El Caporal. Saga Ranchos Nº 3

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Caporal 12

La meta que tenía Cesar al venir al Caporal era muy sencilla, y era conquistar a la mujer que tanto le gustaba. Él había venido decidió a enamorarla pero al parecer tendría que cambiar de estrategia.

Y ahora encontraba un rival muy poderoso y que le dejo ver que estaba muy interesado en la mujer por la que él venía. Así que se jugó la única carta que tenía a la mano. Tiempo.

_Padrino yo ayudo a Julián sobre sus documentos que es sencillamente muy fácil, pero con la condición de que él se aleje de Carolina.

Marcos lo miro con curiosidad.

_También te gusta carolina_ dijo el viejo zorro.

_¿También? _ Cesar sonrió. Estaba comprobado Julián era su rival _ él no se va a cercar a Carolina, lo quiero lejos de ella_ dijo Cesar muy serio_ y además Carolina no debe saber que tú y yo somos familia y claro mucho menos Julián que al parecer no me recuerda.

El viejo lo escuchó con inquietud. Julián andaba como loco por Carolina y si veía a Cesar flirteando con ella. Suspiro. Realmente todo eso sería un tremendo desastre.

_Estabas muy niño la última vez que viniste al Caporal_ dijo Marcos sonriendo muy preocupado. La cuestión iba a estar bastante movida debida a los dos admiradores de Carolina sin mencionar la entrometida de Ludmila, que parecía que lo tenía agarrado por los testículos. Pensaba Marcos furioso por aquella confusión tan descabellada.

_Si Julián Agudelo se acerca a mi novia te juro que le corto la cabeza y le complico los títulos de propiedad _ se levantó y se dirigió a la puerta y desde ahí le miro y le dijo _ Al menos hasta que haya terminado el censo. Esto me dará una oportunidad de enamorarla y si ella no me acepta salgo de la vida de los dos. No antes. Quiero tu palabra.

Marcos lo miro y apretó la boca. Estaba entre la espada y la pared. Su sobrino o su patrón.

Bajó los ojos a sus polvorientas botas y con voz queda declaro.

_Tienes mi palabra. Julián y Carolina no sabrán nada de nuestro trato, pero terminado el tiempo saldrás de la vida de ella y lo ayudaras con los documentos para que salga Alonso Espejo de una vez por todas de la vida de mis chicos.

_Espejos no podrá ponerle las manos a las tierra de ellos, los Vélez son los verdaderos dueños_ dijo el joven con una sonrisa.

_¿Por qué esta estas seguro? _ el viejo sospecho de algo.

_Tío soy el supervisor y tengo todos los títulos de propiedad en mi poder y no cree que me interesaría por el rancho donde vive mí adorado tío y padrino. Y sonriendo se marchó dejando al viejo con una sonrisa en el rostro, aliviado de que por fin se solucionaría todo los problemas de Julián y Damaris no se tendría que casar con Alonso espejo hijo, el propietario del rancho Los Espejos.

 

Aunque la realidad era otra.

Julián no se iba a hacer a un lado y mucho menos por que el entrometido de Cesar se lo pidiera. Suspiro el viejo y se colocó el sombrero sobre su cabeza y salió. Al llegar a la terraza de la casa a lo lejos vio cuando Julián casi arrastraba a Ludmila. La situación iba a ponerse de color de hormiga. Pensaba el caporal del rancho.

 

Julián caminaba con Ludmila sujetándola con tanta fuerza que la joven tuvo que gritar para que él reaccionara y la soltara de aquel agarre tan fuerte.

_¡Suéltame me haces daño!_ dijo ella gimiendo por el dolor.

Él la miro con furia. Su mano sujetaba con tal fuerza y él ni siquiera se había dado cuenta del daño que le estaba infringiendo al brazo de la joven.

_No te vuelvas a meter con Carolina_ dijo con brusquedad_ no tiene ningún derecho.

Ella lo fulminó con la mirada mientras que su mano acariciaba el brazado dolorido.

_¿Qué no tengo ningún derecho? _ Le preguntó ella con furia _ ¡Soy tu prometida! Eso me da todo el derecho de quitar de encima a cualquier mujer que me quiere quitar a mi hombre.

La carcajada de Julián la paralizo.

_¿Cual hombre?_ respondió con brusquedad. Estaba furioso.

_Tu eres mi hombre y nos casamos en un mes estoy embarazada de ti _ le gritó.

_Podrás estar embarazada pero no será mío_ dijo _ no creas que soy estúpido como para caer en la misma trampa que le pusieron a mi padre.

La desconfianza de Julián era muy grande, no confiaba con facilidad en nadie.

_Muchas han querido endosarme algún hijo. Si lo estás haces pruebas y si de ser así me haré cargo del bebe pero jamás me casare contigo_ le respondió con brusquedad.

El hermoso rostro de Ludmila perdió todo el color y sintió se movían debajo d su pies

_Pero...pero... _ no podía responderle. El rostro de Julián le atemorizaba en gran manera _Tu aceptaste que nos casaríamos en un mes…estoy preparando el matrimonio.

_Le dije que si a tu padre porque no quería un escándalo en mi casa y además quiero que seas tú quien le confiese a tu padre que este embarazo es una mentira pero te voy a dar exactamente un mes y ya van ocho días.

Ella lo miro, estaba impactada porque pensó que lo había atrapado, pero realmente era ella la que estaba atrapada entre su mentira y la reacción de su padre. Que no iba a ser nada buena, ya una vez la había amenazado de casarla con el primer hombre que le pidiera en matrimonio, así fuera un mozo de cuadra o un eminente hombre. La casaría con el primer hombre que a él le pareciera, ella perdería la oportunidad de escoger. Se mordió el labio nerviosa. Creyó que había atrapado a Julián, pues él realmente si le gustaba, pero durante tofo el tiempo que estuvieron junto ella no logro acercarse a su corazón.



Miky

Editado: 29.11.2018

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