El Caporal. Saga Ranchos Nº 3

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Capítulo 8

Julián viene conduciendo del pueblo San Onofre hacia su rancho El Caporal. Conduce extremadamente rápido y enojado por el problema que no puede solucionar rápidamente. Aún recuerda la conversación que tuvo con Don Eliezer el dueño de los almacenes de repuestos para tractores y camiones de la región.

_¿Don Eliezer seguro que no tiene la pieza que necesito?_ pregunta el joven no muy convencido de la respuesta que el hombre le había dado anteriormente.

_No señor Vélez_ le respondió el hombre rascándose la cabeza al ver la terquedad del joven_ esa pieza la consigue allá en Capital. No me han llegado el cargamento de los nuevos refacciones mecánicas_ le dijo el hombre concienzudo.

 

Julián le hace un cambio brusco a su camioneta cuatro por cuatro de color roja en el que viene conduciendo se encuentra frustrado y enojado porque desde la noche anterior todo le está saliendo mal.

Después de haber discutido con Marcos porque dejó a Carolina en su habitación sabiendo que era algo imperdonable se marchó furioso del rancho con la intención de pasar un buen rato con su chica de turno. Él se consideraba un hombre muy cerrado a las relaciones pues no tenía muy buenas experiencias en ese campo por eso cuando se veía en la necesidad simplemente buscaban una oportunidad para desfogar pero nunca llegaba más allá de eso.

Nunca involucraba sus sentimientos, la última vez que entrego su corazón lo hizo con una joven llamada Manuela Rodríguez, ella y su familia eran dueños ene ese entonces de La Arboleda, rancho que vendieron a unos médicos muy reconocidos de la región de Salamina, los Aristizábal. Era una pelirroja espectacular, una de las amazonas para prominente de la región. Pero era fría y calculadora, y en ese tiempo ella se desvivía por un nuevo ranchero muy adinerado de la región. Estaba tan encaprichada que no le importó en ningún momento que este fuera casado e inmiscuirse en el reciente matrimonio.

Su relación con Ludmila Castañeda era muy incipiente. Ella era una joven rica ganadera de la región y era hija única del empresario de una editorial prestigiosa de Capital por no decir que del mismo país. El señor Castañeda se hacía ilusiones de que ambos jóvenes se casarán y así unir los dos ranchos los cuales tenían mucho potencial tanto ganadero como de grandes extensiones de tierras para el cultivo. El Caporal y La Caprichosa eran dos ranchos de renombre en la región de San Onofre.

 

Esa noche Julián había se había dirigido hacia la casa de Ludmila para hacerle la visita que por lo general siempre hacia de vez en vez, pero al momento de estar con ella él se sintió apático y sin deseo alguno para estar con ella. Ni siquiera para charlar pues su pensamiento siempre lo llevaba a la mujer gigante que estaba ahora en ese momento en su habitación y en su cama.

Ludmila que había hecho hasta lo posible para llamar su atención se dio cuenta que el hombre estaba muy lejos emocionalmente y por eso decidió abarcar un tema que llevaba días rondando en su cabeza.

_Amor. No entiendo qué te pasa_ dijo la joven de ojos azules  y cabellos  rubios y muy largo _Desde que llegaste te siento distante parece que estuvieras de cuerpo presente y mente ausente_ ella le reprocha con dulzura en medo de una sonrisa.

_Lo siento_ dijo él un poco confundido por su propia reacción _lo que pasa es que tengo ciertos problemas con el tractor es necesario para el arado de la tierra. Porque se me atrasan la siembra de la semillas, tu sabes cómo es eso.

Ella le sonrió y con movimientos suaves se fue acercando a él.

_Papá te puede prestar uno de sus tractores eso no es problema_ le dijo.

Él frunció el ceño.

_No. Sabes que no me gusta depender de nadie_ dijo cortante. Era algo que él no se permitía. Darle armas para que otro lo traicionara, como le había sucedido con su padre. La confianza y el juego lo habían destruido.

Ella suspiro. Él era complicado tal vez por eso no se había casado, pero lo haría con ella. Sonrió al verlo. Era muy guapo además de joven. Estaba decidida a conquistarlo y echarle el lazo.

_Julián cuando vas a hablar con papá sobre nuestra relación_ le dijo ella al oído con una sonrisa y se la acercó para besarlo.

Él estaba sentado en una gran banca en la terraza de la casa de la Caprichosa. Al escuchar las palabras de ella él recapacita en lo que estaba haciendo y su corazón se cierra para ella.

_Ludmila. ¿Qué relación tenemos nosotros en realidad?_ le preguntó él.

_Bueno yo creo que tú y yo somos novios_ dijo ella con una sonrisa en los labios.

Él se levanta y pone distancia entre los dos, se aleja de ella, porque ella está casi encima de él y en esos momentos le fastidia de manera que él no comprende.

_Yo en ningún momento yo te he dicho que seamos novios. Las veces que nos hemos acostado lo hemos hecho porque habíamos llegado un acuerdo de que sólo sería sexo. Eso es lo único que ha habido entre nosotros, no entiendo porque ahora me estás pidiendo que hable con tu padre sobre nuestra relación. ¿Qué relación? Por favor aclárate porque no quiero que haya un malentendido entre nosotros. Si tuvimos relaciones sexuales fue por decisión propias, pero si tú quieres llevarlas a un campo superior entonces hasta aquí te sigo. Yo hasta aquí llego_ le dijo él de manera brusca y se apartó de ella porque las caricias que ella le impartían en el surtieron un efecto contrario a lo que en otros momentos.



Miky

Editado: 29.11.2018

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