El Caporal. Saga Ranchos Nº 3

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Capítulo 9

Él rodeo la zona con sus ojos y vio que había una soledad muy tranquilizadora, para él que conocía la zona, pero para la joven citadina debía ser una pesadilla. El paisaje era realmente hermoso, él amaba todo ese lugar. Ese bosquecillo estaba en sus propiedades y lo guardaba con un gran tesoro.

En el momento que se acercó vio que Carolina tenía la cabeza agachada parecía estar llorando y fue cuando visualizó una serpiente que se asomaba muy cerca al cuello de la joven que no se había percatado. Rápidamente sacó su arma de fuego la que siempre cargaba cuando salía para el campo y aún más cuando se internaba en el bosque. Apunto directamente a ella en el momento en que él afirmó uno de sus pies, una rama seca crujió bajo él y fue cuando ella levantó el rostro alertando a la serpiente para atacar.

No había tiempo. No tenía oportunidad para errar el tiro. O disparaba a la serpiente o la serpiente mordió a Carolina. Y en el lugar que la serpiente la mordiera la podía matar de manera instantánea. Así que rápidamente sin pensarlo dos veces le grito:

_ ¡No te muevas!_ disparó a la serpiente en toda la cabeza. La sangre del animal baño el rostro de Carolina. Y esta del susto retrocedió y cayó sobre su culo, otra vez.

_¡Estas bien! Lina_ le pregunto él al verla caer al piso.

_ Me disparaste. ¡Maldito!_ le grito furiosa.

_ ¡No te disparaba a ti!_ le dijo él mientras la ayuda a levantarse. Estaba horrorizado de solo pensar que la serpiente la hubiera atacado_ le disparé a esa serpiente_ le señalo con el dedo.

La cara de la joven perdió todo el color ya estaba lista para atacarte.

_¡Dios! _ gritó_ ¡Me quiero ir de aquí! ¡Odio este lugar!

_ Lo siento mucho, pero no vamos poder_ le dijo él muy serio.

_ ¿Por qué no?_ dijo ella al borde del llanto _no soporto estar aquí. Hay demasiados bichos y además esos asquerosos animales.

Julián al oír aquellas palabras lo entristecieron. Y muy serio continuo caminando.

_Ya oscureció y no veo el camino. Pero traje provisiones para pasar la noche aquí_ dijo él sin dejar de mirarla_ Pasaremos la noche en una tienda de campaña. Vamos…

_¡Yo no quiero pasar la noche contigo!_ le gritó furiosa _Sácame de este infierno. Odio estar aquí con todos esos bichos asquerosos.

 

Llegaron a un pequeño claro. Él encendió una hoguera, preparó la cena y la dejó junto al fuego para que no se enfriara o para que ningún animal se acercara y se lo comiera. Luego se desnudó y le invitó.

_Desnúdate, para que entres al agua_ dijo él.

Ella lo fulminó.

_En unos segundos llegarían los enjambres de mosquitos los cuales_ le explicó él a ella_ esto dura por lo menos veinte minutos hasta que se van. Mientras él hablaba se desnudaba delante de ella_ pero si quieres que te devoren, allá tú.

Ella lo observaba con deleite, su piel morena esta alumbrada por las llamas de la hoguera que chirriaba en medio de la noche, aun no oscurecía totalmente. Él camino al lago y se metió.

_ Ven no seas terca_ le dijo él muy serio. Estaba dolido por la forma que ella se expresó del lugar_ Ven antes que lleguen los mosquitos.

Ella estaba muy seria y solo se limitaba a mirarlo. Los mosquitos empezaron a picarle. Primero uno luego otro, otro. Así que rápidamente se desnudó y se metió en el agua.

_¡Está fría!_ dijo ella cuando el agua cubrió su cuerpo_ ¡Esta deliciosa!_ río de gozo.

_Nada hasta el centro para que te alejes de la orilla y los mosquitos no te acosen_ le dijo él y los dos nadaron al centro del lago por un rato. Nadaron, rieron, chapotearon en el agua. Hasta que él se la acercó y la giro por los hombros para que o mirara.

_¡Estás loca! Porque saliste sola y no esperaste a que uno de mis hombres o yo te acompañáramos a los recorridos de tus diligencias.

Al escucharlo, ella pudo percibir su preocupación y esto la conmovió.

_Pensé que el señor Vélez no quería prestarme a uno de sus hombres_ miro el cielo y comenzaba a desvelarse ante ellos_ ¡Es hermoso! _ Exclamó llena de expectación.

Él la miró.

_El señor Vélez pondrá todo a tu disposición, por favor no vuelvas a salir sola. Dame unos días para solucionar algunos asuntos y te acompaño a donde tú quieras_ le dijo él.

_Tú y…tu novia_ dijo mordaz_ ¿Si te da tiempo?

Él sonrió ante aquel mordaz comentario.

_Ya no tengo ya novia_ le dijo y se acercó a ella. Ella no se movió, estaba expectante.

_¿A no?_ lo miro en la oscuridad. Ambos estaban bañados por la luz de la luna. El ambiente se confabulaba con ellos. Haciéndolo más románticos.

_No. No tengo novia y además Tontín solo quiere estar contigo_ la tomo por los hombros y se acercó mucho más a ella_ él estaba deseoso de estar contigo.

_¿Ah sí?_ dijo ella_ ¿Quién es Tontín? Yo no lo conozco_ rio ante aquella tonta charla.



Miky

Editado: 29.11.2018

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