dolor, yo lo buscaba una y otra vez hasta que ya no escuche nada, no sentí nada aquel frío se había ido, mi vista había regresado por completo podía ver todo, pero lo que no veía era a George.

Salí de la habitación en busca de él, pero lo que encontré fue otra cosa, al salir el me tope con una chica que estaba de espaldas le toque el hombro y le pregunté por George, la chica volteo y no pude evitar soltar un grito, aquella chica le faltaba la mitad del rostro sus ojos estaban rojos, y le emanaba sangre por doquier, me asuste tanto que empeze a correr por todo él hospital y mientras más corría más cosas horribles veía, pero aun así seguí corriendo hasta que llegue a un pasillo que estaba oscuro, no había absolutamente nadie, el ruido de una mosca se podía escuchar sin siquiera prestar tanta atención.



Glenny N. Paniagua

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En el texto hay: vampirosbrujas fantasmas amor

Editado: 02.01.2019

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